Requena es un municipio de España de la Comunidad Valenciana. Situado en la comarca Requena-Utiel, en la parte interior occidental de la provincia de Valencia. Entre los siglos XIII y XIX perteneció a Castilla, en concreto a la extensa provincia de Cuenca y por ello su territorio es conocido como la «Valencia castellana». Su término municipal se extiende por una gran parte de la cuenca superior del río Magro y es uno de los más extensos de España con una superficie de 814,46 km², siendo el mayor término municipal de la Comunidad Valenciana. Cuenta con una población de 20 982 habitantes (INE 2025). Se trata de un municipio castellanohablante, en el que el castellano cuenta con el predominio lingüístico reconocido legalmente.
Está integrado en la comarca interior de Requena- Utiel situándose a 70 km de Valencia, a 102 km de Albacete, a 130 km de Teruel y 142 km de Cuenca. El término municipal está atravesado por la autovía del Este (A-3) entre los pK 280 y 300, además de por las carreteras N-322, que la une con Albacete, y por la N-330, entre los pK 150 y 185, que se dirige hacia Almansa y Teruel.
El relieve se caracteriza por la prolongación de la meseta castellana en el interior de la provincia de Valencia, una llanura con algunas sierras pertenecientes a la cordillera del sistema Ibérico que las separan de las comarcas adyacentes. El límite suroccidental lo marca el río Cabriel con profundas gargantas. Por el sureste se eleva la sierra Martés, que con una altura máxima de 1086 m es una de las últimas elevaciones del sistema Ibérico y hace de límite con el valle del Júcar (comarca del valle de Ayora). Al este, la sierra de las Cabrillas, otra elevación del sistema Ibérico valenciano, conecta con la comarca de Hoya de Buñol. Por el noreste, la sierra del Negrete, con los picos del Tejo (1250 m), Cinco Pinos (1177 m) y Juan Navarro (1164 m), la separan de las serranías del Turia (comarca de Los Serranos). Finalmente, por el noroeste y el este tiene continuación la altiplanicie. El río Magro es uno de los accidentes más destacados de la comarca, que procedente de Utiel discurre entre las sierras del sureste hacia el río Júcar.
El núcleo urbano se alza a 692 m sobre el nivel del mar.
En Requena-Utiel hay estación de tren y AVE.
El clima es de tipo mediterráneo continental, caracterizado por unos notables contrastes térmicos y de precipitación. Los veranos son muy calurosos en comparación con las áreas litorales aunque las temperaturas son más acusadas, siendo frecuente que se alcancen valores superiores a los 35 °C. Los contrastes térmicos son tanto interestacionales como entre el día y la noche, como ocurre con las frescas noches de verano en oposición a las altas temperaturas registradas durante el día. A su vez, los inviernos son significantemente más largos que en la costa y comparativamente mucho más fríos, pudiendo registrarse varios días al año temperaturas inferiores a los -5 °C durante los años más fríos. La precipitación anual media está comprendida entre los 400–500 mm, si bien estos valores son variables de un año a otro. Durante el invierno no son raras las precipitaciones en forma de nieve mientras que en las últimas semanas de verano son frecuentes las tormentas, algunas veces acompañadas de granizo.
Las excavaciones arqueológicas realizadas en el interior de la Fortaleza y en la plaza del Castillo (antigua plaza de Armas) con motivo de la rehabilitación de ambas, permitieron fijar los primeros indicios de población y el origen de la ciudad en el siglo VII a. C., debido a la presencia de esculturas y cerámicas de la Primera Edad del Hierro-Ibérico Antiguo. En dichas excavaciones se halló además una gran habitación de planta rectangular y una serie de hogares de arcilla asociados a ella, así como cerámicas típicas de este período; tinajas, lebes, ánforas, etc. lisas o decoradas del Ibérico Pleno, siglos IV-III a. C. Además, en la rambla de Los Morenos y el Regajo de Reinas se han encontrado yacimientos y restos de industria lítica de neandertales del Pleistoceno y pinturas rupestres entre el 100 000 a. C. y el 7000 a. C. Ya en la Edad del Bronce encontramos una plena ocupación de la comarca con yacimientos en San Blas, Cueva del Polvorín, Picaio, Cerro Valera, La Villa de Requena y La Cárcama.
