San Rafael es una localidad española del municipio de El Espinar, perteneciente a la provincia de Segovia, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se asienta en plena sierra de Guadarrama, dentro del parque natural Sierra Norte de Guadarrama y junto a la Zona Periférica de Protección del parque nacional de la Sierra de Guadarrama. Situada a 1230 m sobre el nivel del mar, su población asciende a 2559 habitantes (INE 2025). Linda y comunica con la Comunidad de Madrid a través del puerto de Guadarrama o Alto del León, los túneles de la AP-6 y el túnel ferroviario de Tablada.
La historia de San Rafael tiene bien definidos sus orígenes a finales del siglo XVIII en el marco de la construcción de una nueva vía de comunicación entre Madrid y el palacio real del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso. Este nuevo camino, con categoría de Calzada Real y proyectado en el primer Plan de Carreteras de Fernando VI, consolidaría el paso de la sierra de Guadarrama por el Alto del León y prolongaría su trazado más abajo de la histórica venta de Gudillos. Una calzada que actualmente es la N-6.
Así, una Orden Real del propio Carlos III mandaría levantar una casa de postas o fonda en este nuevo punto estratégico, además de una iglesia y una casa para vicario. Corría el año 1784, fecha fundacional de la localidad, y las crónicas hablan de que entonces no existía en el lugar más que tres vecinos, mencionándose la familia de Rafael Quintana. La fonda tuvo el privilegio de albergar entre otros ilustres personajes a Carlos IV cuando era aún príncipe de Asturias, e incluso el emperador Napoleón Bonaparte que hizo noche en la fonda el 22 de diciembre de 1808 en el marco de la Guerra del Francés. La fonda fue hotel, estafeta, cuartel de la Guardia Civil y posteriormente fue derribada en 1978, abriéndose en su lugar una gran plaza con vistas a la sierra, la actual plaza de Castilla. La fonda, origen de la localidad, da gentilicio a los habitantes de San Rafael, quienes además de sanrafaeleños/as también tienen el apelativo de "fondilleros/as".
A partir de aquí, en torno a la fonda y a toda su actividad de servicio prestada a los cada vez más numerosos caminantes y carruajes que cruzaban la sierra, se comenzó a configurar la localidad. En 1790 se ofició la primera misa en la iglesia. En un principio su primera devoción sería San Antonio, pero unos años después se elegiría definitivamente al patrón de los caminantes, el Arcángel Rafael, como patrón del templo y que daría su nombre a la localidad. Las singulares circunstancias del siglo XIX hicieron que esta iglesia fuera a parar a manos de particulares, que la utilizaron durante un tiempo como pajar-establo, hasta que a comienzos del siglo XX fue adquirida por uno de los primeros veraneantes, el doctor Goyanes, quien desmontó las piezas de granito labrado del ruinoso inmueble y las utilizó para la construcción de su mansión en el paraje de Arrollo Mayor, actual albergue juvenil ‘’San Rafael’’.
A mediados del siglo XIX el lugar era todavía caracterizado como una «fonda ó posada». Aparece descrito en el decimotercer volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Al amparo de la Ley de Colonias Agrícolas promulgada por Isabel II en 1868, consistente en favorecer físicamente la nueva construcción de edificaciones agrupadas y distantes de los núcleos de población, una de las fincas de San Rafael, propiedad de Benito Sancho Sacristán, fue declarada Caserío Rural en 1874. Por estas fechas, tan sólo había una docena de vecinos.
A finales del siglo XIX, San Rafael encontró su más relevante desarrollo, hasta el punto de convertirse en un par de décadas en el principal núcleo turístico de toda la sierra de Guadarrama. Todo comenzó con la iniciativa particular del político espinariego Javier Gil Becerril, al construir una gran mansión de varias plantas para su disfrute vacacional. Paralelamente, en 1897, el Ayuntamiento realizó una oferta pública en la Gaceta de Madrid con terrenos gratuitos para la construcción de casas solariegas; todas las parcelas fueron solicitadas inmediatamente por parte de acaudaladas familias de la sociedad madrileña, y en ellas se comenzaron a construir lujosas residencias, los llamados hoteles.
