El Barros Luco es un popular emparedado chileno, preparado con carne a la plancha y queso fundido, que se vende en los locales de comida rápida y restaurantes. Su nombre se debe a Ramón Barros Luco, presidente de Chile entre 1910 y 1915, quien era un asiduo cliente de la Confitería Torres en Santiago, donde solicitaba con frecuencia esta mezcla especialmente hecha para él, que luego se popularizó entre los comensales y en el resto de Chile. Posteriormente, cruzó la cordillera y se popularizó en algunas provincias argentinas —como Mendoza, San Luis y San Juan—, donde se le denomina «barroluco».
En el capítulo «La Confitería Torres» de Los cafés literarios en Chile (2001), el escritor Manuel Peña Muñoz señala: «También venía aquí, ya siendo Presidente de la República, don Ramón Barros Luco que pedía siempre un sandwich de carne y queso caliente, razón por la cual este sandwich pasó a llamarse hasta el día de hoy Barros Luco».
Este emparedado puede hacerse con distintos cortes de vacuno —tales como filete o lomo—, diversas variedades de queso (mayormente el de tipo chanco o mantecoso) y en diferentes tipos de pan. Las variedades de pan que más se prestan para este sándwich son la frica, la marraqueta, el pan amasado y el pan de molde tostado. En el caso de este último, debe tenerse cuidado de que la carne no sea muy jugosa pues podría empapar el pan. Cuando se prepara con pan lengua o pan de completo se le conoce como as barros luco.[cita requerida]
En la actualidad existe una variante: el sándwich brasileño, que se ha ido popularizando entre los camioneros chilenos, y que lleva los clásicos ingredientes del Barros Luco (carne, queso) acompañados de palta molida. Los colores del queso (amarillo) y de la palta (verde) parecen los colores de la bandera de Brasil, y de ahí proviene su nombre.
Opcionalmente, dependiendo del gusto de los comensales, puede aderezarse con algún tipo de salsa al gusto. Entre ellas puede estar la mayonesa ajo, el pebre, chancho en piedra, pasta de ají, ketchup o mostaza, entre otros.
Peña Muñoz, Manuel (2001). «La Confitería Torres». Los cafés literarios en Chile (1.ª edición). Santiago: RIL Editores. p. 100.