Santa Pola es un municipio de la Comunidad Valenciana (España) situado en la costa de la provincia de Alicante, en la comarca del Bajo Vinalopó. Su población es de 39 709 habitantes (INE 2025). Los principales atractivos de Santa Pola son sus restos históricos, su puerto, sus salinas y sus playas dotadas de bandera azul, símbolo de calidad ambiental otorgado por la Fundación Europea de Educación Ambiental.
El topónimo Santa Pola parece en principio una derivación de Santa Paula, si bien habría que documentar si alguna vez se dio culto en esta zona a esta popular santa. Una muy probable etimología popular hace derivar el topónimo del nombre latino del apóstol San Pablo que, según una tradición local, habría desembarcado en la vecina isla de Tabarca. Por último, hay autores que señalan que el verdadero origen del topónimo pueda encontrarse en el latín palus ('humedal'), que por metátesis pasaría a pauls y de ahí a pol; esta hipótesis tiene sentido, pero deja sin explicación el añadido del Santa, y faltaría además documentar el hipotético uso local continuado de esta palabra durante muchos siglos.
Santa Pola es un municipio costero, con 52,8 km², buena parte de los cuales está protegido por parajes naturales. El núcleo de la población se desarrolla teniendo el puerto y el castillo como centro, pero limitado por dos parajes naturales que lo flanquean. Al oeste, se encuentra el parque natural de las Salinas de Santa Pola, y al este, se encuentran la Sierra y el Cabo de Santa Pola.
La línea de costa tiene 13 km y se puede dividir en varios sectores. Desde el límite sur con Elche hasta el casco urbano encontramos una fina franja de arena, que es la que separa las salinas del mar; en esta zona se encuentran las playas de El Pinet y La Gola. Las playas urbanas son la del Tamarit, Lisa y Gran Playa al oeste del puerto; y al este la de Levante, las calas de Santiago Bernabéu, (una sucesión de pequeñas playas separadas artificialmente mediante espigones) y la del Varadero, que se encuentra junto a los astilleros. Desde ahí en adelante, toda la costa del cabo es estrecha y accidentada, con pequeñas calas que se encuentran bajo el acantilado. El cabo en sí es vértice geodésico de primer orden y se conoce también como cabo de l’Aljub. Tiene sobre él un faro de tercer orden instalado desde 1858 sobre la antigua torre de la Atalayola. Frente al cabo, a menos de 3 millas náuticas (5,56 km), se encuentra la isla de Tabarca, también llamada Isla Plana o de Santa Pola, que pertenece al municipio de Alicante.
El relieve presenta tres zonas totalmente distintas: la del NE está ocupada por la sierra de Santa Pola, una especie de promontorio tabular compuesto por margas azuladas y molasas amarillentas que alcanza una altitud máxima de 143 m en el lugar donde está el faro. La zona del NO, tierra adentro de la citada sierra, se corresponde con un llano de tipo cuaternario donde se ha desarrollado la única zona agrícola del término municipal, mientras que toda la mitad meridional viene a coincidir con la zona pantanosa de la Albufera de Elche, separada del mar por una flecha de arenas con dunas. En esta zona marismeña se venía extrayendo sal desde tiempo inmemorial, pero las grandes explotaciones que hoy dominan su paisaje empezaron a gestarse a finales del siglo XIX (700 hectáreas en el Braç del Port) y se ampliaron a comienzos del siglo XX.
Santa Pola disfruta de un suave clima mediterráneo árido, con una media de 14 °C en enero y de 26 °C en agosto, que es ideal para el turismo. Las lluvias, no obstante, son muy escasas, no superando los 240 mm anuales.
Parque natural de las Salinas de Santa Pola: Las salinas tiene su origen en la antigua Albufera de Elche, que adoptó su configuración actual como consecuencia de la instalación de las explotaciones salineras a finales del siglo XIX. Están declaradas parque natural y ZEPA, dada la constante presencia del flamenco y la cigüeñuela. Tiene una extensión de 2470 ha, ubicándose la explotación salinera en la costa. La dinámica de la salina consiste en hacer circular el agua marina por un circuito de balsas para obtener la concentración de sales como consecuencia de la evaporación. Las aves se alimentan de los peces e invertebrados que penetran en las salinas, mientras que la producción salinera se beneficia de la riqueza mineral aportada por la avifauna. En la flora predominan los saldares, los carrizales y la vegetación dunar. El centro de información del parque alberga el Museo de la Sal, instalado en un antiguo molino salinero.
