Tal Día como Hoy

Roland Barthes

Teórico literario, crítico y filósofo francés

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Roland Gérard Barthes (Cherburgo, 12 de noviembre de 1915-París, 26 de marzo de 1980) fue un crítico, teórico literario, semiólogo y filósofo estructuralista francés, quien se interesó y escribió sobre crítica literaria, lingüística, filosofía del lenguaje, los signos, los símbolos y la fotografía.

Su padre murió durante el servicio militar en 1916 en un combate naval en el Mar del Norte, de modo que su orfandad significó una carga en sus comienzos, si bien luego el Estado pagaría una pensión para sus estudios. Su primera infancia transcurrió en Bayona, y a la edad de diez años se trasladó a París, aunque a pesar de ello en los veranos regresaba a la casa de sus abuelos paternos. Su madre era protestante, vivió con ella hasta su muerte en 1977. Barthes realizó sus estudios secundarios en el instituto Louis-le-Grand, para luego hacer Filología Clásica en la Facultad de Letras de la Universidad de París.

Tuvo un primer ataque tuberculoso en 1934, y estuvo curándose hasta el año siguiente en los Pirineos. Se licenció en Letras Clásicas (1939) y más tarde en Gramática y Filología (1943), pues tuvo que interrumpir sus actividades en 1941 dada su enfermedad, y luego hasta 1947 estuvo en distintas clínicas francesas y suizas. Participó muy activamente en un Grupo de Teatro Antiguo que fundó cuando era estudiante.

Barthes fue lector de francés en Bucarest y en Alejandría en los años 1948-1950. Después de la Segunda Guerra Mundial, entre 1952 y 1959 trabajó en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), en París. Finalmente, fue nombrado jefe de Trabajos de Investigación y luego (1962), jefe de estudios de la Escuela Práctica de Altos Estudios, organismo donde se dedicó a desarrollar una sociología de los símbolos, los signos y las representaciones. A partir de esta fecha su nombre empezó a crecer gracias a sus libros, artículos y docencia. Su carrera culminó al ser nombrado en el Colegio de Francia en 1977: véase su Leçon del 7 de enero.

Barthes murió en la primavera de 1980, a raíz de haber sido atropellado por una furgoneta en la calle de las Écoles, frente a la Sorbona. Su último libro La Chambre claire (La cámara lúcida), sobre la fotografía, había salido pocos días antes.​

Barthes es parte de la escuela estructuralista, influido por los lingüistas Ferdinand de Saussure, Émile Benveniste, y Jakobson así como por el antropólogo Claude Lévi-Strauss. Criticó los conceptos positivistas en literatura que circulaban por los centros educativos franceses en los años 50. Una parte de la obra inicial de Barthes, si bien heterogénea y a menudo abstracta, puede ser accesible con una lectura metódica y concentrada; los conceptos propuestos para el análisis semiológico, en un primer momento provenientes de lingüistas como los ya citados y Hjelmslev y otros van derivando a una especificidad mayor que permite avanzar por el entonces poco transitado camino de la semiótica, que desarrolla en su libro Elementos de Semiología.

Su producción literaria experimentó diversas evoluciones: desde unos orígenes sartreanos y brechtianos matizados, desarrolló después una investigación propiamente semiológica, con un interés especial por la lingüística. Durante un tiempo se interesó por el campo «textual»: la obra literaria considerada desde diversos puntos de vista, nunca unilateralmente, y que implicaba, o bien una filosofía del sujeto de tipo psicoanalítico o bien una filosofía de la sociedad de tipo marxista o político. Roland Barthes considera que la intención de un autor al escribir una obra, no es el único anclaje de sentido válido a partir del cual se puede interpretar un texto. Él considera que en la literatura se pueden encontrar otras fuentes de significado y relevancia. Puesto que el significado no está dado por el autor, este debe ser creado activamente por el lector a través de un proceso de análisis textual.

En 1953 escribió su primer ensayo, Le degré zéro de l'écriture (El grado cero de la escritura), le siguieron un original Michelet, y sus Mythologies, que le dieron merecida fama por su agudeza sociológica. En 1963 publicó un polémico Sur Racine (Sobre Racine) y al año siguiente apareció una recopilación excelente de Essais critiques (Ensayos críticos), que se tradujo a varios idiomas. Su breve trabajo Critique et vérité (Crítica y verdad) sirvió para defender a la nueva crítica, en 1966, ante los ataques académicos. Luego, publicó dos libros más técnicos, Système de la mode (Sistema de la moda) y S/Z, una lectura de Balzac.

