Tal Día como Hoy

Revolución cubana

Conflicto en Cuba entre 1953 y 1959

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La Revolución cubana (también denominado fuera de Cuba como revolución castrista) fue un movimiento revolucionario cubano de corte nacionalista de izquierda liderado por el guerrillero Fidel Castro,​ por el Movimiento 26 de Julio y sus aliados en contra de la dictadura militar de Fulgencio Batista.​​​​​​ La revolución comenzó el 26 de julio de 1953​tras el Asalto al Cuartel Moncada y continuó esporádicamente hasta que los rebeldes finalmente derrotaron a Batista el 31 de diciembre de 1958, sustituyendo su gobierno. El 26 de julio de 1953 se celebra en Cuba como el Día de la Revolución. El Movimiento 26 de Julio se reformó posteriormente siguiendo las líneas marxistas-leninistas, convirtiéndose en el Partido Comunista de Cuba en octubre de 1965.​​​

La revolución cubana fue la primera revolución comunista en el continente americano.​ La revolución cubana tuvo fuertes repercusiones nacionales e internacionales. Específicamente, transformó las relaciones Estados Unidos-Cuba, aunque los esfuerzos por mejorar las relaciones diplomáticas, como el deshielo cubano, cobraron impulso durante la década de 2010.​​​​ Inmediatamente después de la revolución, el gobierno de Castro inició un programa de nacionalización, centralización de la prensa y consolidación política que transformó la economía y la sociedad civil de Cuba.​​ La revolución también inició una era de intervención cubana en conflictos extranjeros en África, América Latina, el Sudeste Asiático y Oriente Medio.​​​​ En los seis años siguientes a 1959 se produjeron varias rebeliones, principalmente en las montañas del Escambray, que fueron derrotadas por el gobierno castrista.​​​​

El sistema político cubano instaurado luego de la Revolución —considerado por algunas organizaciones como Amnistía Internacional como autoritario y restrictivo​​ se ha mantenido en el poder a pesar de las sanciones internacionales de los países alineados con los Estados Unidos y la caída del bloque socialista. El gobierno cubano ha sido acusado por sus detractores de violar derechos como la libertad de expresión y la libertad de circulación, entre otros.​

Después de las tendencias reformistas y autonomistas de pensadores criollos, como José de la Luz y Caballero (1800-1862) y Félix Varela (1788-1853), llegaron a la conclusión de que solamente la independencia de Cuba podría reivindicar a su población. A pesar de las advertencias de autonomistas cubanos como Domingo del Monte (1804-1853) y Rafael Montoro (1852-1933) o de políticos y militares españoles como Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903) y Arsenio Martínez Campos (1831-1900), de la utilidad del estatus de autonomía para Cuba, en aras de no perderla totalmente, el gobierno del español Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) llevó a cabo una política empecinada y burocrática de extorsión y extremismo con la isla caribeña.

Una vez fracasada la guerra de los Diez Años (1868-1878), el pensamiento revolucionario cubano tomó una forma con el pensamiento de José Martí (1853-1895) quien dedicó parte de su vida a la lucha por la independencia. Martí creó el Partido Revolucionario Cubano (PRC) en la ciudad de Nueva York con el motivo de reunir cubanos con las mismas ideas y veteranos de la guerra de los Diez Años. Tras muchos conflictos e intentos fallidos, finalmente se logró que comenzara la "Guerra Necesaria" como Martí llamó a la Guerra de Independencia iniciada el 24 de febrero de 1895.

En 1898, ante un poder español cada vez más acosado en unos pocos núcleos urbanos, con la guerra a favor del triunfo de los insurrectos, el entonces presidente de los Estados Unidos William McKinley (1843-1901), ordena la intervención en el conflicto, acelerando la total derrota de España. El congreso de los Estados Unidos da a conocer la enmienda Teller que declaraba el «desinterés sobre Cuba» al darse la independencia de España. Martí, quien había advertido con tiempo del peligro de los Estados Unidos para Cuba y el resto de los países de América Latina, había caído en combate el 19 de mayo de 1895. El 7 de diciembre de 1896 había caído también el lugarteniente general Antonio Maceo (1845-1896). El general en jefe Máximo Gómez (1836-1905), líder militar de la Revolución de 1895, no se sentía autorizado, por su condición de ciudadano dominicano, para dirigir a Cuba. Una vez obtenido el triunfo estadounidense sobre España, EE. UU. se apresuró a establecer su dominio sobre Cuba. Por ello da a conocer la enmienda Platt que impuso a la naciente constitución cubana en la cual se otorgaba el derecho a permanecer en Cuba, se adueña de la base naval militar en Guantánamo, crea las bases legales y económicas para Cuba, mientras impide el goce de la independencia de España a que tenían derecho los patriotas cubanos.