La sierra y el cabo: La sierra es una formación acantilada que se eleva 144 m sobre el nivel del mar, en cuyas estribaciones se encuentra el cabo de Santa Pola, espacio de gran interés ambiental. Esta estructura es uno de los escasos ejemplos de arrecife fósil, de origen miopliocénico, del litoral mediterráneo. Esta evidente importancia geológica va ligada a una interesante vegetación y fauna. Además, el Sistema Valenciano de Espacios Naturales (SVENI) incluye en su catálogo el Cabo y el Arrecife Messiniense de Santa Pola como Ruta de Interés Geológico.
Playas: Santa Pola cuenta con más de 11 km de playas. Las urbanas cuentan con la mayoría de los servicios típicos, como acceso para discapacitados, pasarenas, lavapiés, servicio de socorrismo y de limpieza, teléfonos públicos, paradas de autobús, juegos deportivos, etc. De norte a sur, son las siguientes:
Mare de Déu: Es la única de las ubicadas al este que presenta unas características típicas de rocas y arena oscura, consecuencia de su exposición en el extremo del cabo de Santa Pola. Tiene unas dimensiones de 830 m de longitud y 10 m de anchura media.
Santa Pola del Este: Dispone de gran cantidad de servicios, sobre todo en la temporada estival. Las dos calas que en este sector se sitúan son de arena fina; el resto de la zona es de rocas. Tiene unas dimensiones de 1270 m de longitud y 15 m de anchura media.
Playa Varadero: Es una playa semiurbana de arena fina. Tiene 475 m de longitud y 62 de anchura media.
Calas de Santiago Bernabéu: Junto a la playa de Levante, en el puerto marítimo, conforman un complejo espacio artificial al sur de la ciudad. Es una playa urbana, de arena oscura y aguas tranquilas, con un amplio paseo que la recorre y desde el cual se puede acceder a ella a través de escaleras y rampas. Tiene unas dimensiones de 1000 m de longitud y 30 m de anchura media.
Gran Playa: Está ubicada en el golfo de Santa Pola, a 70 m del Club Náutico. Presenta unas dimensiones de 1100 m de longitud y 50 m de anchura media.
Playa Lisa: Su extensión es de 600 m y su anchura media de 120 m. Debe su nombre a su reducida pendiente.
Playa del Tamarit: Está situada en la zona de costa colindante con el parque natural de las Salinas de Santa Pola. Urbana, es de arena oscura y ostenta el distintivo de Bandera Azul. Tiene unas dimensiones de 1100 m de longitud y 50 m de anchura media.
Playa del Pinet: Se halla junto al parque natural de las Salinas de Santa Pola y forma parte del espacio protegido por la Conselleria de Medio Ambiente. De arena dorada, su longitud es de 3200 m y su anchura media de 20 m.
Los primeros vestigios de vida humana en el área de Santa Pola se remontan al III milenio a. C., habiéndose encontrado materiales y pinturas del Eneolítico en la cueva de las Arañas del Carabassí, así como restos del paso de cazadores-recolectores del paleolítico superior en la cueva de las Teresitas. En el siglo IV a. C. se construyó un poblado ibérico amurallado en la desembocadura del río Vinalopó, a orillas de la antigua Albufera de Elche, que sirvió como base comercial, principalmente con Grecia. En el siglo I se construyó, cerca del lugar que había ocupado el poblado ibérico, un puerto que servía a la ciudad de Illici y se denominó Portus Illicitanus, según aparece citado por Claudio Ptolomeo en Civitates Mediterraneae. Este puerto fue fundamental para el desarrollo del comercio marítimo en la región, además de uno de los puertos más importantes junto con el de Cartagena. En él se preparó en 460 la flota que el emperador Mayoriano había botado para atacar a los vándalos del norte de África y que resultó quemada en el mismo puerto. Del asentamiento romano se conservan una necrópolis, una factoría de salazón de pescado y la Casa Romana del Palmeral. Parte de sus restos aparecen descritos ya en 1621 por el ilicitano Cristòfol Sanz, aunque no serían excavados sistemáticamente hasta el siglo XX.