Tal Día como Hoy

Ramón de la Sota

Empresario y político español (1857-1936)

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Ramón de la Sota y Llano (Castro-Urdiales, 20 de enero de 1857-Guecho, 17 de agosto de 1936), vi marqués de Llano, fue un empresario, abogado y político español de ideología nacionalista vasca.

Miembro del Partido Nacionalista Vasco y una de las mayores fortunas de España de la época, se dedicó a la actividad naviera junto a los Aznar. También fue uno de los mayores promotores de los bancos de Bilbao y de Vizcaya, antecesores del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).

Máximo representante del grupo de burgueses que protagonizaron la industrialización del País Vasco junto a Eduardo Aznar, José Antonio Ybarra, Víctor Chávarri, la familia Aguirre o Estanislao Urquijo, entre otros.

El abuelo de Ramón de la Sota, Félix Joaquín de la Sota y Llano, nació en 1755 en San Julián de Musques; fue diputado general del Señorío de Vizcaya (1804), apoderado de Portugalete en la Juntas Generales (1804), juntas en las que se trató del Puerto de la Paz, con la consiguiente zamacolada, y alcalde de Portugalete (1812 y 1818).​

Ramón de la Sota es hijo de Alejandro de la Sota y Alejandra de Llano, naturales de Portugalete. Nace en la cercana localidad de Castro-Urdiales (Cantabria) el 20 de enero de 1857. El episodio de su nacimiento en una villa de esta demarcación, constituida en ese momento como provincia de Santander, ha sido utilizado con escarnio por sus detractores para ridiculizar la afinidad de Ramón de la Sota con el nacionalismo vasco; en realidad, no deja de ser un episodio menor y sin el fundamento que han querido darle estos, pues el solar tanto de los Sota como de los Llano se encontraba en el corazón de Las Encartaciones de Vizcaya,​ concretamente en San Julián de Musques.

Vive sus primeros años en la casa familiar sita en San Julián de Musques (Vizcaya) y en 1868, antes de estallar la tercera guerra carlista, se traslada a Bilbao para estudiar en el Instituto Vizcaíno y posteriormente a Madrid donde finaliza la carrera de Derecho en la Universidad Central de Madrid, regresando a Bilbao para iniciar su actividad profesional; contrae matrimonio con Catalina de Aburto, hija de unos comerciantes de dicha ciudad.

El inicio de su fortuna comienza en el año 1881 cuando forma una sociedad con su primo carnal Eduardo Aznar y de la Sota, marqués de Berriz. Esta sociedad inicialmente se dedica a la minería y a la exportación de hierro con los ingleses. Este comercio afloró con el concierto económico de 1878 y la supresión foral, que impedía hasta ese momento la exportación de hierro, motivo por el que, según diversos autores, el sector empresarial aprobó esta modificación legislativa; no era el caso de De la Sota, que criticó duramente la abolición foral y se enfrentó por ello al empresariado local. En 1886 es uno de los impulsores de la Cámara de Comercio vizcaína.

Entre 1886 y 1900, la sociedad de Aznar y Sota crea las compañías mineras de Setares (Cantabria),​ Sierra Alhamilla (Almería) y Menera (Teruel),​ convirtiéndose en una referencia de ese sector. En 1900, también junto a su primo, funda la Compañía Astilleros Euskalduna para la construcción de buques, con un capital de ocho millones de pesetas, y en 1901 la Compañía de Seguros La Polar, con sucursales en París, Londres, Nueva York, Róterdam. En 1902 realizan construcciones ferroviarias en el Puerto de Sagunto (Valencia).​ Amplían su negocio al transporte marítimo fundando en 1906 la gran empresa naviera Sota y Aznar, tras la fusión de las veinticinco compañías (de un solo barco cada una) con que contaban ambos socios.

Sota también participa en los bancos de Bilbao y de Vizcaya (posteriormente fusionados en el Banco Bilbao Vizcaya) y en los sectores ferroviario y eléctrico.

Entre los años 1914 y 1918, en plena Primera Guerra Mundial, resurge económicamente, a pesar de sufrir los ataques de los submarinos alemanes: en efecto, perdió por efecto de los torpedos de los submarinos alemanes unos veinte cargueros (un total de 50 000 toneladas de registro bruto), por su arriesgada apuesta de colaboración con el Almirantazgo inglés, al que arrendó parte de la flota.​ Por ello el Gobierno británico le concedió el 9 de marzo de 1921, el título de Knight Commander of the Order of the British Empire por ser «buen amigo de Inglaterra y sus nacionales». El cónsul británico en Bilbao, Madden, destacó en la ceremonia en la que le fue impuesta la orden, el 29 de abril de este mismo año, que «los buques del señor Sota, con sus valientes tripulaciones, se hacían a la mar cargados con minerales para Inglaterra, desafiando la campaña submarina». A raíz de la concesión de este título honoríco, Sota se hizo llamar constantemente «sir Ramón de la Sota», a pesar del hecho de que para poder utilizar el título de «sir» hay que ser ciudadano británico o de la Commonwealth. Desde 1929 ostentó asimismo el título de marqués de Llano, otorgado por Carlos III a un antepasado suyo en 1772.​

Entre las claves fundamentales de su fortuna, una de las mayores de Europa, se señalan:

La dirección vertical y centralizada de todo el proceso productivo (extracción, construcción naval, transporte, comercialización, aseguramiento, financiación...) tal y como hoy se configuran las principales multinacionales.

La dirección personal colegiada de los fundadores en la que pocas veces contaron con socios minoritarios para la realización de sus actividades.

La reinversión de sus activos en una expansión constante.

La apuesta por situaciones de riesgo aunque en algún caso resultó fallida (como en la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo).

La internacionalización que le permitió eludir el proteccionismo impuesto a partir de 1891.

Opuesto a la abolición foral de 1876, De la Sota forma parte de la sociedad fuerista Euskalerria, siendo conocidos sus miembros como los «euskalerriakos», y es diputado provincial entre 1888 y 1892. A la muerte de Fidel Sagarminaga y de Epalza, preside la sociedad y, habiendo iniciado ya Sabino Arana su actividad política, este critica duramente a esta sociedad por no ser suficientemente nacionalista, acusándola de connivencia con los abolicionistas del fuero y denominándolos «fenicios» por anteponer su patrimonio a la causa nacionalista.

Posteriormente ambas posturas acercan sus posiciones y en 1898, las dos tendencias se reúnen, inaugurando conjuntamente, en 1899, el Centro Vasco; uno de los motivos de esta unión fue el desastre colonial español de 1898 que puso en evidencia para la tradicional oligarquía que al aliarse con el régimen de la Restauración, se podía aprovechar del proteccionismo. De la Sota aporta solidez económica al Partido Nacionalista Vasco (PNV) fundado por Sabino Arana en 1895; así, participa en El Correo Vasco con el 20,4 % del capital, formando su ejecutiva junto con Arana.​

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