La Rebelión irlandesa de 1798 (en irlandés: Éirí Amach 1798), también conocida como la Rebelión de los Irlandeses Unidos (en irlandés: Éirí Amach na nÉireannach Aontaithe), fue un levantamiento nacionalista irlandés que tuvo lugar en 1798 contra el dominio británico en Irlanda. La Sociedad de los Irlandeses Unidos, un grupo revolucionario irlandés de orientación republicana e influenciado por las ideas de las revoluciones estadounidense y francesa fueron los principales artífices de la revuelta.
Desde el final de la guerra jacobita en 1691, Irlanda había estado gobernada por la llamada Ascendencia, miembros ricos de la Iglesia de Irlanda leales a la Corona británica. Esta clase social minoritaria gobernaba de manera sectaria a una gran mayoría de irlandeses católicos y presbiterianos mediante las conocidas como leyes penales de Irlanda. A finales del siglo XVIII elementos liberales surgidos de entre esta clase dominante, inspirados por el ejemplo de la Revolución americana, decidieron hacer causa común con la población católica con el propósito de lograr una mayor autonomía con respecto a Gran Bretaña. Al igual que en Inglaterra, la mayor parte de la población, ya fuera protestante o católica, no podía acceder al voto, debido a que había que cumplir unos requisitos de propiedad al alcance de solo unos pocos.
Cuando Francia apoyó a los rebeldes durante la guerra de Independencia de Estados Unidos, el gobierno de Londres inició la formación de milicias que protegieran su control de Irlanda de una eventual invasión francesa. Miles de irlandeses se alistaron en el cuerpo de Voluntarios Irlandeses. En 1782, la recién creada fuerza usó su poderosa situación para obligar a la Corona a conceder a la Ascendencia terrateniente cierto grado de autogobierno y un parlamento más independiente ("Parlamento de Grattan"). El Partido Patriota Irlandés, liderado por Henry Grattan, presionó activamente a la administración inglesa en busca de mayor autonomía y en 1793, el Parlamento aprobó una serie de leyes que autorizaban a los católicos propietarios a votar, pero sin que pudieran ser elegidos o nombrados para cargos públicos.
Sociedad de los Irlandeses Unidos
La perspectiva de reformas inspiró a un pequeño grupo de liberales protestantes en Belfast a fundar la Society of the United Irishmen (Sociedad de los Irlandeses Unidos) en 1791. La organización obviaba la división religiosa con una afiliación compuesta por protestantes de la Ascendencia, católicos, presbiterianos, metodistas y otros grupos protestantes disidentes. Los principales objetivos de la Sociedad eran la reforma democrática y la Emancipación católica y la independencia de Irlanda, medidas que él ni el Parlamento de Irlanda ni el gobierno británico estaban dispuestos a aprobar. El estallido de la guerra con Francia a comienzos de 1793 llevó a los Irlandeses Unidos a la clandestinidad.
La intención declarada de los Irlandeses Unidos era romper conexión con Inglaterra la organización se extendió por toda Irlanda y llegó a tener 100.000 miembros en 1797. Estaba relacionada con los grupos católicos de resistencia agraria, conocidos como Defenders, que habían iniciado asaltos a casas particulares en busca de armas a comienzos de 1793.
Pese a su creciente pujanza, los líderes del movimiento decidieron solicitar ayuda militar al Gobierno Revolucionario Francés y esperar al desembarco de tropas galas en Irlanda. Theobald Wolfe Tone, el principal dirigente de los Irlandeses Unidos, viajó a los Estados Unidos y Francia en busca de apoyo para la causa.
Los esfuerzos de Tone dieron su fruto en forma de la Expédition d'Irlande, una expedición formada por 15.000 veteranos de las tropas francesas comandada por el General Lazare Hoche que alcanzó Bantry Bay en diciembre de 1796 tras burlar la vigilancia de la Royal Navy. Sin embargo, las interminables tormentas y la indecisión de los líderes, unidas a la escasa experiencia marítima de la tripulación acabaron por hacer desistir a los expedicionarios de desembarcar. Wolfe Tone escribiría que: "Inglaterra ha tenido su escapada más afortunada desde la Armada." La flota francesa se vio obligada a regresar a casa y el ejército veterano preparado para la invasión de Irlanda fue disuelto y enviado a otros frentes de las Guerras Revolucionarias.
