San Sebastián (cooficialmente en euskera: Donostia) es un municipio y ciudad española situada en la costa del mar Cantábrico, en el golfo de Vizcaya, y a 20 km de la frontera con Francia. La ciudad es la capital de la provincia de Guipúzcoa, en la comunidad autónoma del País Vasco. Su población es de 189 866 habitantes (INE 2025) y su área metropolitana alcanza los 436 500 (2010). Es la cabecera de la Eurociudad Vasca Bayona-San Sebastián, una conurbación de más de 620 000 habitantes.
Sus principales actividades económicas son el comercio y el turismo, constituyendo en el pasado uno de los más famosos destinos turísticos de España. Su paisaje, dominado por la bahía de La Concha, así como su desarrollo arquitectónico moderno iniciado en la segunda mitad del siglo XIX, que configuró una ciudad de corte francés y aburguesado, propiciaron el desarrollo de la actividad turística a escala europea. Todo ello, unido a eventos internacionales como el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Festival de Jazz de San Sebastián, la Quincena Musical o el Festival de Cine de Terror, ha dado proyección exterior a la ciudad, a pesar de sus pequeñas dimensiones. Fue Capital Europea de la Cultura en 2016 junto con Breslavia, Polonia.
San Sebastián tiene diversas denominaciones:
Es el nombre oficial en español. Su origen se debe a un monasterio consagrado a San Sebastián que se encontraba en la actual ubicación del palacio de Miramar, junto al barrio de El Antiguo. La villa medieval fue fundada por el rey navarro Sancho el Sabio hacia 1180 en las cercanías del monasterio y este estableció en la carta-puebla que la villa se llamara por ello San Sebastián. Como el documento estaba redactado en latín, el nombre que aparece mencionado es el de Sanctus Sebastianus, que evolucionaría en romance hasta dar el nombre de San Sebastián. San Sebastián ha sido el nombre oficial de la ciudad hasta 1980. Es el nombre más conocido internacionalmente y del que derivan las denominaciones de la ciudad en otros idiomas. Así, la denominación habitual en francés es Saint-Sébastien y en inglés Saint Sebastian, sin acento en la a y pronunciado acentuando las sílabas. El nombre en español se suele abreviar con Sn. Sn., S. S. (formas correctas), Sn.Sn., S.S., SnSn o SS (SS era la sigla que aparecía en las matrículas automovilísticas de España registradas en la provincia de Guipúzcoa hasta que se cambió el sistema en 2000).
Es el nombre oficial en euskera. Según la teoría más aceptada, es una forma derivada de la denominación eusquérica antigua del santo patrón, Done (< lat. Domine) Sebastiáne, del mismo modo que surgieron las formas vascas Donibane (San Juan), Doneztebe (Santesteban) o Donejakue (Santiago), y a la forma actual se llegó mediante los siguientes pasos, tal como los explica Koldo Mitxelena, insigne lingüista, hace ya más de medio siglo en su libro Apellidos vascos de 1953: «... el nombre vasco de San Sebastián, cuya evolución aproximada habrá sido Donasa(b)astiai, Donasastia, Donastia, Donostia» (2.ª edición, 1955, p. 96). No hay que olvidar que en euskera se usa Donosti en dos referencias más a ese santo: la ermita de San Sebastián (en euskera: Jaun Donosti) en Orendáin, y otra medio derruida del mismo nombre en Arano. Otra teoría deriva el nombre del latín: Domine (San) Ostium («Ostia», «puerto». O lo que es lo mismo, «señor del puerto», en alusión a Sebastián Mártir). De cualquier modo, ya hay referencias escritas a dicho nombre en euskara en un cantar de fines del siglo XV («juntadu ditu laster / Donostiako irian», «Donostiako murruan / islaren goienean») o en poemas del siglo XVI (de la mano del alavés Juan Pérez de Lazarraga: «Donostiako San Frantziskuan / hagoan gizon soldadua»). Donostia no ha sido una denominación oficial hasta 1980, aunque de ella derive el gentilicio de los habitantes de la ciudad, «donostiarras», tanto en castellano como en euskera.
