Tal Día como Hoy

Roberto Marcelino Ortiz

Presidente de Argentina de 1938 a 1942

Anúncio

Jaime Gerardo Roberto Marcelino María Ortiz (Buenos Aires, 24 de septiembre de 1886-15 de julio de 1942) fue un abogado y político argentino, diputado nacional por la entonces Capital Federal entre 1920 y 1924, ministro de Obras Públicas entre 1925 y 1928, ministro de Hacienda durante 1936 y 1937 y presidente de la Nación Argentina entre el 20 de febrero de 1938 hasta su renuncia el 27 de junio de 1942.​

Ortiz perteneció a la Unión Cívica Radical (UCR) primero, y luego a la Unión Cívica Radical Antipersonalista (UCRA), la que a su vez fue el principal partido de la coalición conocida como la Concordancia, que tomó el poder de manera ilegítima en 1932, como continuación del golpe de Estado y la dictadura que derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Ortiz sucedió en la presidencia al general Agustín P. Justo, de su mismo partido, en una elección fraudulenta. Durante su gobierno intentó impulsar, sin resultado, reformas que permitieran restablecer un régimen menos fraudulento durante la denominada «Década Infame».​ Con ese objetivo decretó la intervención la provincia de Buenos Aires, gobernada por el entonces caudillo demócrata (conservador) Manuel Fresco, quien integraba también la coalición gobernante.​

Dos años después de haber asumido como presidente, Ortiz enfermó seriamente de diabetes, por lo que debió solicitar licencia ante el Poder Ejecutivo el 3 de julio de 1940, siendo reemplazado interinamente por el entonces vicepresidente Ramón S. Castillo.​ Finalmente, tras quedar completamente ciego, el 27 de junio de 1942 presentó su renuncia definitiva, asumiendo Castillo la presidencia.​ Dieciocho días después de su renuncia, falleció a los 55 años.​

Roberto Marcelino Ortiz nació el 24 de septiembre de 1886 en Buenos Aires en el seno de una familia de inmigrantes vascos, su padre Fermín Manuel Ortiz nacido en Zalla, Vizcaya y su madre Josefa Lizardi oriunda de Yanci, Navarra. Sus padres habían emigrado a Argentina en 1870. ​ Tuvieron cuatro hijos, Pedro Alberto, Dolores Marcelina, Roberto Marcelino y Josefa Iñiga María Cristina.​ Su padre estableció la estancia El Comercio sobre tierras que fueran de la antigua estancia San Juan.

Roberto cursa sus estudios primarios en el Colegio Rollin y los secundarios en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza, ambas instituciones laicas. Finalizado su bachillerato, ingresa en el año 1903 en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, carrera por la que siente gran inclinación, pero, como consecuencia de la insistencia de sus correligionarios radicales, decidió cambiarse a derecho.

Ortiz se unió a la Unión Cívica Radical hacia finales de 1904 con escasos 19 años cuando recién comenzaba su carrera universitaria en medicina. El 4 de febrero de 1905 tomó activa participación en la fallida Revolución de 1905, liderada por Hipólito Yrigoyen, a quien acompañó cercanamente durante aquellos días, y que fuera apresado por ello. En esa temprana experiencia política y universitaria conoció a José Tamborini, Mario Guido, Miguel Mario Campero y otros jóvenes radicales.

Luego decidió estudiar Derecho ante la insistencia de sus correligionarios, graduándose como abogado a los 22 años en el año 1909. Ni bien recibido consiguió trabajo en los ferrocarriles –primero, en el Pacífico, y luego en el Oeste–, además de atender los negocios en el estudio de su padre Fermín Ortiz & Cía. Sus clientes eran en su mayoría vascos del interior de la Provincia de Buenos Aires.

En el mismo año de 1909, Ortiz firma un manifiesto, junto a otros importantes hombres como Leopoldo Melo, donde se cuestionaba la estrategia abstencionista e intransigente de Yrigoyen con relación a la política nacional. Durante aquellos años fue tejiendo relaciones en los círculos políticos de la juventud radical y supo construir una sólida amistad con Tomás Le Bretón durante la primera campaña presidencial de Yrigoyen en 1916.

En el año 1912 contrae matrimonio con María Luisa Iribarne (1887-1940), hija del vasco-francés Francisco Iribarne y Benigna Catalina Daubert, y con quien tuvo a sus tres hijos: María Angélica, Roberto Fermín y Jorge Luis.