Contrarrevolución e insurgencia
Las autoridades establecidas respondieron a los desórdenes implantando la Ley marcial el 2 de marzo de 1797, recurriendo a tácticas que serían descritas hoy en día como terrorismo de Estado. Estas incluían la quema de casas, tortura de prisioneros y asesinatos, particularmente en el Úlster, donde católicos y protestantes (presbiterianos en su mayor parte) habían unido sus fuerzas contra el gobierno británico. En mayo de 1797, el ejército suprimió violentamente el Northern Star, órgano de prensa de los insurrectos.
Los británicos decidieron entonces emplear el sectarismo como herramienta de disensión contra los Irlandeses Unidos Protestantes del Úlster, y la consigna del divide y vencerás fue adoptada oficialmente por el Gobierno. El Brigadier General C. E. Knox escribía al general Lake, responsable máximo del Úlster en los siguientes términos: "Espero incrementar la animosidad entre los hombres de Orange y los Irlandeses Unidos. De este enfrentamiento depende la seguridad de los condados centrales del Norte."
Del mismo modo, el Lord Canciller de Irlanda, John FitzGibbon, escribía al Privy Council en junio de 1798, "En el norte nada podrá mantener a los rebeldes tranquilos salvo la convicción de que donde la traición ha estallado, la rebelión es meramente papista", expresando la esperanza de que los republicanos presbiterianos no se uniesen al alzamiento si pensaban que la rebelión estaba organizada exclusivamente por católicos.
Todos los lealistas de Irlanda se habían organizado en apoyo del Gobierno; muchos pasaron a engrosar las filas del ejército y proporcionaban información a través de la recién creada Orden de Orange en 1795. La fundación del Colegio de San Patricio en Maynoth ese mismo año garantizó la oposición de la Iglesia católica a la rebelión: con pocas excepciones, la iglesia se mantuvo leal a la Corona durante los disturbios.
En marzo de 1798, la información proporcionada por los espías infiltrados en los Irlandeses Unidos llevó al Gobierno a intensificar la búsqueda de sus líderes en Dublín e implantar la Ley marcial sobre la mayor parte de la isla. La brutalidad empleada por los británicos decidió a los Irlandeses Unidos a actuar antes de que fuera demasiado tarde. Se produjo un alzamiento en Cahir, condado de Tipperary, que fue rápidamente sofocado por el Sheriff General Thomas Judkin-Fitzgerald. Una facción de los Irlandeses Unidos encabezada por Samuel Neilson y Lord Edward FitzGerald tomó el control de los rebeldes y planeó un levantamiento sin ayuda francesa para el 23 de mayo.
El plan inicial consistía en tomar Dublín, sublevando los condados circundantes para evitar la llegada de refuerzos. Después se sublevaría el resto del país, lo que bloquearía al resto de guarniciones. La señal para el comienzo se daría interceptando los coches de correos desde Dublín. Sin embargo, los espías británicos consiguieron proporcionar en el último momento la información acerca de los puntos de reunión de los rebeldes, que fueron ocupados por el ejército apenas una hora antes de la reunión. Los grupos de insurrectos se dispersaron rápidamente, abandonando las armas. Además, el plan de interceptar los coches de correos fracasó, consiguiendo únicamente detener el que iba hacia Munster en Johnstown, cerca de Naas en el condado de Kildare
Aunque la toma de Dublín había fracasado, los distritos circundantes de la capital se levantaron según lo planeado, y rápidamente le siguieron los condados limítrofes de Dublín. Los primeros choques se produjeron al amanecer del día 24 de mayo. Los enfrentamientos se extendieron rápidamente por la provincia de Leinster y las luchas más violentas tuvieron lugar en el condado de Kildare, donde, pese al éxito inicial de las autoridades, los rebeldes consiguieron dominar la mayor parte del condado. Las fuerzas británicas recibieron instrucciones de retirase a Naas para evitar ser atrapados y destrozados por los rebeldes tal y como había sucedido en Prosperous. Sin embargo, las derrotas de colina de Tara, Meath, y de Carlow, pusieron fin al levantamiento en esos condados. En Wicklow, la noticia del alzamiento hizo cundir el pánico entre los lealistas, que respondieron masacrando a los sospechosos que tenían bajo custodia en las masacres de Dunlavin y Carnew.