República de Bolívar o República Bolívar es la denominación que adoptó la actual Bolivia, entre el 11 de agosto y el 3 de octubre de 1825, en sucesión de la denominación de Alto Perú. Su nombre es en honor al militar y Libertador venezolano Simón Bolívar, que al igual que la elección del día de fundación, 6 de agosto, fue para que Bolívar se sintiera halagado y reconozca el nuevo Estado, pero aún se mantendría el conflicto sobre la existencia del nuevo Estado.
Su extensión era de 2.363.769 km². Limitaba al norte y al este con Brasil y Paraguay, al sur con Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata, y al oeste con el Perú.
La denominación oficial que se utilizó después de la declaración de independencia fue: Estado del Alto Perú como aparece en su Ley Constitucional de División de Poderes de 1825, sin embargo, en ese mismo documento, se establece que el nombre del nuevo Estado será de República de Bolívar.
Las sublevaciones de Chuquisaca y La Paz de 1809 fueron el punto de arranque de las guerras de independencia hispanoamericanas. Entre 1811 y 1825, se organizaron grupos independentistas denominados en la historiografía boliviana como Republiquetas, entre estas; las repúbliqueta de Ayopaya, Cinti, La Laguna y otros grupos guerrilleros que estaban adscritas a las Provincias Unidas del Río de la Plata. En este periodo la región del Alto Perú, se dividió en dos bandos, patriotas y realistas; los patriotas se identificaban por una bandera formada por dos franjas de color azul y blanco, mientras que los realistas se identificaban con una bandera igualmente de dos franjas cuyos colores eran amarillo y verde. Ambos bandos llevaban también brazaletes, en el brazo derecho, para distinguirse. Asimismo las entonces denominadas Provincias del Alto Perú (La Paz, Charcas, Potosí y Cochabamba) eran miembros de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Entre 1821 y 1822, se establece el Protectorado de San Martín en el Perú, el cual controlaba de facto el Partido de Atacama, reclamando también parte de los territorios de los actuales departamentos de La Paz y Pando.
En 1825, Antonio José de Sucre reunió 3.000 peruanos y 1.000 colombianos (más 3.500 en reserva) y conquistó el territorio, venciendo fácilmente al general Pedro Antonio Olañeta, cuyas tropas desertaron, murió. El 23 de febrero el Congreso peruano le exigió formalmente hacerlo en nombre de la soberanía peruana en dicho territorio. Los motivos de Sucre para esta campaña estaban en apropiarse de los ricos recursos argentíferos, ganaderos y agrícolas de la antigua Audiencia de Charcas para pagar, alimentar y vestir al ejército; para Bolívar, en eliminar a Olañeta era necesario antes de que consiguiera apoyo europeo o brasileño; y para ese Congreso en que la Constitución de 1823 exigía eliminar toda posible amenaza a su independencia.
En Puno Sucre tomó como asesor al sobrino del general, Casimiro Olañeta, y al llegar a La Paz convocó un Congreso Constituyente para crear un gobierno para Charcas por consejo de este, quien le animaba a fundar una república y hacía propaganda a su favor entre los notables. El decreto del 9 de febrero se publicó en La Paz, llamando a realizar el Congreso en Oruro el 29 de abril. Bolívar aceptó de mala gana el llamado de su general. En Arequipa, el 16 de mayo, Bolívar ordenó convocar una Asamblea Constituyente en Chuquisaca. Esta abrió sesiones el 10 de julio en el salón de la Universidad local por 48 diputados, de los 39 que estaban presentes 30 eran egresados de esa institución; todos nobles hacendados y apenas dos habían combatido a los realistas. Representaban a las provincias de La Paz, Santa Cruz, Chuquisaca, Cochabamba y Potosí.