Este auge urbanístico atrajo también a un número considerable de profesionales de la construcción junto con sus familias. Al mismo tiempo se comenzó a formar toda una industria de servicios demandada por esta nueva actividad turística y por la cada vez más transitada carretera general. En pocos años, el crecimiento de San Rafael fue espectacular: políticos, como Primo de Rivera, Mola o Lerroux; aristócratas, como el general Valeriano Weyler, los marqueses de San Nicolás, el conde de Gamazo, la duquesa de Billon o Julián de Quintana Valdenebro, en cuyo honor se bautizó una de las principales arterias de la villa como paseo de Quintana; médicos, como Goyanes, Zabaleta, Paco Quintana, Codina, Parache, Botella o Espino; comerciantes, como los Srs. Galán, Álvarez o Ubillos. Todo ello fue configurando una relevante y famosa colonia veraniega que, en comunión con el paisaje alpino, hizo que San Rafael fuera conocido en la capital de Reino como La Suiza Española.Por este tiempo, se desarrolló una incipiente industria derivada de los productos forestales: la fábrica de aserrado de "Riesto y Cia", que sobre 1918 fue trasladada a La Estación de El Espinar. También se llevaron a cabo diversas explotaciones mineras, entre las que se encuentra la ‘’Mina la Primera’’, situada en Cabeza Líjar y de la que extraía wolframio.
El 29 de junio de 1888 se inauguraba la línea Villalba-Segovia (por la que hoy presta servicio la línea 53 de Media Distancia Segovia-Madrid) cuyo recorrido pasa por San Rafael y para la que hubo que realizar el túnel de Tablada, primer gran túnel que atravesaba el Sistema Central por la sierra de Guadarrama bajo el Alto del León, que tardó en ser perforado cuatro años (entre 1884 y 1888), por el que aún hoy trascurre la vía y que facilitó además el paso de las personas a pie sin verse obligadas a subir el puerto. En 1904 se construía el apeadero de San Rafael en dicha línea de ferrocarril, facilitando enormemente las comunicaciones de San Rafael entre Segovia, Madrid y el resto de localidades intermedias. Años más tarde se acometieron en la localidad importantes obras de abastecimiento y saneamiento general, lo que aumentó la población de forma considerable.El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 que dio origen a la Guerra Civil tuvo consecuencias directas e inmediatas en San Rafael, pues a los días siguientes comenzó en las inmediaciones de la localidad la batalla de Guadarrama, primera campaña militar de la Guerra. Esta batalla desembocó tras 12 días de lucha en la estabilización del frente en las inmediaciones de San Rafael, punto estratégico del Frente del Guadarrama. La localidad estuvo en manos del bando sublevado prácticamente toda la contienda fratricida desde que el entonces coronel sublevado Ricardo Serrador Santés tomara la localidad al frente de su columna el mediodía del 22 de julio en su camino desde Valladolid hacia el Alto del León, donde derrotó a la columna republicana del coronel Enrique del Castillo Miguel. La sierra fue fortificada, quedando la vertiente madrileña en manos del bando republicano y la vertiente segoviana en manos del bando sublevado (y con ello, San Rafael). No fue hasta el final de la guerra cuando Madrid capituló y las tropas republicanas se rindieron, permitiendo el paso por la sierra de las tropas sublevadas y la toma de la capital de España. Durante la guerra gran parte de la población de San Rafael tuvo que huir debido a la inmediata proximidad del frente y la militarización de la zona, pero tras el final de la contienda la gran mayoría regresó para recuperar lo que quedaba de sus hogares y posesiones. Sin embargo, la inmediata posguerra dejó a San Rafael sumida en una profunda crisis -al igual que el resto del país- que fue denominada por los sanrafaeleños, y aún se recuerda, como "los años del hambre".