Los antecedentes generales de revolucionarios latinoamericanos se remontan a la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia a raíz de la cual se crearon numerosos partidos políticos de ideología socialista y comunista en todo el subcontinente. En Argentina se desarrolló la corriente del «socialismo espiritual», entre cuyos ideólogos se destacó el sociólogo y psicólogo social José Ingenieros (1877-1925). El acercamiento a la Unión Soviética, sumado a la presión de las propias capas oprimidas de la población,​ influyeron en el camino socialista de la Revolución cubana.

El 19 de abril de 1958, Fidel Castro dijo a los estadounidenses en una entrevista en Sierra Maestra «nosotros no somos comunistas»,​ si bien unos años después, en un discurso proclamado el 22 de diciembre de 1961, sostenía que «seremos siempre marxista-leninistas».​

Los antecedentes más inmediatos de la Revolución Cubana se encuentran en los «Revolución de Guatemala de 1944» de Guatemala (1944-1954), y en el gobierno de Juan Domingo Perón en Argentina (1946-1955).​ Fidel Castro se encontraba en la ciudad de Bogotá en el año 1948, promocionando un encuentro estudiantil peronista, cuando participó en el llamado "Bogotazo" que estalló luego del asesinato del caudillo liberal colombiano Jorge Eliécer Gaitán (1903-1948).

La caída de los gobiernos de Jacobo Árbenz y Juan Domingo Perón llevó a sectores nacionalistas de América Latina a abandonar la «vía democrática» para realizar reformas sociales e intensificar los sentimientos contrarios al imperialismo estadounidense. El antiimperialismo se convirtió en una posición política generalizada en las fuerzas políticas de las izquierdas latinoamericanas, con fuerte influencia de la Unión Soviética.

Partido comunista Revolucionario

El triunfo de la "Revolución de Octubre" de 1917 en Rusia y la difusión de los ideales socialistas y socialdemócratas europeos y latinoamericanos llevaron a la creación del primer partido comunista de Cuba, fundado inicialmente por Carlos Baliño (quien fuera fundador del PRC y conocido de Martí) y Julio Antonio Mella (sobrino-nieto de Ramón Matías Mella, padre de la patria dominicana) en 1925. Mella fue un organizador, dirigente universitario, sindicalista y de acción obrera, que dirigió numerosas manifestaciones (tanto escritas como en la calle) de protesta y condena a los gobiernos de turno. Después de exiliarse en 1926, continuó su actividad en México, donde alcanzó rango continental por sus ideas con respecto al orden de las acciones para llevar a cabo una lucha política. En 1929 fue asesinado en México, siendo todavía objeto de debate si su asesinato fue ordenado por Gerardo Machado. Aun así, el mismo Machado participó en su entierro, donde dio condolencias y dijo que "...era una buena persona, pero comunista", lo que le valió el calificativo de "asno con garras" que le adjudicó el líder comunista y poeta Rubén Martínez Villena.

Después de la muerte de Mella, la Revolución del Treinta dirigida por Villena eliminó la dictadura de Machado, pero la toma del poder por parte de la oposición no llegó a producirse. Después de un periodo que fue llamado "efebocracia" y "mangoneo" por Raúl Roa García, y de presidentes cuyos nombres han sido olvidados en la isla, llegó al poder la Pentarquía, seguida después por el Triunvirato del Gobierno de los Cien Días, en el que alternaron fuerzas tres tendencias diferentes: el antiimperialismo consecuente, revolucionario y popular de Antonio Guiteras Holmes, Ramón Grau San Martín y la oposición de Fulgencio Batista, quien había ascendido al poder tras la castrense Revolución de los Sargentos por el ABC. Batista, además, estaba en contacto con la embajada estadounidense, dirigida por Jefferson Caffery, quien fuera llamado por Guiteras a limitarse a sus funciones diplomáticas.[cita requerida] En este periodo se legalizó el partido comunista de Cuba.

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