Samuel Houston (2 de marzo de 1793-26 de julio de 1863) fue un estadista, político y soldado estadounidense. Aunque nacido en Virginia, desempeñó un papel clave en la independencia de Texas: se desempeñó como primer y tercer presidente de la República de Texas y fue una de las dos primeras personas en representar a Texas en el Senado de los Estados Unidos. También se desempeñó como sexto gobernador de Tennessee y séptimo gobernador de Texas, el único individuo elegido gobernador de dos estados diferentes de los Estados Unidos.
Sam Houston nació en la plantación de su familia cerca de la iglesia Timber Ridge, en las afueras de Lexington, Virginia, en el condado de Rockbridge, uno de los nueve hijos de Samuel Houston y Elizabeth Paxton. Su padre era miembro de la brigada de rifleros de Morgan durante la guerra de la revolución americana.
Habiendo recibido solamente educación básica, migró con su familia a Maryville, Tennessee, después de la muerte de su padre en 1807. Su madre se llevó la familia posteriormente a vivir a Baker Creek, Tennessee. Sam huyó de su hogar en 1809 y vivió por un tiempo con la tribu cheroqui del Jefe Oolooteka en la isla de Hiwassee. La nación lo adoptó y le dio el nombre de ᎪᎸᏅ (Kolvnv) o “Cuervo” y llegó a dominar el idioma cheroqui. Regresó a Maryville en 1812 a la edad de 19 años donde fundó una escuela. Esta fue la primera escuela construida en Tennessee, que se había convertido en estado en 1796.
En 1812 Houston se enlistó en el 7.º regimiento de infantería para luchar contra los británicos en la guerra de 1812. En diciembre de ese año, había sido ascendido de soldado raso a tercer teniente. En la batalla de Horseshoe Bend en marzo de 1814 una flecha Creek le hirió. Luego de habérsele vendado la herida se reintegró a la lucha.
Cuando Andrew Jackson invitó voluntarios a desalojar un grupo de Red Sticks (Indios Creek) de sus fortalezas, Houston se ofreció voluntariamente, pero durante el asalto fue herido por una bala en el hombro y en el brazo.
Samuel Houston llega a ser un hombre muy cercano y de confianza de Jackson e incluso se vincula a la Logia Masónica Jackson Logia Cumberland Nº 8 en 1817. Luego de la recuperación de su herida fue nombrado Agente de Asuntos Indios para los Cheroquis. Dejó el ejército en marzo de 1818.
Luego de seis meses de estudio en la oficina del Juez James Trimble, aprobó el examen de abogacía de Nashville. Posteriormente abrió una oficina para ejercer legalmente el derecho en Líbano, Tennessee. Fue nombrado fiscal general del Estado del Distrito de Nashville a finales de 1818 y también le fue dada una comandancia militar del Estado. En 1822 lo eligieron a la Cámara de Representantes por Tennessee, donde llegó a ser un partidario incondicional de su compañero de Tennessee y Demócrata Andrew Jackson, considerado ampliamente como un protector político de Houston, a pesar de que Jackson difiriera de él por su tratamiento de los asuntos indígenas. Fue miembro del Congreso a partir de 1823 hasta 1827. Lo reeligieron en 1824. En 1827 declinó su reelección al Congreso y en su lugar compitió y ganó la gobernación de Tennessee derrotando al gobernador anterior, Willie Blount. Se propuso competir en la reelección de 1828, pero dimitió después de casarse con Eliza Allen de dieciocho años. La unión fue forzada por el padre de ella, coronel Juan Allen, y no producto de una relación romántica. Houston y Allen se separaron poco después de su unión, por razones que Houston siempre rechazó discutir hasta el final de su vida (al parecer fue la infidelidad de ella) y se divorciaron en 1837, después de que él llegara a ser presidente de Texas.
Pasó algún tiempo entre los cheroquis, se casó con una viuda cheroqui llamada Tiana Rogers Gentry y abrió un negocio comercial en Wigwam Neosho cerca del fuerte Gibson, de la nación cheroqui, dedicándose, aparentemente, a la bebida en exceso. Su presunta embriaguez y el abandono de su oficina y de su esposa causaron una grieta con su mentor y amigo Andrew Jackson que no sería resuelta en varios años.
