Tal Día como Hoy

Reino de Aragón

Antiguo reino de la península ibérica

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El reino de Aragón fue uno de los reinos medievales del noreste de la península ibérica. Surgió en la región pirenaica central en 1035 tras la unión de los condados carolingios de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza.​ Posteriormente se expandió hacia el sur, a medida que se hacía con el dominio de territorios musulmanes, hasta llegar a ocupar la superficie correspondiente a la actual comunidad autónoma de Aragón.

No debe confundirse con la corona de Aragón, conjunto de territorios de los que era soberano el rey de Aragón. En un primer momento consistían en el propio reino de Aragón más las posesiones del conde de Barcelona, y posteriormente se añadieron por conquista el reino de Mallorca, el reino de Valencia, y varios territorios en el Mediterráneo.

A partir de finales del siglo XV, tras el matrimonio de los Reyes Católicos, tuvo lugar la Unión Dinástica de las Coronas de Aragón y de Castilla. Sin embargo, y a diferencia de la Corona de Castilla, la Corona de Aragón siguió funcionando como una monarquía compuesta y pactista, en la que los territorios compartían a un mismo monarca pero mantenían diferentes leyes, instituciones y maneras de relacionarse con el rey. Así, el Reino de Aragón, como los demás territorios de la Corona de Aragón, mantuvo sus fueros e instituciones hasta que en 1707, en el contexto de la guerra de Sucesión española, el rey Felipe V, primer rey de la casa de los Borbón, derogó sus fueros, abolió el Consejo de Aragón y el resto de instituciones propias, como el Justicia, la Diputación o las Cortes de Aragón, imponiendo las leyes e instituciones de la Corona de Castilla,​ a través de los Decretos de Nueva Planta.

Aragón continuaría considerándose una división territorial de España hasta 1833, cuando Javier de Burgos estableció la división territorial por provincias, suprimiendo la división por reinos.​ Los demás territorios de la antigua corona de Aragón también vieron abolidas sus instituciones y leyes tras los diferentes Decretos de Nueva Planta: las cortes del principado de Cataluña, del reino de Valencia y del reino de Mallorca, como las de Aragón, pasaron a partir de entonces a ser convocadas conjuntamente con las Cortes de Castilla.

El matrimonio de Andregoto, hija del conde Galindo II de Aragón, con el rey García Sánchez I de Navarra, condujo a la unión de ambas entidades políticas. El Condado de Aragón siguió conservando una cierta personalidad que había sido reforzada por el renacer de la vida monástica y la organización de una diócesis coincidente con los límites del condado.

En 1035 Ramiro, hijo natural de Sancho III de Navarra y baiulus del condado de Aragón, incorporó a este los condados de Sobrarbe y Ribagorza, que habían estado bajo el gobierno de su hermano Gonzalo.​ Fallecido Sancho, el condado se escindió del reino navarro y se constituyó en reino separado, aunque tutelado por el navarro gobernado por su hermano García Sánchez III.​ Limitado a los valles pirenaicos y vecino del más poderoso reino navarro y de la importante Taifa de Zaragoza, el aumento de la población y la sed de tierras para sus habitantes le impelían a expandirse, pese a su debilidad militar inicial.​

La legitimidad de la nueva dinastía la lograron los reyes Sancho Ramírez y Pedro I al poner el reino bajo el amparo de la Santa Sede. Así el Reino de Aragón pasó a formar parte de los estados occidentales. La donación del reino al papa la realizó Sancho Ramírez en 1068, para tratar de reforzar su posición ante sus hostiles vecinos, en ocasiones coligados contra él.​

Siglos XI-XII: Expansión del reino

La proyección de Ramiro I para la reconquista de la tierra llana se vio sobrepasada con creces por sus inmediatos sucesores.

