Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira (Belém, 19 de febrero de 1954 ‑ São Paulo, 4 de diciembre de 2011), más conocido como Sócrates, fue un futbolista y médico brasileño.
Se le considera uno de los futbolistas más talentosos de la década de 1980 por su visión de juego, buena distribución de balón y estilo elegante. Sus especialidades eran el regate y el pase con el tobillo para imprimir mayor ritmo. Debutó en 1974 con el Botafogo de Ribeirão Preto y en 1978 fichó por el Corinthians, donde se convirtió en la estrella. Tras una breve experiencia europea en la Fiorentina, regresó a Brasil para jugar en el Flamengo y en el Santos, retirándose en 1989.
A nivel internacional, fue capitán de la selección de fútbol de Brasil y disputó dos Copas Mundiales (1982 y 1986) y dos Copas América (1979 y 1983).
Destacó también por su militancia política. En el Corinthians fue uno de los impulsores de la «Democracia Corinthiana», movimiento pionero de autogestión en el deporte nacional, y se implicó en la plataforma «Directas Ya» que luchó contra la dictadura para que Brasil recuperase la forma de gobierno electoral. En ese sentido, se valió del poder del fútbol para denunciar las injusticias que sucedían en el país.
Sócrates se doctoró en medicina por la Universidad de São Paulo en 1977, razón por la que fue apodado «el Doctor». Su hermano Raí también fue futbolista profesional.
En 2022, fue creado el Premio Sócrates en su honor, un premio dentro de la ceremonia del Balón de Oro, que busca reconocer a las contribuciones humanitarias del mundo del futbol.
Nació y se crio en Belém, en el estado interior de Pará. Su padre era funcionario público y un amante autodidacta de la literatura. De hecho, dio a su hijo el nombre del filósofo griego Sócrates porque en los días previos al nacimiento estaba leyendo República de Platón, y dos de sus hermanos también fueron bautizados como los pensadores Sófocles y Sóstenes. Al poco tiempo la familia se trasladó a São Paulo por motivos laborales, estableciéndose en Ribeirão Preto.
Sócrates ingresó en un colegio de la orden de los hermanos Maristas, donde tuvo su primer contacto con el fútbol. No obstante, los padres le insistieron en que priorizase los estudios frente al deporte. Una vez cumplió la formación obligatoria, ingresó en la Universidad de São Paulo para cursar medicina. Compaginó los libros con el fútbol profesional y se doctoró en 1977.
Al margen de su educación, superior a la de otros futbolistas brasileños de la época, destacó por su implicación política hacia la izquierda. Cuando tenía diez años y se produjo el golpe de Estado de 1964, vio como su padre quemó libros de la biblioteca familiar por miedo a ser detenido. Ese incidente despertó el interés, acrecentado en la universidad cuando conectó con movimientos contra la dictadura militar.
Es el primogénito de seis hijos. El menor de todos ellos, Raí Souza Vieira de Oliveira «Raí», siguió con éxito sus pasos e incluso ganó una Copa Mundial de Fútbol, título que Sócrates nunca pudo conseguir.
Mientras estudiaba, siguió jugando al fútbol en las categorías inferiores del Botafogo de Ribeirão Preto. En 1974 fue ascendido al primer equipo. Durante las cuatro temporadas que permaneció allí disputó un total de 57 partidos oficiales y llegó a ser máximo goleador del Campeonato Paulista de 1976. A pesar de que tuvo menos tiempo que sus compañeros para entrenar por los estudios, se convirtió rápidamente en una de sus figuras.
En 1978 firmó un contrato profesional por uno de los equipos más importantes de São Paulo, el Sport Club Corinthians. En sus primeros años con los albinegros ganó el Campeonato Paulista de 1979 y consolidó su papel en el fútbol brasileño, muy reconocible por su pelo rizado y barba negra. Ese mismo año debutó con la selección nacional.
Tras una serie de malos resultados que terminaron con la dimisión del presidente del Corinthians, en abril de 1982 nació la llamada «Democracia Corinthiana», un movimiento inédito en el fútbol brasileño. Sócrates fue impulsor junto a otros compañeros con compromiso político como Wladimir, Walter Casagrande y Zenon. A través de la autogestión, todos los miembros de la entidad decidían por consenso sobre los asuntos que les afectaban. El movimiento no solo sirvió para democratizar el deporte nacional, sino también para concienciar a la sociedad brasileña contra la dictadura: en el dorso de la camiseta llegaron a imprimirse frases como «democracia» y «Día 15 Vote» (en referencia a las primeras elecciones a gobernador en São Paulo).
La época de la «Democracia Corinthiana» coincidió con su plenitud deportiva. Corinthians, que antes del Campeonato Paulista de 1977 había estado 21 años sin lograr el título, logró dos consecutivos en 1982 y 1983 definiendo el título a favor las dos veces en la final frente al São Paulo FC, uno de sus principales rivales con el cual disputa el clásico majestuoso, y solucionó su situación económica. Al finalizar su contrato, la estadística total en el club paulista fue de 298 partidos oficiales y 172 goles, siendo el octavo mayor artillero de la entidad a pesar de no ser delantero.
Con la selección brasileña fue capitán en la Copa Mundial de Fútbol de 1982 de una de las generaciones más talentosas dirigida por Telê Santana y con jugadores como Zico, Falcão, Toninho Cerezo y Júnior en la plantilla. Aunque Brasil no ganó ningún título, fue recordado en el imaginario colectivo por su atractivo juego. Ya con el estatus de estrella nacional, Sócrates fue reconocido en 1983 con el título de «Mejor futbolista del año en Sudamérica».
A los 30 años, Sócrates aceptó una oferta de la Fiorentina para disputar la Serie A italiana. Solo estuvo allí una temporada, la edición de 1984/85, en la que participó en 25 partidos y anotó 6 goles. Al año siguiente regresó a Brasil para fichar por el Flamengo de Río de Janeiro, con el que ganó la Taça Rio y el Campeonato Carioca. Fue convocado también para la Copa Mundial de Fútbol de 1986.
Abandonó el Flamengo al finalizar la temporada de 1987. Y aunque se especuló con su despedida del fútbol, prefirió volver a São Paulo para terminar su carrera profesional en el Santos F. C., club al que apoyaba cuando era niño. Tras ello regresó al Botafogo de Ribeirão Preto y jugó su último encuentro el 12 de noviembre de 1989, ante el São José.
Al poco tiempo de la retirada inauguró en Ribeirão Preto, con una inversión de 300 000 dólares, una clínica médica especializada en atención a deportistas, el Medicine Socrates Center. Mantuvo su influencia en la sociedad brasileña como columnista en prensa y comentarista deportivo.