San Antonio de los Baños es una ciudad y municipio al suroeste de la ciudad de La Habana (Cuba), actualmente perteneciente a la provincia de Artemisa, e históricamente perteneciente a la antigua provincia de La Habana de la cual San Antonio es la segunda ciudad en importancia. El poblado fue fundado en 1784, siguiendo órdenes del capitán general de La Habana Luis de Unzaga y Amézaga, tras un ciclón y crear viviendas y una parroquia con inmigrantes canarios en la ribera del río Ariguanabo, curiosamente el gobernador Luis de Unzaga le pilló dedicado a esta labor urbanística y filantrópica cuando George Washington le envió una solicitud de ayuda a Unzaga.
Se conoce a San Antonio de los Baños como la «Capital del Humor». Este honor se debe a que es sede de la Bienal Internacional del Humor desde 1979. En esta ciudad se encuentra el primer Museo del Humor en Cuba, único en su tipo en toda América Latina. El recinto atesora las primeras caricaturas que se publicaron en la isla en 1848 así como miles de trabajos de autores de diferentes países.
En las afueras de esta ciudad de cerca de 34 000 habitantes tiene su sede la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), creada en 1986 bajo el auspicio de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, presidida por Gabriel García Márquez. La Escuela fue fundada en colaboración con el Estado cubano, en la persona del comandante Fidel Castro Ruz, y el Comité de Cineastas de América Latina, en las personas de Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea y el primer director de la EICTV Fernando Birri. Este centro goza de gran prestigio a nivel mundial.
Su economía es fundamentalmente agrícola y ganadera. Los cultivos de caña de azúcar, plátanos, papas (patatas), boniatos (batatas), tomates, frijoles, maíz, yucas así como otras viandas, vegetales, hortalizas y cítricos caracterizan está región surtiendo tanto al mercado local como a los agropecuarios de la cercana ciudad de La Habana.
En la industria se destaca la ligera con la famosa fábrica de confecciones Textilera de Ariguanabo y la metalmecánica con planta productora de aluminio.
La fértil llanura del Hato de Ariguanabo, donde se encuentra ubicada la ciudad, fue cedida a Juan de Rojas entre 1515 y 1519 y ratificado su traspaso el 18 de marzo de 1519. El sitio era un bosque en el cual abundaban las maderas preciosas.
La labranza de las tierras cercanas al inmenso humedal habanero dio como resultado el nacimiento de los primeros asentamientos indígenas al mando del Cacique Ariguanabo, poblados que se dedicaban al cultivo de la yuca, tabaco, sitios que posteriormente con el “reparto de los indios” (mediante encomiendas violentas) dieron orígenes a la formación de los primeros núcleos de españoles, isleños (conquistadores) y nativos -conucos- que a partir de la emisión de la Cédula Real del Rey de España con fecha 21 de diciembre de 1516, autorizaba jurídicamente el fomento de corrales (Bauta) a principios de la Etapa colonial en las fértiles tierras de hato de Ariguanabo y los alrededores de la más extensa fuente de agua potable superficial con que contaba la sabana habanera, su “Milagrosa Laguna de Ariguanabo”.
A partir de la persecución de los vegueros que se rebelaron en 1723, se empezó a fomentar la creación de pequeños conucos en las tierras realengas junto al río Ariguanabo. En dichas parcelas se cultivaba tabaco y otros frutos. Para 1745, este disperso caserío empieza a mencionarse en algunos documentos.
A partir de 1760 ante la inminente guerra con Inglaterra, España incrementó la construcción de barcos en los astilleros de La Habana, y la madera para los mismos se talaron de las haciendas de Rancho (Boyeros), Alquízar, Güira de Melena y del Hato de Ariguanabo, donde abundaban el cedro y la caoba.
En 1765 cuando se concedió el título de marqués de Cárdenas de Montehermoso a Agustín de Cárdenas y Castellón, señor de la comarca, ya existía un caserío, aunque muy disperso, con el nombre de San Antonio Abad o San Antonio del Ariguanabo en esta zona.
El corte de madera en el bosque posibilitó el incremento del cruce por el camino real, y de este tráfico de maderas, con destino a la construcción de barcos de guerra, surgió la idea un originario de las Islas Canarias de establecer una taberna, en el lugar en que el camino de La Habana atravesaba el río Ariguanabo. Se sentó así las bases para la creación de un caserío más compacto, pues los antiguos vecinos de la zona estaban establecidos en pequeños lotes de tierra a lo largo del río, algo distantes unos de otros. La existencia de una taberna consolidó la permanencia de quienes ya se habían establecido y aumentó el interés para los que con posterioridad se fueron avecindando a estos parajes.
En la segunda década del siglo XVII, se había establecido una Villa con el nombre de San Antonio Abad. Así se llamó hasta el comienzo de la fundación del pueblo, cuando los baños en el río Ariguanabo se hicieron famosos entre las clases adineradas de La Habana, quienes los tenían como medicinales y hasta milagrosos. El nombre de San Antonio Abad fue creciendo por la fama de los baños y poco después perdió el Abad convirtiéndose en San Antonio de los Baños.
En la Real Cédula de 1794 se creó en San Antonio un señorío jurisdiccional. En dicha cédula se decía que la preeminencia otorgada al marqués de Montehermoso fuera perpetua en los de su familia, pero la cédula de confirmación de la Villa (de 1832) decía que era limitado a solo los días del actual marqués y no más.
La aparición de lugares como la taberna "Tío Cabrera"-1775-, los baños de recreo en "La Represa" -1839-, zonas de venta, acopios y recreación en el Río San Antonio fomentaron el crecimiento de la Villa. Eran puntos de paso obligatorio para monteros, vequeros, bueyeros, muleros y lancheros (remeros) comerciantes, vacacionistas que venían de Vuelta Abajo, Govea y La Habana.
La Revolución de Haití, en el período 1791-1803, destruyó las plantaciones de caña y los cafetales en esa vecina isla, que era entonces el primer suministrador de estos productos al mercado internacional. Este hecho influyó considerablemente en el proceso histórico de Cuba y de la región.
A partir de 1800 se inició la siembra del café en la zona, con la llegada de los franceses salidos de Haití durante su proceso revolucionario, y su cultivo se incrementó, de tal forma, que en poco tiempo prácticamente todas las buenas tierras fueron convertidas en cafetales.
El segundo marqués de Montehermoso, Gabriel María de Cárdenas, rico y notable cubano, figura prominente del Reformismo, ayudado por Francisco de Arango y Parreño, quien en 1792 había presentado un trabajo ante la Corona española titulado "Discurso sobre la agricultura de La Habana y medios para fomentarla" y gozaba de gran prestigio y autoridad entre los terratenientes criollos, así como por el capitán general de la Isla, Luis de las Casas, logró conseguir el asentamiento de una gran cantidad de emigrados franceses en la jurisdicción de San Antonio, donde había fundado la villa cabecera, los que propiciaron el desarrollo agrícola de la zona con el fomento de una gran cantidad de cafetales, la construcción de magníficas viviendas y con hermosos jardines.
La invasión de Napoleón a España, en 1808, provocó un caos, que culminó con el cautiverio de Fernando VII. La ocupación francesa de la Península fue aprovechada por las colonias hispanas de América para lanzarse a la lucha por la independencia.