Cayo o Gayo Salustio Crispo (Amiternum, 1 de octubre de 86 a. C.-Roma, 13 de mayo de 34 a. C.) fue un historiador romano. Por su obra es considerado como uno de los más importantes historiadores latinos del siglo I a. C. y de toda la latinidad.
Perteneciente a una familia plebeya, Salustio nació en Amiternum el 1 de octubre del año 86 a. C. Tuvo una infancia y juventud enfermizas. Su familia se trasladó bien pronto a Roma, donde Salustio pudo comenzar su carrera política. Lo afirma él mismo:
De hecho, en sus escritos será bastante crítico con la corrupción de las costumbres, que había tenido ocasión de observar durante su formación en Roma, lamentando la pérdida de los valores antiguos (pristinae virtutes) del pueblo romano. En esos años mostró una inclinación hacia la filosofía, en especial el Pitagorismo, a través de la escuela de Publio Nigidio Fígulo.
Ganó las elecciones a cuestor plebeyo del año 54 a. C. y fue elegido tribuno de la plebe en 52 a. C., el mismo año en que Clodio fue asesinado en una reyerta callejera por los seguidores de Milón. Sin embargo, no siguió una carrera política normal, pues saltó varios puestos. Esto se puede deber a su cercanía a Julio César o a su posible posición de cliente de Marco Licinio Craso, que le hubiera abierto las puertas a cargos políticos y que le habría confiado información que emplea en sus obras.
En el 52 a. C. fue tribuno de la plebe, precisamente el año en que Publio Clodio Pulcro fue asesinado por Milón. Por entonces, el ambiente en Roma estaba enrarecido debido a la lucha entre optimates y populares, que había desembocado en verdaderas peleas entre bandas armadas. César se propuso como líder de la facción popular, aun cuando la guerra contra los galos lo mantenía alejado. Salustio tomó su partido y se opuso a Milón y con él a Cicerón. Se cree también que Milón era contrario a Salustio por motivos personales: años antes había sido sorprendido cometiendo adulterio con la mujer de Milón, delito por el que había sido fustigado y pagar una multa.
En el proceso por homicidio, Cicerón defendió a Milón, pero no logró pronunciar su discurso por el tumulto de la turba y por temor a los compañeros de Clodio que se encontraban en el foro. Milón fue condenado al exilio.
En el año 51 a. C., Salustio fue elegido senador, donde mantuvo el apoyo que había dado al partido de César en la lucha contra Pompeyo. No obstante su amistad con César, un año después fue expulsado del Senado por el censor Apio Claudio Pulcro bajo la acusación de inmoralidad grave. Parece que se trató más bien de una venganza política actuada por parte de la oligarquía senatorial, y en particular por Apio Claudio y por Lucio Calpurnio Pisón, censores aquel año, que además eran declarados pompeyanos.
Jefe del partido cesariano y propretor en África
Inmediatamente tras la expulsión del senado, Salustio se dirigió a la Galia para encontrarse con César, mientras este se preparaba para completar su campaña militar contra los galos. Luego Salustio estuvo al lado de César durante la guerra civil del 49 a. C. Ese mismo año, y sin duda debido a la influencia del mismo César, fue reinstaurado en el Senado.
Durante el año 46 a. C. ejerció el cargo de pretor, acompañando a César en su campaña de África. Ejerció algunos importantes encargos militares, en particular la dirección de una exitosa expedición contra la isla de Cercina (luego Chergui) en el archipiélago de los Querquenes, ocupada por los pompeyanos. La idea era arrebatarles las reservas de trigo. Ese mismo año participó en la derrota efectiva de los restos de los partidarios de Pompeyo en Tapso.
Como recompensa por sus servicios, Salustio fue reconfirmado como pretor y nombrado gobernador de la provincia de Africa Nova como propretor. Durante los dieciocho meses de su mandato pudo, según la costumbre del tiempo, enriquecerse sin medida, apoderándose de las riquezas del último rey númida Juba I y cometiendo toda clase de corrupción financiera sobre las entradas públicas. Su mal gobierno le valió, a su regreso a Roma, la acusación de de repetundis.
Abandono de la política y últimos años
A su vuelta a Roma, compró con los recursos acumulados una propiedad en Tívoli, terreno que antes había pertenecido a César y se hizo edificar en Roma una suntuosa casa entre el Pincio y el Quirinal, lugar conocido como los Horti Sallustiani. Estos jardines, más tarde, pertenecerían a los emperadores.
Acusado nuevamente de concusión, logró con gran dificultad evitar la condena, pero su carrera política, irremediablemente comprometida tras este episodio, podía considerarse concluida. Quizás fue el mismo César quien le sugirió, o incluso le impuso, el retiro a la vida privada para evitarle una condena ulterior y una nueva y degradante expulsión del Senado.
Luego se casó con Terencia, exmujer de Cicerón, de la que este último se había divorciado hacia el 46 a. C.
Tras el asesinato de César, Salustio se retiró de la vida pública, dedicándose por completo a la literatura histórica, y a desarrollar aún más sus jardines, en los que gastó gran parte de la fortuna que había acumulado. Sin embargo, su obra historiográfica quedó incompleta debido a la muerte que lo sorprendió probablemente el 13 de mayo de 34 a. C.
En realidad, en el proemio del De Catilinae coniuratione, Salustio quiere hacer creer que siempre consideró su carrera política como una tormentosa fase transitoria, antes de llegar al suspirado puerto de la historiografía:
Fuera del gobierno de la provincia de África Nova no tuvo roles de primer plano en política; incluso se podría afirmar que políticamente fue un fracasado, ya que no logró afirmarse como otros contemporáneos suyos. Sin embargo, la fama la obtuvo más bien por su labor historiográfica.