En S/Z, de 1970, realiza un análisis extenso de una historia breve, el Sarrasine de Honoré de Balzac, donde pretende identificar otras fuentes de significado y de relevancia. Con su lectura tan abierta, establece cinco grandes códigos que determinan los tipos de significado, y que pueden encontrarse en un texto a través de múltiples lexias. Estos grandes códigos lo llevaron a definir que las historias tienen la capacidad de ofrecer una pluralidad de significados, si bien esta se halla limitada por otros elementos formales, como es la secuencia lineal de la escritura: al ser una línea temporal definitiva, que debe ser seguida por el lector, restringe su libertad analítica e interpretativa. De este proyecto concluye que un texto ideal debiera ser reversible; es decir, abierto a una gran variedad de interpretaciones diferentes. Un texto solo puede ser reversible al evadir los artefactos restrictivos que Sarrasine tiene, por ejemplo las líneas temporales restrictivas, así como definiciones exactas de eventos. Él lo describe como la diferencia entre un texto «escribible», en el cual el lector reinterpreta libremente y adquiere un papel activo en el proceso creativo; y un texto «legible», en los cuales se restringen estas posibilidades y son textos simplemente leídos. Este proyecto le ayudó a identificar lo que él buscaba en la literatura, la apertura para múltiples interpretaciones. Su noción de textos escribibles es similar al concepto del hipertexto, el cual será desarrollado posteriormente por otros autores.

Durante la década de 1970, Barthes renovó de modo radical su crítica literaria, apelando a Jacques Derrida, Philippe Sollers o Jacques Lacan y a otros filósofos y analistas. Buscó cada vez, sobre todo, la convergencia entre ensayo riguroso y su deseo de ser escritor, cuyo modelo había sido desde la juventud André Gide.

A sus tres autores elegidos en Sade, Fourier, Loyola, 1971, en un texto más defensor de cierta neutralidad narrativa, le siguen obras como L'Empire des signes (El imperio de los signos), 1971, resultado de un viaje casi sensorial a Japón, Nouveaux essais critiques (Nuevos ensayos críticos), 1972, y un año después su célebre y sucinto Le plaisir du texte (El placer del texto), donde claramente muestra su nueva vía de análisis, haciendo entrar la subjetividad

En 1975, dio un giro mayor con su Roland Barthes, rara y muy sugerente autobiografía fragmentaria en forma de anécdotas, pequeñas teorizaciones y aforismos. Esta obra en cierta medida fue prolongada por su libro sobre el discurso amoroso (Fragments d'un discours amoureux, 1977), que logró un éxito tal que a su juicio fue paralizador. Pero siguió con sus cursos en el College y escribió finalmente su libro sobre la fotografía La chambre claire, de 1980.

Tras su muerte, en los ochenta se publicaron una serie de libros de ensayos sueltos, agrupados temáticamente, que ponían de manifiesto la variedad y la alta calidad de su ensayística: El grano de la voz, entrevistas; Lo obvio y lo obtuso, La aventura semiológica y El susurro del lenguaje; además apareció Incidentes, con escritos muy personales con una frontera casi invisible con la creación literaria.

Todos sus libros han sido traducidos al español y a otras lenguas (y reimpresos varias veces): en vida dio clases y conferencias desde Oxford hasta Harvard o Tokio, en América Latina en Chile y en México.

Barthes como teórico de la imagen

Roland Barthes se inicia en la filosofía de la imagen analizando por primera vez el cine en 1960, intentando encontrar un código, una estructura dentro de esa representación de la realidad y más adelante lo intentará con la literatura. Barthes estaba profundamente influenciado por la lingüística y la filosofía del lenguaje a la hora de analizar las imágenes (ya sean en un texto como en una fotografía, película etc), es decir, ve la imagen totalmente codificada, como si fuese un mensaje escrito en un lenguaje visual y todos los elementos de esta imagen son signos. Esta forma de analizar una imagen se basa en la semiótica, ciencia que estudia los signos en una imagen de forma técnica y cultural.

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