Con el fin de la II Guerra Púnica del 201 a. C. al I a. C., los romanos acaban con la organización ibérica y se pasa a formar parte de la administración romana. Se abandonan poblados en alto y se puebla más en llano y riberas fértiles. Otro momento cronológico corresponde a la época imperial romana de entre los siglos II a. C. al II d. C. basado en la recuperación de materiales de construcción como tejas, ladrillos romboidales, ánforas, así como una serie de silos de planta circular junto a un horno de fábrica de ladrillos y mortero de cal. También se hallaron tres aljibes con muro y pavimentos de Opus Signinum.[cita requerida]
Entra a formar parte de los reinos musulmanes siendo conocida la ciudad como Rakka'na, y ya aparece así citada documentalmente en las crónicas sobre los itinerarios seguidos por las tropas del Califato de Córdoba a mediados del siglo X.
Desde el siglo XI al XIII perteneció a la Taifa de Valencia, marcando la divisoria con la taifa de Toledo. La Villa fue el primitivo asentamiento y núcleo de población de la ciudad, cuya estructura responde claramente al prototipo de las ciudades hispano-musulmanas. Una de las claves de la historia de Requena fue la función defensiva que tenía, además de ser una ciudad codiciada por su estratégica situación entre la meseta y el litoral.
Fernando III el Santo conquista Requena muy posiblemente en el año 1238, el mismo en que Jaime I el Conquistador entra triunfalmente en Valencia. En Requena se entrevistan los monarcas aragonés y castellano. Uno de los varios encuentros habidos con motivo de los litigios de frontera que tuvieron ambos reinos, y que finalizan con la cesión de Jaime a su yerno Alfonso X el Sabio, de la plaza de Requena, al igual que hizo con Cartagena y Murcia.
El 4 de agosto de 1257, tras la ocupación cristiana de la ciudad por castellanos, recibe de manos de Alfonso X de Castilla la carta puebla y el Fuero de Cuenca para su autogobierno en calidad de territorio de realengo, entrando a formar parte del Reino de Castilla, organizándose la comarca en forma de Comunidad de Villa y Tierra con capital en Requena y convirtiéndose en aduana de Castilla; eclesiásticamente esta zona quedará adscrita al Obispado de Cuenca hasta 1955. El 8 de agosto de 1257, Alfonso X y Jaime I llegan a un acuerdo sobre las indemnizaciones a sus súbditos por las represalias cometidas a lo largo de la frontera, desde Alfaro hasta Requena, por el apoyo prestado por Jaime I a los nobles alzados contra Alfonso X. En 1264 recibe la concesión de Puerto Seco y Almojarifazgo, por el ganado, la lana y el trigo que pasaban de Castilla a Aragón y viceversa.
En 1369 es ocupada por el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso, volviendo a manos de Castilla en 1372 con Enrique II. Casi cien años después, en 1467, es nuevamente tomada por el marqués de Villena.
En 1355 Pedro I (el Cruel, o el Justiciero) segrega Utiel de Requena, otorgándole la carta de segregación y el título de Leal Villa.
Con los Reyes Católicos y la permanencia de los dos reinos bajo un mismo monarca a partir de la reina Juana terminaron las guerras por apoderarse de la ciudad.
Carlos I por Real Cédula de 11 de mayo de 1537 concedía la exención a Mira que se constituía nuevamente en villa tras un largo periodo con un funcionamiento de concejo aldeano dentro de la tierra requenense.
Durante la guerra de las Comunidades esta localidad tomará parte en el bando comunero. La villa de Requena y su alfoz, con los capitanes Luis de Cárcel, Juan López y Juan Despejo a la cabeza, se rebela contra Carlos V declarándose en comunidad en noviembre de 1520 hasta febrero o marzo de 1521, cuando la villa fue tomada por los realistas y los tres capitanes comuneros fueron ajusticiados.