Es una variante de Donostia. El artículo determinado singular vasco (caso nominativo) es el sufijo -a, añadido a sustantivos y adjetivos: etxea («la casa»), etxe handia («la casa grande»), aunque varios sustantivos, tanto comunes como propios, poseen una -a final propia, como Araba («Álava»), Frantzia («Francia»), Espainia («España»), Donostia, gauza («cosa»), plaza o enparantza («plaza»), gorila y anaia («hermano de varón»). Una de las características del dialecto guipuzcoano es justamente suprimir esa -a orgánica en algunos casos de la declinación o seguida de determinantes (gauza asko > gauz asko «muchas cosas». Anaia bat > anai bat «un hermano». Ez dago gorilarik > ez dago gorilik «no hay gorilas», Italiako > Italiko «de Italia»). Por ello, es incorrecto eliminarla y emplear, en euskara batua, *Donostiko «de Donostia», *Donostin «en Donostia» o *Donostitik «desde / por Donostia», en vez de, respectivamente, Donostiako, Donostian y Donostiatik. Sin embargo, Donosti es una denominación muy habitual, especialmente al hablar en español.
Fue la denominación oficial entre 1980 y 2012. Debido a su nulo arraigo social y a la confusión que esta denominación compuesta creaba, el pleno del Ayuntamiento, a propuesta del Gobierno municipal, decidió por unanimidad adoptar la denominación oficial bilingüe, Donostia / San Sebastián, con el fin de oficializar el uso exclusivo de Donostia en las comunicaciones en euskera y San Sebastián para las comunicaciones en español.
Es una denominación surgida por la creencia en los siglos pasados de que la antigua ciudad romana de Oiasso o Easo se encontraba en la ubicación de la moderna San Sebastián. El gentilicio «easonense», usado como variante culta de donostiarra, y actualmente en desuso, derivaba de esta creencia. Recientes hallazgos arqueológicos confirman que la antigua Oiasso se encontraba en Irún y no en San Sebastián. Como herencia del nombre Easo, el código IATA del aeropuerto de San Sebastián es EAS.
Que significa 'tres agujeros' en euskera, es el nombre que los pescadores daban a San Sebastián, ya que desde el mar la ciudad se veía como tres entradas o huecos: el formado entre el monte Igueldo y la isla de Santa Clara, el que se encuentra entre Santa Clara y el monte Urgull y el situado entre Urgull y el monte Ulía.
Es una forma coloquial y cariñosa que deriva de San Sebastián, muy empleado también por los vecinos de San Sebastián de los Reyes, en la Comunidad de Madrid.
El escudo de San Sebastián muestra, en campo de azur, sobre ondas de azur y plata, un bergantín de oro, de tres palos, habillado de plata y acompañado de las letras SS, de plata, una en cada cantón. Bordura de plata con la leyenda «Ganadas por fidelidad, nobleza y lealtad», en letras de sable. Al timbre corona real.
La bandera de la ciudad es blanca con un cantón de color azul, en una proporción de tres partes de largo por dos de ancho. Se corresponde con la contraseña de la provincia marítima de San Sebastián.
San Sebastián se asienta a orillas del mar Cantábrico, y tiene varias playas (siendo la más conocida la de La Concha, en la bahía homónima) y un pequeño puerto al abrigo del monte Urgull. Posee además otras montañas, tanto promontorios costeros como tierra adentro, estando su cima más alta, Urdaburu (599 m), en un exclave homónimo, si bien la cima no pertenece al término municipal, dándose la máxima altitud del municipio, de unos 585 m, en la cara sur de la misma montaña, cerca de la cima. Aunque el relieve es accidentado se encuentran algunas zonas llanas de cierta amplitud en los valles y planicies, donde se concentra buena parte del núcleo urbano.
La altitud del municipio oscila entre los 585 m en el exclave de Urdaburu y el nivel del mar, aunque destacan los montes Igueldo (205 m), Kutarru (215 m) y Urgull (127 m) al oeste y al este de la ciudad. La ciudad se alza a 12 m sobre el nivel del mar.
El río Urumea, procedente de Hernani, atraviesa la ciudad y desemboca en el mar Cantábrico entre el monte Urgull y la playa de Zurriola.
La ciudad tiene un total de cinco playas, tres de ellas urbanas: Ondarreta, La Concha y la Zurriola, las dos primeras situadas en la bahía de La Concha y la tercera al otro lado del río Urumea. Las tres están englobadas en un mismo Sistema de Gestión Medioambiental, que trata de garantizar un uso sostenible de las mismas.