En un viaje de negocios a Nueva York y a Washington D. C., Houston se vio implicado en una disputa con un miembro del Congreso anti-Jacksonista. Mientras Houston se encontraba en Washington D. C. en abril de 1832, el congresista William Stanbery de Ohio elevó una acusación contra Houston en el Congreso. Stanbery atacó a Jackson a través de Houston y acusó a Houston de estar confabulado con John Von Fossen y con el congresista Roberto Rose de colocar una oferta con el gobierno para proveer raciones a los indios que estaban migrando debido al Acta de Desplazamiento Masivo Indígena de Jackson de 1830.
Houston mandó cartas a Stanbery que trataban de resolver la acusación, pero él decidió no responderlas; más tarde Houston se enfrentó a Stanbery en la avenida Pennsylvania, luego de dejar el alojamiento de la señora Queen, y lo golpeó con un bastón de nogal. Stanbery tomó una de sus pistolas, la apuntó al pecho de Houston y tiró el gatillo pero el arma falló.
El 17 de abril el congreso pidió el arresto de Houston, quien solicitó encargarse de su propia defensa y empleoóal abogado Francis Scott Key. El congresista Phillip Doddridge, quien peleó el caso a favor de Stanbery, argumentó que la intimidación de congresistas por medio de violencia aumentaba a la anarquía y era una refutación al federalismo. Houston fue hallado culpable en el resonado juicio, pero gracias a sus influyentes amigos (entre ellos James K. Polk), solamente recibió una amonestación. Stanbery, enfurecido, formuló cargos contra Houston en un tribunal civil. El juez William Cranch lo encontró responsable y lo multó con $ US 500, multa que nunca pagó.
La publicidad que produjo el juicio resucitó la reputación política de Houston a tal punto que deja la tribu cheroqui y a su esposa Diana Rodgers, también conocida como Tiana Rodgers, para entrar en el Texas Mexicano en diciembre de 1832 (nombre histórico dado a Texas entre 1821 y 1836, cuando Texas era gobernado por México luego de la derrota en la guerra de independencia infligida por México sobre España en 1821).
Houston había pedido a su esposa Tiana que lo acompañara a Texas, pero ella ansiaba su estabilidad y prefirió permanecer en el refugio al frente del negocio. Tiana volvió a casarse más tarde con un hombre llamado Sam McGrady, pero murió de pulmonía en 1838. Houston no volvió a casarse hasta después de la muerte de su esposa. Después de llegar al Texas mexicano ascendió muy rápidamente en la política del estado mexicano. Durante años se ha especulado que Houston fue a Texas a instancias del presidente Andrew Jackson a buscar la anexión del territorio a los Estados Unidos.
Houston asistió a la convención de 1833 en representación de la población de Nacogdoches y emergió como un notable partidario de William Harris Wharton y su hermano, quienes apoyaban la independencia de Texas completamente de México, la postura más radical que ellos representaban. Él también asistió a la Consulta de 1835. Houston fue convertido en mayor general del ejército de Texas en noviembre de 1835 y luego comandante en jefe en marzo de 1836. Negoció un acuerdo de asentamiento con los cheroquis en febrero de 1836.
Después de la Declaración de Independencia el 2 de marzo de 1836, Houston se unió a su ejército de voluntarios en Gonzáles, pero pronto fue forzado a batirse en retirada frente a las fuerzas del general y presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, cuyo ejército mató a todos los defensores de la Misión del Álamo durante la batalla de El Álamo el 6 de marzo, días después, varios de sus oficiales y representantes del gobierno anglo-estadounidense en el estado, lo acusaban de cobarde y en un principio, se le responsabilizaba de la muerte de los defensores de la misión.
En la batalla de San Jacinto el 21 de abril de 1836, sin embargo, Houston sorprendió a Antonio López de Santa Anna y a las fuerzas mexicanas durante su siesta de la tarde. Capturado, Santa Anna fue forzado a firmar el Tratado de Velasco, concediendo la independencia de Texas. Aunque Houston permaneció brevemente en Texas por efecto de las negociaciones, volvió a los Estados Unidos para ser tratado de una herida en el tobillo. Cabe aclarar que México nunca reconoció el tratado de Velasco. No había razón para aceptarlo, pues aunque firmado por el mismo Santa Anna, es reconocido por el derecho internacional que un Presidente en prisión pierde toda autoridad.