Durante 1918 accedió a su primer cargo electivo como concejal en la Capital Federal donde supieron convivir radicales, socialistas, y comunistas. Esos años iniciales fueron centrales para la formación de un político “neto” llegando incluso a ocupar la presidencia del comité seccional en Recoleta, en 1919, un cargo eminentemente partidario del cual estuvo orgulloso durante toda su vida.

Su trayectoria fue ascendente y prolija. En marzo de 1920 fue electo diputado nacional por la Capital Federal, banca que ocupó hasta 1924, desempeñando también durante aquellos años un cargo honorario en la Comisión Nacional de Casas Baratas. En su mandato como diputado, Ortiz presentó treinta y cuatro proyectos de ley que en su mayoría fueron sancionados y se especializó gradualmente en finanzas y economía. Esta primera experiencia legislativa lo vinculó con algunos radicales que se oponían crecientemente a la política de Yrigoyen y fueron llamados “principistas” o “grupo azul” orientados a la anulación de la hegemonía que quería imprimir el Poder Ejecutivo.

En 1924 el presidente Marcelo T. de Alvear lo designó administrador de Impuestos Internos, en momentos en que Ortiz también integraba el consejo directivo del diario La Acción, principal diario del radicalismo opositor a Yrigoyen. Durante esta gestión se consolidó su pertenencia al “grupo azul” o antipersonalista y se identificó políticamente con Vicente Gallo, Fernando Saguier, Arturo Goyeneche, José Tamborini y Leopoldo Melo. En ese mismo año Ortiz forma parte de la fundación de la UCR Antipersonalista.

Al poco tiempo, en enero de 1925, y en el marco de una reorganización ministerial, el presidente Alvear lo promovió a ministro de Obras Públicas en un momento en que los sectores “gallistas” (vinculados a Vicente Gallo) conquistaron posiciones y luego de que José Tamborini se hiciera cargo del ministerio del Interior. Durante su gestión se remitieron al Congreso diversos proyectos de ley, entre otros, de vialidad, de los Ferrocarriles del Estado; se establecieron los planes anuales de Obras Públicas y se estudió el problema camionero; además de llevarse a cabo importantes proyectos de infraestructura. Como ministro desarrolló una gestión exitosa y ordenada y quizás uno de sus mayores logros haya sido la rebaja de las tarifas ferroviarias, especialmente a sectores de producción agropecuaria y orientada a las empresas que manejaba el capital británico. Pero también el paso por la administración pública lo vinculó con empresarios y dirigentes sindicales.

Algunas obras que se pueden destacar durante su gestión al frente del ministerio fueron: puertos de Buenos Aires –en especial en Puerto Nuevo– y en Mar del Plata, Quequén, Deseado, La Plata, Comodoro Rivadavia y Bahía Blanca; se establecieron también embarcaderos flotantes y los pequeños puertos del Paraná y Uruguay, como así el de aguas hondas de Diamante; obras sanitarias de la Capital Federal fueron ampliadas; se dio término al edificio central de Correos y Telégrafos, y a otras obras, tales como los diques San Carlos y Potrero de los Funes, y embalse La Ciénaga; las del dique del Neuquén y las de embalse del río Tercero fueron

adelantadas. Se terminaron 67 puentes y 562 caminos, y en cuanto a obras ferroviarias, se adjudicaron los trabajos correspondientes a las líneas de Metán a Barranqueras, de Formosa a Embarcación, de Córdoba a La Puerta y de San Juan a Jachal.

La vuelta de Yrigoyen a la presidencia en 1928 lo retrajo a la vida privada. Pese a su legalismo, Ortiz apoyó el golpe de Estado militar que derrocó a Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930, pero repudió el intento de José Félix Uriburu por hacer un gobierno “corporativista” (inspirado en el fascismo de Mussolini en Italia), argumentando que ese modelo no estaba funcionando en Europa.

En 1931, Ortiz reapareció en la escena pública. En ese año su militancia se reactivó a favor de la reorganización del radicalismo y fue uno de los dirigentes más entusiastas en alentar el regreso de Alvear, aunque siempre distanciándose del gobierno depuesto. En mayo fue firmante del manifiesto del Hotel City que unía a dirigentes de todos los sectores del partido aunque luego criticara dicha organización al estimar que “sólo se perseguía la salvación de los elementos del régimen depuesto, sin ningún propósito de arrepentimiento ni de renovación”.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Roberto Marcelino Ortiz | World in Stories