Tal Día como Hoy

Robert Hooke

Científico pluridisciplinario inglés

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Robert Hooke (Reino Unido: /ˈɹɒbət hʊk/; Freshwater, Isla de Wight 18 de juliojul./ 28 de julio de 1635greg.-Londres, 3 de juliojul./ 14 de julio de 1703greg.) fue un polímata, físico y científico inglés,​ considerado uno de los científicos experimentales más importantes de la historia de la ciencia, polemista incansable con un genio creativo de primer orden. Sus intereses abarcaron campos tan dispares como la biología, la medicina, la horología (cronometría), la física planetaria, la mecánica de sólidos deformables, la microscopía, la náutica y la arquitectura.​ Se le atribuye ser uno de los primeros científicos en investigar seres vivos a escala microscópica en 1665,​ utilizando un microscopio compuesto que él mismo diseñó.​ Hooke fue un investigador científico empobrecido en su juventud que se convirtió en uno de los científicos más importantes de su tiempo.​ Después del Gran Incendio de Londres en 1666, Hooke (como agrimensor y arquitecto) alcanzó riqueza y estima al realizar más de la mitad de los estudios de los límites de propiedad y ayudar con la rápida reconstrucción de la ciudad.​​ A menudo vilipendiado por escritores en los siglos posteriores a su muerte, su reputación fue restaurada a fines del siglo XX y ha sido llamado «el Leonardo [da Vinci] de Inglaterra».​

Participó en la creación de la primera sociedad científica de la historia, la Royal Society de Londres,​de la que fue miembro y, desde 1662, su primer curador de experimentos​ y también secretario en 1677.​ De 1665 a 1703, también fue profesor de geometría en el Gresham College.​ Hooke comenzó su carrera científica como asistente del científico Robert Boyle. Hooke construyó las bombas de vacío que se utilizaron en los experimentos de Boyle sobre la ley de los gases y también realizó experimentos.​ En 1664, Hooke identificó las rotaciones de Marte y Júpiter.​ El libro de Hooke de 1665 Micrographia, en el que acuñó el término célula, alentó las investigaciones microscópicas.​​ Al investigar la óptica, específicamente la refracción de la luz, Hooke dedujo una teoría ondulatoria de la luz.​ La suya es la primera hipótesis de la que haya registro sobre la causa de la expansión de la materia por el calor,​ de la composición del aire por pequeñas partículas en constante movimiento que generan así su presión,​ y del calor como energía.​

En física, Hooke dedujo que la gravedad obedece a una ley de la inversa del cuadrado y posiblemente fue el primero en plantear la hipótesis de tal relación en el movimiento planetario,​​ un principio que Isaac Newton promovió y formalizó en la ley de gravitación universal de Newton.​ Sus polémicas con Newton acerca de la paternidad de esta ley han pasado a formar parte de la historia de la ciencia:​ parece ser que Hooke era muy prolífico en ideas originales que luego rara vez desarrollaba. En geología y paleontología, Hooke originó la teoría de un globo terráqueo,​ cuestionando así la perspectiva bíblica de la edad de la Tierra. También planteó la hipótesis de la extinción de las especies y argumentó que las colinas y las montañas se habían elevado por procesos geológicos.​ Al identificar fósiles de especies extintas, Hooke presagió la teoría de la evolución biológica.​​

Pese al prestigio que alcanzó en el ámbito de la ciencia, sus restos yacen en la iglesia de St Helen (Bishopsgate), en la City de Londres, pero se desconoce la ubicación exacta de su tumba.​

En los últimos años, algunos historiadores y científicos han puesto gran empeño en reivindicar a este «genio olvidado», por usar las palabras de uno de sus biógrafos, Stephen Inwood.​ En el año 2003, al cumplirse el tercer centenario de la muerte de Hooke, el Real Observatorio de Greenwich (situado en Londres) exhibió algunos de sus extraordinarios inventos y hallazgos.​

La mayoría de lo que se conoce de los primeros años de Hooke proviene de su Autobiografía, que comenzó en 1696 y nunca llegó a terminar. Richard Waller la mencionó en su introducción a The Posthumous Works of Robert Hooke, M. D. S. R. S. / Los Trabajos Póstumos de Robert Hooke, M. D. S. R. S., obra impresa en 1705. El trabajo de Waller, junto con Lives of the Gresham Professors / Vidas de los Profesores de Gresham de John Ward, y con Brief Lives / Vidas Breves de John Aubrey, forman el trío de grandes obras biográficas escritas por los contemporáneos de Hooke.