El diputado Eusebio Gutiérrez (La Paz) dice que sería muy difícil mantener el orden si eran independientes, aduciendo que lo mejor era unirse a Perú pero trasladando el gobierno a Arequipa o Cuzco. El sacerdote y vicepresidente de la asamblea, José María Mendizábal (La Paz), aboga por lo mismo aunque acabara votando por la independencia. José Mariano Enríquez (Potosí) y José Ignacio Sanginés Calderón (Cochabamba) exigen que las tropas colombianas permanezcan para garantizar su independencia e impedir una guerra civil. Isidoro Trujillo (Potosí) apoya la independencia pero con una cláusula constitucional que les permita federarse a sus vecinos. El presidente de la asamblea, José Mariano Serrano, le responde que no podrá haber un «Estados Unidos del Perú» porque el legislativo peruano es unicameral, su ejecutivo incompetente y las provincias altoperuanas cumplen con los requisitos para ser una república. La facción de Olañeta logró dominar las sesiones y desplazó a los diputados de La Paz o Cochabamba, partidarios de la unión con Perú, hasta que finalmente 45 votaron a favor y sólo los paceños Gutiérrez y Juan Manuel Velarde por unirse a Perú, logrando proclamar la independencia el 6 de agosto.
Se apoyaron para tal decisión en el miedo de muchos criollos charqueños a que una unión con Perú los dejara bajo el dominio limeño. Quince años de ser gobernados por Lima había provocado la animadversión de la élite charqueña. A la élite chuquisaqueña en particular no le gustaba la idea de verse sometida a las lejanas Lima y Buenos Aires. De ahí que sus miembros actuaran aceptando el arbitraje colombiano pero sin dejar actuar a los porteños o limeños. En cambio, los paceños veían en la «refusión con el Perú» una vía de escape del dominio de los chuquisaqueños, ya que tenían mucha mayor vinculación con el sur peruano a nivel cultural y económico. También sabían que si perdían el acceso a los puertos del sur peruano dependerían de los minúsculos que había en el desierto de Atacama. En el proceso no participaron las masas indígenas, sólo los estratos altos y medios de la población, es decir, criollos. Sin embargo, por su control del ejército y los congresos de Lima y Chuquisaca la última palabra del destino altoperuano lo tenían Sucre y especialmente Bolívar.
El mariscal Antonio José de Sucre cruzó el río Desaguadero con rumbo al Alto Perú a principios de 1825 tras vencer en los campos de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824. A su llegada a la ciudad de La Paz promulgó el decreto del 9 de febrero de 1825, considerado como la piedra angular de la independencia de Bolivia, que convocaba a los representantes de las cinco provincias del Alto Perú a una Asamblea General de Diputados para realizarse, inicialmente, en la ciudad de Oruro (posteriormente en la ciudad de Chuquisaca) y que definiría la suerte de ellas.
Tras álgidas sesiones, el 6 de agosto de 1825 fue el día de la votación de parte de los representantes por tres alternativas a considerar: la anexión de las provincias del Alto Perú a la Argentina, la anexión al Perú o declarar la independencia y conformar un Estado republicano. Dicha sesión coincidió con el aniversario de la batalla de Junín realizado un año antes.
La independencia fue declarada por 7 representantes de Charcas, 14 de Potosí, 12 por La Paz, 13 por Cochabamba y 2 por Santa Cruz. El acta de la independencia fue redactada por el presidente del Congreso, José Mariano Serrano, que en su parte expositiva dice:
Hábilmente, Sucre aconsejó a los partidarios de la independencia ganarse al Libertador, ya que esta independencia interfería, con el proyecto de Simón Bolívar de anexar el Alto Perú a la Gran Colombia, que lo hizo enfrentarse a Antonio José de Sucre. Los consejos de Francisco de Paula Santander y el halago de Sucre y criollos nombrando el nuevo país como República de Bolívar, lo hicieron ceder.
Se proclamó el aniversario de la batalla de Junín y del cumpleaños del Libertador feriados nacionales, se le proclama buen padre, se ordena erigirle una estatua ecuestre en cada capital departamental, que su retrato decore todos los tribunales, cabildos, universidades, colegios y casas de enseñanza pública y se le obsequia una medalla de oro con dibujos e inscripciones alusivas a su gloria. Similares honores corresponden a Sucre. Cuando Bolívar llegó el 18 de agosto a La Paz fue recibido con gran pompa.