Roberto Antonio Urdaneta Arbeláez (Bogotá, 27 de junio de 1890-Bogotá, 20 de agosto de 1972) fue un diplomático, periodista y político colombiano. Fue presidente de Colombia en calidad de designado entre el 5 de noviembre de 1951 y el 13 de junio de 1953. Fue miembro del Partido Conservador Colombiano, del cual fue referente del ala radical del laureanismo.
Fue miembro del Grupo Nacional Colombiano de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya. Catedrático en la Universidad Nacional de Colombia; Ministro de Hacienda, ministro de Gobierno y ministro de guerra, durante los mandatos de los presidentes: Alfonso López Pumarejo, Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez.
Ocupó la presidencia de Colombia, como designado entre el 5 de noviembre de 1951 hasta el 13 de junio de 1953, en reemplazo del titular Laureano Gómez Castro, quien se retiró del cargo por motivos de salud. Fue sucedido por el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla, tras el golpe de Estado de 1953.
Durante su gobierno el país enfrentó el recrudecimiento de La violencia desmedida de los partidos políticos, a raíz del El Bogotazo en 1948. También, en continuidad con las políticas de Gómez, adhirió la agenda política colombiana a la ONU y la OEA. En el marco de la Guerra Fría, Urdaneta envío apoyo militar en la guerra de Corea.
Roberto Urdaneta Arbeláez nació en La Terraza de San Diego, en Bogotá, el 27 de junio de 1890, en el seno de una familia aristocrática de militares.
Obtuvo la Beca Bartolina del Colegio Mayor de San Bartolomé en 1906, al igual que Laureano Gómez. Estudió Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Deusto, en Bilbao; y en la Universidad de Salamanca. También estudió Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de su natal Bogotá.
Urdaneta trabajó también durante algún tiempo como docente de Derecho Mercantil y Economía Política en la Escuela Nacional de Comercio; dirigió los periódicos de El País y El Nuevo Tiempo, y colaboró con El Siglo, Diario Nacional, La República y otros periódicos. Publicó también varias obras como El protocolo de Río de Janeiro, Los albaceas fiduciarios, Apuntes sobre economía social y El materialismo contra la dignidad del hombre, entre otras.
En 1912, con 22 años, fue elegido concejal de Bogotá. Luego, en 1913, fue elegido diputado de la Asamblea Departamental de Cundinamarca.
En 1928 fue enviado por el gobierno del conservador Miguel Abadía Méndez a Cuba, donde participó como emisario de su país en la Conferencia Panamericana de La Habana.Fue nombrado canciller por los liberales en el gobierno de Enrique Olaya Herrera y su sucesor el gobierno de Alfonso López Pumarejo, de 1931 a 1934. Como canciller tuvo que enfrentar la ruptura de relaciones diplomáticas con Perú, que derivó en una guerra en la que Colombia perdió algunas de sus posesiones en la selva amazónica. La incursión terminó en 1933, y se selló con el protocolo de Río, en 1934. López lo confirmó en el cargo hasta diciembre de 1934.
A pesar de que fue embajador en Perú, entre 1935 y 1939, no logró que a Colombia se le devolvieran sus territorios. Sin embargo logró recuperar las relaciones entre ambos países. Más adelante también se desempeñó como Embajador en Argentina (1939-1941) y ante las Naciones Unidas (1948-1949).
Ocupó los cargos de Ministro de Gobierno y Ministro de Guerra bajo el gobierno de Mariano Ospina Pérez, y también durante el gobierno de Laureano Gómez.
Ministro de Guerra (1950-1951)
Como ministro de Guerra del gobierno de Laureano Gómez tuvo que enfrentar los problemas derivados de los hechos del Bogotazo, los conflictos con los guerrilleros liberales o chusmeros, y el surgimiento de una división cada vez más fuerte entre los liberales y conservadores, en la etapa conocida como La Violencia. También atacó con ferocidad a todo credo que no fuera el católico.
Así mismo, fortaleció al Ejército Nacional, mejorando su armamento, impulsando la educación en los centros castrenses, y ampliando el Hospital Militar Central, que inauguró en 1952.
Gómez había sido elegido para suceder a Ospina Pérez en 1950. Sin embargo, su mal estado de salud lo llevó a solicitar una licencia ante el Congreso en 1951, luego de un viaje por el Río Magdalena. El cuerpo legislativo entonces designó al ministro de guerra, Urdaneta, como designado presidencial, para reemplazar a Gómez durante su incapacidad, pero la licencia se extendió más de lo esperado, por lo que Urdaneta fue proclamado presidente.
De acuerdo con el hijo de Laureano, Enrique Gómez Hurtado, Urdaneta fue seleccionado como designado presidencial, ya que el favorito para ser elegido era el líder radical Gilberto Alzate Avendaño, quien tenía asegurado su nombramiento, pues tenía mayorías en el Congreso, además que era el presidente de la corporación ese año. Gómez hijo se presentó en el Capitolio y coordinó la designación de Urdaneta, en perjuicio de Alzate, a quien Gómez no veía fácil de controlar.
En su discurso de posesión del 5 de noviembre de 1951, Urdaneta afirmó que continuaría con la obra de Gómez, lo cual se dio a cabalidad, además de que hizo pública la enfermedad de Gómez. El encargado de tomar el juramento de Urdaneta era su rival, Alzate como cabeza del Congreso. Por sus problemas auditivos, que se hicieron notorios desde su primer acto de gobierno, se comenzó a llamar a Urdaneta como El Sordo.
A pesar de que dio continuidad al legado de Gómez en casi todos sus puntos, se negó a destituir al agregado militar en Washington Gustavo Rojas Pinilla, a quien Gómez le tenía desconfianza por sospechar que le daría un golpe de Estado, el cual se dio dos años después. Para garantizar la ejecución de la obra de Gómez, Urdaneta confirmó a varios ministro de Laureano, y nombró a otros de la confianza de Laureano.