Tal Día como Hoy

Reino de Hungría

Reino de Europa (1000-1946)

Anúncio

El Reino de Hungría (en húngaro: Magyar Királyság; en latín: Regnum Hungariae; en alemán: Königreich Ungarn; en eslovaco: Uhorské kráľovstvo; en rumano: Regatul Ungariei; en croata y serbio, Kraljevina Ugarska o Краљевина Угарска) fue un reino que existió en Europa Central desde el año 1000 hasta 1919, con una interrupción de cinco meses entre ese año y 1920 durante la cual existió la República Soviética Húngara. Tras el derrocamiento del régimen comunista se restauró el reino. Surgió en la actual Hungría occidental y se extendió, en su cénit, por el resto de la actual Hungría, Transilvania (hoy Rumania), Eslovaquia, Cárpato-Ucrania, Croacia (después Croacia-Eslavonia)​​​ y Voivodina (hoy Serbia).

El término "Reino de Hungría" se usa para referirse a aquella duradera configuración multiétnica de territorios distinguiéndola del moderno estado de Hungría, actualmente más pequeño y étnicamente homogéneo. Antes y durante el siglo XIX, el término húngaro designaba a cualquier habitante de ese Estado, independientemente de su etnicidad como sucede actualmente.

Los términos latinos "natio Hungarica" y "Hungarus" se referían a todos los nobles del reino, aunque según el Tripartitum de Esteban Werbőczy, se referían solo a los nobles del privilegiados, sujetos a la Santa Corona, independientemente de su origen étnico. Sin embargo, la conciencia de "Hungarus" (lealtad y patriotismo por encima de los orígenes étnicos) se dio entre todos los habitantes de ese Estado.

Los magiares tienden a enfatizar la continuidad del estado húngaro y consideran el reino de Hungría como una fase de su desarrollo histórico. La idea de continuidad se refleja en los símbolos nacionales y en las festividades nacionales, así como en la conmemoración oficial del milenio de historia en el año 2000. Según este punto de vista, el reino de Hungría fue en principio un país del pueblo magiar, aunque no se niegue ni menosprecie la presencia e importancia de otras nacionalidades.

El reino de Hungría fue junto con el de Inglaterra, Francia, Polonia, España y el Sacro Imperio Romano Germánico -reinos que en algunos casos ya han desaparecido como regímenes monárquicos- una de las potencias europeas de la Baja Edad Media y parte de la Edad Moderna.

Bajo el reinado de Matías Corvino (1458-1490), Hungría fue el primer reino europeo, después de Italia, en adoptar el Renacimiento, con lo que tuvo un impulso cultural y tecnológico superior al de cualquier otra nación europea de su tiempo. Sin embargo, para 1526, tras la derrota en la batalla de Mohács y la muerte del rey Luis II de Hungría, el reino cayó en el olvido y la ocupación turca otomana generó una constante situación de guerras y defensas de ciudades y fortalezas en el país, hasta que 1541 cayó Buda, capital del reino.

El reino húngaro se dividió en tres partes: una controlada por los Habsburgo y el Sacro Imperio, otra el Vilayato de Buda, dominado por los turcos y una tercera independiente, pero vasalla de los otomanos, conocida como Principado de Transilvania. Esta situación continuó hasta 1686, cuando los ejércitos cristianos aliados de los europeos liberaron al reino de la ocupación turca y pronto lo reunificaron bajo la figura del emperador germánico como su rey.

Tras la derrota sufrida en Mohács en 1526, el conde Juan de Zápolya, voivoda de Transilvania, se hizo coronar como rey húngaro, y al mismo tiempo Fernando I de Habsburgo, hermano del emperador germánico, también fue coronado monarca de Hungría. Ambos monarcas actuaron como antirreyes por un tiempo hasta la muerte de Szapolyai, cuando Fernando se hizo con el poder, y a partir de entonces solo la Casa de Habsburgo ostentó la corona del reino.

