Ruhollah Musavi Jomeini (روح الله موسوی خمینی; Jomein, 24 de septiembre de 1902-Teherán, 3 de junio de 1989) fue un ayatolá iraní, líder político-espiritual de la Revolución iraní de 1979, que derrocó al último sah Mohammad Reza Pahleví. Es considerado el fundador de la República Islámica de Irán. Tras la revolución, Jomeini se convirtió en el líder supremo del país, una posición creada en la constitución iraní como la autoridad política y religiosa de más alto rango de la nación, cargo que ocupó hasta su muerte. La mayor parte de su gobierno la pasó al frente de la invasión iraquí de Irán de 1980 a 1988. Alí Jamenei lo sucedió el 4 de junio de 1989.
Jomeiní nació en Jomein, en lo que hoy es la provincia de Markazi en Irán. Su padre fue asesinado en 1903 cuando Jomeiní tenía dos años. Empezó a estudiar el Corán y el idioma persa desde una edad temprana y sus familiares, entre ellos el primo de su madre y su hermano mayor, lo asistieron en sus estudios religiosos.
Jomeiní fue un marya («fuente de emulación») en el islam chiita duodecimano, un muytahid o alfaquí (experto en la sharia) y autor de más de cuarenta libros, pero es principalmente conocido por su actividad política. Pasó más de quince años en el exilio por su oposición al último sah, Mohammad Reza Pahleví. En sus escritos y predicaciones extendió la teoría del wilayat-el faqih, la «gobernancia o tutela a manos del jurista islámico (autoridad clerical)», para poder incluir un gobierno político teocrático a manos de juristas islámicos. Este principio (si bien no era conocido por el público en general antes de la revolución), se añadió a la nueva constitución iraní después de ser sometida a referéndum. Jomeiní fue elegido como persona del año de la revista Time en 1979 por su influencia internacional, y ha sido descrito como el «rostro virtual del Islam chiita en la cultura popular occidental». En 1982, sobrevivió a un intento de golpe militar. Jomeini fue conocido en el extranjero por su apoyo a los secuestradores durante la crisis de los rehenes en Irán, así como por su fatwa pidiendo el asesinato del novelista indio-británico Salman Rushdie, y por referirse a veces a los Estados Unidos como el «Gran Satán» y a la Unión Soviética como el «Satán menor». Jomeini ha sido criticado por estos actos y por violaciones a los derechos humanos.
También ha sido celebrado por académicos chiitas como un «líder carismático de inmensa popularidad» y un «campeón del revivalismo islámico», que intentó establecer buenas relaciones entre sunitas y chiitas, y un importante innovador en asuntos de teoría política y estrategia política populista de orientación religiosa. Jomeini ostentaba el título de Gran Ayatolá y es conocido oficialmente como Imam Jomeini en Irán y por sus partidarios a nivel internacional. Por lo general, otros se refieren a él como Ayatolá Jomeini.
Nació en una pequeña población situada a 300 km al sur de Teherán, como Ruhollah Hendi. A principios de los años 1930 tomó el nombre de Jomeiní (خمینی en persa) en alusión a su lugar de nacimiento. Sus padres, Jayed Mustafá Mussaví y Hajar Saghafí, tuvieron seis hijos, de los cuales él era el más joven.
El peso de la tradición religiosa de su familia determinó su vocación desde muy pronto. Su abuelo Mirza Ahmad, su hermano Passaiden y su padre Jayed Mustafá fueron ayatolás. Ellos le inculcaron sus convicciones religiosas y su fervor político, especialmente contra los kayares, la dinastía reinante en Irán a principios del siglo XX.
Jomeiní decía ser un sayyid, ya que su familia afirmaba ser descendiente de Mahoma a través del séptimo de Los Doce Imanes, Musa al-Kazim. Varios de sus cercanos antepasados se dedicaron a los estudios islámicos. Su padre y sus dos abuelos fueron clérigos chiitas. Su abuelo paterno, sayid Musawi Ahmad Hindi, pasó muchos años en la India, antes de regresar a Persia para comprar una casa en la ciudad de Jomein, en la que vivió su familia hasta fines del siglo XX.