Robert Hooke nació el 18 de julio del 1635 (según el calendario juliano) en Freshwater en la Isla de Wight, hijo de John Hooke y de Cecily Gyles. Robert fue el menor de cuatro hijos, dos chicos y dos chicas, y había una diferencia de siete años entre él y su otro hermano más joven.​ Su padre era clérigo de la iglesia de Inglaterra, párroco de la Iglesia de Todos los Santos de Freshwater,​ y sus dos hermanos (tíos de Robert) también fueron ministros. John Hooke también estuvo a cargo de una escuela local y así fue capaz de enseñar a Robert, al menos en parte en su casa (tal vez debido a la salud frágil del niño). Era partidario de la monarquía, y casi con seguridad un miembro de un grupo que fue a presentar sus respetos a Carlos I de Inglaterra cuando se escapó a la isla de Wight. Robert, que en principio se educó con la expectativa de convertirse en clérigo como su padre, también creció para ser un acérrimo monárquico.

En su juventud, Robert Hooke estuvo fascinado por la observación, las obras mecánicas y el dibujo, intereses que mantendría de diversas maneras a lo largo de su vida. Desmontó un reloj de latón y construyó una réplica de madera que, según se cuenta, funcionaba "bien". Aprendió a dibujar, utilizando carboncillos, tizas y pasta de óxido de hierro preparados por él mismo.

Cuando murió su padre en 1648, Robert heredó una suma de cuarenta libras​​ que le permitió costearse su educación; con su mala salud crónica pero con una temprana y evidente facilidad para la mecánica (en lo que se mostró similar a Newton), su padre tenía en mente que podría convertirse en relojero o en ilustrador, aunque también estuvo interesado en la pintura. Hooke era un estudiante muy apto y, aunque viajó a Londres para ser aprendiz y estudió brevemente con Samuel Cowper y Peter Lely, pronto pudo ingresar en la Westminster School en Londres, bajo la tutela de Richard Busby. Hooke rápidamente dominó el latín y el griego,​ estudió el hebreo y conocía a fondo los Elementos de Euclides,​ embarcándose en el estudio permanente de la mecánica.

Parece ser que Hooke formó parte de un grupo de estudiantes que Busby educó en paralelo al curso principal de la escuela. Fuentes contemporáneas afirman que «se le veía poco» por la escuela, y esto parece también ser cierto de los demás estudiantes en una posición similar. Busby, un monárquico ferviente y abierto (hizo que la escuela observase un día de ayuno en el aniversario de la decapitación del rey), trató de preservar por todos los medios el espíritu naciente de la investigación científica que había comenzado a florecer en la Inglaterra del Rey Carlos, pero que estaba en desacuerdo con las enseñanzas bíblicas literales del Protectorado puritano.

En 1653, Hooke (quien también había realizado un curso de veinte lecciones musicales sobre el órgano) había logrado formar parte del coro en la Christ Church de Oxford.​ Thomas Willis, por quien Hooke desarrolló una gran admiración, le dio empleo como ayudante de química. Allí se reunió con el filósofo natural Robert Boyle y obtuvo empleo como su asistente desde 1655 a 1662, años en los que se llevó a cabo la construcción, operación y demostración de la machina Boyleana o bomba de aire de Boyle.​ En 1659 Hooke describió algunos elementos de un método de vuelo a Wilkins, pero concluyó que los músculos humanos eran insuficientes para la tarea. No obtuvo su maestría en Oxford hasta 1662 o 1663.

Hooke caracteriza sus días en Oxford como la base de su pasión por la ciencia, y los amigos que allí hizo fueron de primordial importancia para su carrera, particularmente el arquitecto Christopher Wren. Wadham estaba entonces bajo la dirección de John Wilkins, que tuvo un profundo impacto en Hooke y quienes lo rodeaban. Wilkins, al igual que Busby, también era un monárquico convencido, agudamente consciente de la confusión y la incertidumbre de los tiempos. Tenía un sentido de urgencia en la conservación de los trabajos científicos que consideraba amenazados por el fanatismo del Protectorado. Las "reuniones filosóficas" celebradas en el estudio de Wilkins fueron científica e intelectualmente de importancia, y, aunque no han sobrevivido registros de su contenido, se exceptúan los experimentos de Boyle realizados en 1658 y publicados en 1660. Este grupo pasó a formar el núcleo de la Royal Society. Hooke desarrolló una bomba de aire para los experimentos de Boyle basada en la bomba de Ralph Greatorex, que era considerado, en palabras de Hooke, «demasiado bruto para realizar cualquier gran tarea».​

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