La región de Transilvania se convirtió, con el hijo de Szapolyai, Juan Segismundo de Zápolya, en el Principado Independiente de Transilvania, y a partir de este siguió irradiando la cultura húngara en medio del caos político-administrativo. Algunos Príncipes de Transilvania llevaron a cabo guerras independentistas contra los Habsburgo, a fin de reunificar el Reino de Hungría bajo una figura húngara, pero como vasallos del sultán turco. Las guerras de los Príncipes Esteban Bocskai y Gabriel Bethlen fracasaron y el reino continuó prácticamente dividido hasta 1686, cuando los ejércitos germánicos del emperador Leopoldo I de Habsburgo irrumpieron en Hungría y expulsaron a los turcos otomanos. El Principado de Transilvania fue disuelto tal y como había sido creado dentro del reino húngaro, y la figura del Príncipe desapareció.

Antes de este proceso, los dos últimos Príncipes de Transilvania, Emérico Thököly y Francisco Rákóczi II, hicieron guerras independentistas para obtener la independencia del poder de los Habsburgo, pero todas fracasaron como las de sus predecesores.

El reino fue reunificado bajo la figura del monarca germánico y pronto le siguió un proceso de reoccidentalización y germanización por el emperador germánico y rey húngaro. Sus descendientes, la Reina María Teresa I de Austria y su hijo José II de Habsburgo, intensificaron dicho proceso, manteniendo muy cerca de ellos el reino y en muchas ocasiones marginando a los aristócratas húngaros. Tras la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico por Napoleón Bonaparte, iniciado el siglo XIX, surgió el Imperio austríaco con el emperador Francisco I de Austria, quien era al mismo tiempo también rey de Hungría y de Bohemia.

En 1848, se llevó a cabo una protesta, promovida por el nacionalismo húngaro, que culminó en una revolución húngara contra el dominio austriaco. Esta falló igual que las anteriores guerras de independencia. Tras una serie de derrotas austriacas, contra Cerdeña en 1859 y Prusia e Italia en 1866 (guerra austro-prusiana), una comitiva de nobles húngaros se reunieron con el emperador Francisco José reclamando una mayor participación en los asuntos de Estado, surgiendo así, el Compromiso austrohúngaro, y dando paso a la formación del Imperio austrohúngaro (un Estado federal dual), declarado en 1867, del que Francisco José I fue el emperador.

El absolutismo ilustrado terminó en Hungría bajo el sucesor de Leopoldo, Francisco II (gobernó entre 1792 y 1835), que desarrolló una aversión casi anormal al cambio, lo que llevó a Hungría a décadas de estancamiento político. En 1795, la policía húngara arrestó a Ignác Martinovics y a varios de los principales pensadores del país por planear una revolución de tipo jacobino para instalar un sistema político radicalmente democrático e igualitario en Hungría. A partir de entonces, Francisco resolvió extinguir cualquier chispa de reforma que pudiera encender la revolución. La ejecución de los presuntos conspiradores silenció a cualquier defensor de la reforma entre los nobles, y durante unas tres décadas las ideas reformistas quedaron confinadas a la poesía y la filosofía. Los magnates, que también temían que la afluencia de ideas revolucionarias pudiera precipitar un levantamiento popular, se convirtieron en un instrumento de la corona y aprovecharon la oportunidad para agobiar aún más a los campesinos.

En 1804, Francisco II, que también era emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y gobernante de las demás tierras dinásticas de la dinastía de los Habsburgo, fundó el Imperio de Austria en el que se incluían Hungría y todas sus demás tierras dinásticas. De este modo, creó una estructura formal para la monarquía de los Habsburgo, que había funcionado como una monarquía compuesta durante unos trescientos años antes. Él mismo se convirtió en Francisco I, el primer Emperador de Austria (Kaiser von Österreich), gobernando desde 1804 hasta 1835, por lo que más tarde fue nombrado el único Doppelkaiser (doble emperador) de la historia.​ El funcionamiento de la estructura general y el estatus de las tierras que componían el nuevo Kaiserthum' se mantuvieron en un principio como en la monarquía compuesta que existía antes de 1804. Esto se demostró especialmente en el estatus del Reino de Hungría, cuyos asuntos siguieron siendo administrados por sus propias instituciones (Rey y Dieta) como lo habían sido bajo la monarquía compuesta, en la que siempre se había considerado un Reino separado. El artículo X de 1790, que se añadió a la constitución de Hungría durante la fase de la monarquía compuesta, utiliza la expresión latina "Regnum Independens". Por lo tanto, en la nueva situación, ninguna institución imperial participaba en su gobierno interno.​​​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Reino de Hungría | World in Stories