El rey de Navarra Sancho Garcés IV fue asesinado por su propio hermano en 1076.​ Los navarros, no queriendo ser gobernados por el fratricida, eligieron por su rey a Sancho Ramírez de Aragón —primo del fallecido—, quien incorporó la corona de Pamplona a la de Aragón. El reino navarro quedó dividido entre León-Castilla y Aragón; este recibió los principales territorios, incluida la capital navarra, y triplicó su extensión, aunque a cambio de admitir la supremacía teórica castellano-leonesa.​ Para celebrar la expansión, Sancho fundó la ciudad de Jaca, donde pasó a residir y a donde trasladó el obispado mozárabe (de tradición litúrgica hispano-visigótica bajo dominio musulmán) oscense en el 1077.​ Como controlaba las tierras altas que lindaban con el Ebro por el norte, pudo emprender diversas incursiones, principalmente contra la taifa zaragozana, y tratar de expandirse hacia el llano, fundamentalmente a lo largo de los valles de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza.​ Para compensar la falta de soldados necesaria para la expansión territorial, trató de traerlos del sur de Francia.​ La expansión, sin embargo, fue lenta y se realizó en especial mediante la conquista de puntos estratégicos, como Graus en 1083 y Ayerbe, por la misma época.​ Los avances hacia el sur se aceleraron a finales de siglo, tanto por la falta de apoyo de Alfonso a los zaragozanos como por la marcha del Cid al Levante, que hasta entonces había combatido con estos.​ En el 1089, los aragoneses se apoderaron de Monzón, que estorbaba las comunicaciones entre Lérida y Huesca y en 1091 construyeron el castillo de El Castellar, entre Zaragoza y Tudela.​ Sancho emprendió el asedio de la importante ciudad de Huesca —mucho mayor que Jaca y Pamplona y probablemente que ninguna ciudad peninsular en manos cristianas, salvo Barcelona y Toledo— en el 1094, pero murió de un flechazo.​ Le sucedió de inmediato su hijo Pedro, ya asociado al poder y que retomó pronto el cerco.​

El rey Pedro I de Aragón (1070-1104) conquistó Huesca el 27 de noviembre de 1096, después de derrotar al rey Al-Musta'in II de Taifa de Zaragoza en la batalla del Alcoraz, que se libró el 18 de noviembre de ese año.​ En 1101 tomó Barbastro y Sariñena, y tomó Tamarite de Litera en 1104. En este reinado se reglamentó el Fuero de infanzones.

Durante el reinado de Alfonso I el Batallador (1104-1134), en el curso de pocos años, con la valiosa colaboración de la nobleza feudal del sur de Francia, se conquistaron los núcleos urbanos y comarcas de Tudela, Tarazona, Calatayud, Daroca y Zaragoza.Después de la muerte de su hermano Pedro I de Aragón, decide actuar sobre las Cinco Villas y en el año 1105 conquista Ejea de los Caballeros.

El rey de Zaragoza, Al-Musta'in II decide realizar una expedición de saqueo contra los cristianos vecinos en el año 1110 y acabará batiéndose con los caballeros fronteros en la batalla de Valtierra donde será derrotado y encontrará la muerte. La toma de Zaragoza en 1118 supuso la caída de todo el reino moro, cambiando de este modo radicalmente las estructuras sociales y los horizontes espirituales del pequeño reino de montañeses que hasta entonces había sido Aragón.

En 1120 el monarca aragonés conquista Calatayud, Daroca, concede fuero a Soria y este mismo año el ejército aragonés consigue una victoria muy importante sobre los musulmanes en la batalla de Cutanda.En 1125 se organiza la gran expedición militar de Alfonso I de Aragón por Andalucía, demostrando la debilidad del poder almorávide en Levante y Andalucía.

El rey Batallador, quien había fracasado en su matrimonio con la reina leonesa Urraca, no tuvo descendencia. En su singular testamento, hizo herederas de sus reinos a las órdenes militares, pero nadie pensó en cumplir dicho testamento y los nobles aragoneses, reunidos en Jaca reconocieron a su hermano Ramiro como rey. Por su parte, los navarros eligieron a García Ramírez, lo que determinó la separación del Reino de Navarra. En ese momento Ramiro era obispo de Roda-Barbastro, pero tuvo que ocupar el trono.

Ramiro II de Aragón (1086-1157) sólo reinó durante tres años, de 1134 a 1137.Fue desposado con Inés de Poitou hija del duque Guillermo IX de Aquitania. La coronación tuvo lugar en Zaragoza en el año 1134.

En 1137 Ramiro II el Monje pactó los esponsales de Petronila de Aragón, con Ramón Berenguer IV de Barcelona. El hijo de ambos, Alfonso II, fue el primer rey en heredar los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona.En su momento de mayor extensión territorial, el Reino de Aragón estaba integrado por los territorios que hoy forman la comunidad autónoma de Aragón, más una gran parte de la actual provincia de Lérida, la mayor parte del valle del Ebro hasta el mar, con Tortosa como principal ciudad costera, y el norte de la actual provincia de Castellón. Esta expansión se articuló mediante la creación de los Marquesados de Lérida y Tortosa, aunque posteriormente fueron cedidos por Jaime I de Aragón al Principado de Cataluña.

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