Tal Día como Hoy

San Miguel de Tucumán

Capital de la provincia de Tucumán, Argentina

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San Miguel de Tucumán, a veces llamada simplemente Tucumán, es la capital de la provincia de Tucumán, situada en el noroeste de la República Argentina, a 1311 km de la ciudad de Buenos Aires. Está ubicada muy cerca de la orilla derecha del río Salí, también llamado río Dulce. El Jardín de la República y Cuna de la Independencia Argentina, son sus apodos más conocidos.​

Es la quinta mayor ciudad de Argentina, después de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, y Mendoza. Es además la ciudad más importante de la región del Norte Grande Argentino. Su crecimiento ha superado los límites originales, llevándola a ocupar territorios de los departamentos circundantes en todas las direcciones, dando así origen a la conurbación del Gran San Miguel de Tucumán, la cual se sitúa, conforme al censo del año 2010 y actualizado con el censo del año 2022, como la quinta urbe de mayor tamaño del país.

Su importancia histórica se debe, principalmente, a que fue en esta ciudad donde se produjo la Declaración de Independencia de la Argentina, el día 9 de julio de 1816. Es por eso que, desde el año 1991, por decreto n.º 81 del Poder Ejecutivo Nacional,​ los días 8 y 9 de julio de cada año, la ciudad de San Miguel de Tucumán se convierte simbólicamente en la capital del país.​ Además fue lugar donde se libro una de las batallas más importantes por la independencia argentina, La batalla de Tucumán en el año 1812.

El nombre San Miguel es español y honra al arcángel Miguel.

Las etimologías sobre el origen de la palabra Tucumán​ son hasta el momento muy variadas:

Según algunos estudiosos, deriva de una palabra compuesta en idioma lule: tucu-manita que se traduciría por territorio en donde abunda el tucu, siendo el 'tucu-tucu' la denominación del coleóptero con órganos luminiscentes.

Otra denominación —también de etimología lule— es la palabra compuesta yukkuman o yakuman, que se traduce por «ir hacia donde abunda o se reúne el agua» («lugar de los ríos»); donde yaku significa «agua» y man significa «ir hacia». Otros en cambio entienden a la misma etimología como «lugar donde nacen las aguas».

Otra posible etimología proviene de la palabra en cacán —la lengua de los diaguitas— Tukma-nao, que significaría «pueblo» o «territorio de Tukma» —siendo Tukma el nombre de un antiguo jefe diaguita— aunque no está claro qué significado tiene el nombre propio Tukma, ya que se ha perdido la mayor parte del vocabulario cacán, aunque es muy probable que en cacán Tukma igual que tucu significara «luminoso».

En tanto otros entienden al término como tukkumanao (término presuntamente quechua) que traducido significaría «territorio fronterizo», indicando así a esta región como un confín del Imperio incaico.

Historia : etapa fundacional y el periodo colonial

La primera fundación de la ciudad de San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión se produjo en 31 de mayo de 1565 por Diego de Villarroel en el llamado sitio de los Campos de Ibatín (unos 60 km al suroeste del centro de la actual ciudad), cercano a la actual ciudad de Monteros. La designación de la ciudad provenía de la devoción a San Miguel Arcángel, capitán de los Ejércitos celestiales. En 1578 los aborígenes solcos (de la cultura calchaquí), dirigidos por el cacique Gualán, estuvieron muy cerca de arrasar completamente la ciudad.​ La salvación de la ciudad se consideró un hecho milagroso, porque según las crónicas, los aborígenes habían visto en el cielo, a los santos San Simón y San Judas Tadeo, blandiendo espadas de fuego, lo que provocó que huyeran despavoridos. Desde entonces, ambos santos fueron declarados vice-patronos de la ciudad.

Los permanentes ataques indígenas fueron una de las razones del traslado y definitivo asentamiento de la ciudad en el día 29 de septiembre de 1685 al sitio llamado entonces por los españoles como La Toma (toma de agua potable desde el río, en lo que hoy es el casco histórico de la ciudad) cerca del cauce del Río Salí.​ Otros motivos del traslado fueron la mala calidad de las aguas del río de Ibatín que provocaban la enfermedad llamada "coto" y el corrimiento hacia el este del Camino Real que comunicaba el Alto Perú con el Río de la Plata, por otra parte esa mudanza hacia el noreste de la ciudad la ponía más a resguardo de los calchaquíes.

La traza fundacional respondía al esquema difundido en Hispanoamérica en los siglos XVI y XVIII consistente en un damero regular que en Ibatín fue de 7x7 manzanas y en el sitio por aquel entonces llamado "La Toma" (prácticamente en el actual centro de la ciudad) se amplió a 9x9 con la plaza en el centro, calles de 12 varas y calles de ronda de 24 varas con la plaza Independencia en el centro. En su perímetro se localizaron las funciones públicas -el Cabildo - y las religiosas- iglesia Matriz e iglesia y Convento de los jesuitas- así como las viviendas y el comercio de mayor jerarquía.

A causa de la fundación de San Fernando del Valle de Catamarca el 5 de julio de 1683, la ciudad de San Miguel de Tucumán debió cederle su jurisdicción sobre Santa Rosa y los valles de Singuil y de Catamarca.​

San Miguel de Tucumán durante las Guerras de la Independencia y las Guerras Civiles

El 24 de septiembre de 1812 se libró en las adyacencias de la entonces pequeñísima ciudad la decisiva batalla de Tucumán. Parecía irrefrenable el contraataque realista y prorealista, que se había lanzado desde el Alto Perú. Las huestes al mando de Pío Tristán se encontraron con las patriotas al mando de Manuel Belgrano, el general argentino había sido conminado por el gobierno instalado en Buenos Aires a retroceder hasta la ciudad de Córdoba, pero multitudinariamente la población tucumana solicitó a Belgrano que resistiera y evitara la nueva invasión "realista".

El general Belgrano, cuyas tropas estaban casi desarmadas y fatigadas, si bien reforzadas por el "gauchaje" local, autodenominados "los decididos de Tucumán", resolvió una acción tan audaz como inteligente (a pesar de no tener formación militar), merced a los "baqueanos" o "baquianos" de la ciudad tomó imprevistamente por la retaguardia a los atacantes que ya se veían victoriosos y los derrotó en el Campo de las Carreras. De este modo el avance realista fue bloqueado en Tucumán, permitiendo que el Ejército del Norte avanzara hacia el norte para obtener en febrero de 1813, la victoria de Salta, que dejó exento salvo esporádicos ataques, de las tropas realista a todo el territorio al sur del río Pilaya, es decir el límite norte de Tarija.

Como era muy devoto de la Virgen de la Merced, Belgrano oró largamente al pie de su imagen antes de la batalla. Y luego de la victoria en acto público y procesión entregó el bastón de mando del ejército argentino a Nuestra Señora de la Merced, Nombrándola "Virgen Generala del Ejército Argentino".

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