Cuando Jomeiní tenía cinco meses de edad, su padre fue asesinado. Muchos historiadores creen que pudo haber sido víctima de una disputa local. Una tía segunda procedió a criar a Jomeini hasta 1918. Él comenzó a estudiar el Corán a los seis años. Un año más tarde, comenzó a asistir a una escuela local donde aprendió matemáticas, ciencias, geografía y otras materias. Durante su infancia, continuó su educación religiosa y secular con la asistencia de sus familiares, incluida su madre, su primo Ja'far, y su hermano mayor Morteza Pasandideh. A los siete años, fallecieron su tía y a su madre. Su religión, sumada a la muerte de su padre, le harían verse a sí mismo como una víctima que debía tomar no solo una revancha contra los que promovieron el asesinato de su padre, sino también contra todos aquellos musulmanes que se desviaran de la práctica del verdadero islam.
Después de la Primera Guerra Mundial, su familia consiguió que estudiara en un seminario islámico en Isfahán, pero Jomeini se trasladó a Arak (1920) y comenzó sus estudios bajo la dirección del ayatolá Abdul Karim Haeri Yazdi. Al año siguiente, el ayatolá Haeri Yazdi transfirió el seminario islámico a la ciudad santa de Qom, al sudoeste de Teherán, e invitó a sus alumnos a seguirle. Jomeini aceptó la invitación y se trasladó a la escuela Dar al-Shafa, en Qom. Entre sus estudios estuvieron la Sharia (ley islámica) y el Fiqh (jurisprudencia). También se interesó por la poesía y la filosofía Irfan. Al llegar a Qom, siguió la orientación de Mirza Alí Akbar Yazdí, un estudioso de Filosofía y mística. Este murió en 1924, pero Jomeini siguió con su estudio de filosofía con otros dos profesores: Javad Aqa Maleki Tabrizi y Rafi'i Qazvini. Sin embargo, la mayor influencia de Jomeini fue otro maestro: Mirza Muhammad Alí Shahabadí, además de una gran variedad de históricos místicos sufíes, entre quienes se incluyen Mulla Sadra e Ibn Arabi.
Aparte de la filosofía, Jomeiní estaba interesado en la literatura y la poesía. Su colección de poesía se publicó después de su muerte. Desde su adolescencia, escribía poesía mística, política y social. Se desconoce si estudió la poesía mística de santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz, pero se percibe en su obra una aproximación similar al deseo de unión con Dios, además de una búsqueda de la soledad y de un afán típicamente sufí por desprenderse del ego. Sus obras se publicaron en tres colecciones: El confidente, El decantador de amor y el punto de inflexión y Diván.
Jomeiní fue nombrado ayatolá en los años 1950. En 1964 se exilió por sus críticas al gobierno del sah Mohammad Reza Pahlavi. Estuvo en Irak hasta que se vio obligado a abandonar el país en 1978. Se estableció entonces en Neauphle-le-Château en Francia.
Enseñanzas de Jomeini en seminarios se centraban con frecuencia en la importancia de la religión para las cuestiones sociales y políticas prácticas de su época, y luchó contra el secularismo durante la década de 1940. Su primer libro político, Kashf al-Asrar (El descubrimiento de los secretos), publicado en 1942, fue una refutación detallada de Asrar-e Hezar Sale (Los secretos de mil años), un texto escrito por un discípulo del destacado historiador anticlerical iraní Ahmad Kasravi. En esta obra también condenaba medidas e innovaciones como los husos horarios internacionales y la prohibición del hiyab impuesta por Reza Shah, a quien responsabilizaba de la muerte de su padre.
La mayoría de los iraníes tenían un profundo respeto por el clero chiita o Ulema, y tendían a ser religiosos, tradicionales y ajenos al proceso de occidentalización impulsado por el Sah. Para finales del siglo XIX, el clero había demostrado ser una fuerza política poderosa en Irán iniciando la Protesta del Tabaco en contra de una concesión a un interés extranjero (británico) en 1891. A la edad de 61 años, Jomeiní encontró abierto el escenario del liderazgo tras las muertes del ayatolá Sayyed Husayn Borujerdi (1961), el poco activo líder religioso de los chiitas, y del ayatolá Abol-Ghasem Kashani (1962), un clérigo activista. La clase clerical había estado a la defensiva desde la década de 1920, cuando el modernizador secular y anticlerical Reza Shah Pahlavi subió al poder. El hijo de Reza, Mohammad Reza Shah, instituyó una «Revolución Blanca», que resultó en un desafío más para los Ulema.