Ramón Serrano Suñer (Cartagena, 12 de septiembre de 1901-Madrid, 1 de septiembre de 2003) fue un político y abogado español, conocido por su papel durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura franquista.
Abogado de profesión, durante el periodo de la Segunda República fue diputado en las Cortes republicanas. En estos años mantuvo contactos con numerosas personalidades políticas de la época, como José Antonio Primo de Rivera o José María Gil-Robles, líder de la CEDA. Tras el estallido de la Guerra Civil fue detenido y encarcelado, aunque conseguiría escapar a la zona sublevada.
Conocido popularmente como «el Cuñadísimo» —era cuñado de Carmen Polo, esposa de Francisco Franco—, Ramón Serrano Suñer fue uno de los principales artífices del régimen en sus primeros años, tanto en lo jurídico como en lo político. Fue el principal autor de la construcción del «Nuevo Estado» que se organizó en torno a la figura del dictador Francisco Franco, lo que incluyó la autoría de numerosas leyes y decretos. Entre 1938 y 1942 fue seis veces ministro en los primeros gobiernos franquistas, ocupando las carteras de Gobernación y Asuntos Exteriores, así como presidente de la Junta Política de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS (1939-1942). También estuvo tras la fundación de la ONCE y la Agencia EFE.
Reconocido por su germanofilia y filonazismo, durante la Segunda Guerra Mundial mantuvo una estrecha relación con la Alemania nazi y promovió el envío de la División Azul para luchar contra la Unión Soviética, como unidad militar integrada en la Wehrmacht. Fruto de su intensa labor diplomática, se reforzó la cooperación política y policial entre ambos Estados. También estuvo presente durante el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940.
Su papel en el gobierno y en el partido único le generó muchos enemigos dentro del propio régimen. Con el declive de la Alemania nazi, también decayó su buena estrella política, siendo destituido en 1942 y postergado por el régimen.
Nacido el 12 de septiembre de 1901 en Cartagena, era hijo de José Serrano Lloveres y de Carmen Suñer Font de Mora. La familia paterna era originaria de Tivissa (Tarragona) y la materna de Gandesa (Tarragona). Su padre era un ingeniero de caminos destinado temporalmente en Cartagena, como también lo estuviera en Castellón de la Plana y finalmente en Madrid, en cuya Universidad Central cursó Ramón la carrera de Derecho, licenciándose con premio extraordinario en 1923. Presidió la Asociación Profesional de Estudiantes, y en la facultad conoció a José Antonio Primo de Rivera, secretario de la misma asociación estudiantil, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera y posterior fundador de la Falange Española. Serrano era buen amigo de José Antonio (junto con Raimundo Fernández Cuesta sería su albacea) y compartía con él desde el republicanismo inicial hasta ideas de subversión del poder establecido, que derivaron en admiración hacia la Italia fascista de Benito Mussolini.
Posteriormente ganó las oposiciones al cuerpo de abogados del Estado, cuando era todavía menor de edad. Ocupó plaza en Castellón, aunque unas semanas después pasó a Zaragoza, donde se instalaría por varios años. Conoció allí a Ramona Zita Polo, cuya hermana, Carmen, estaba casada con el general Franco, en aquella época director de la Academia General Militar. Tras unos años de noviazgo, contrajeron matrimonio el 6 de febrero de 1932. La boda tuvo lugar en Oviedo, ciudad de origen y residencia de la novia, en la iglesia San Juan el Real. Por parte de los novios fueron testigos Franco y José Antonio Primo de Rivera, que se conocieron con ocasión de esta ceremonia.
Serrano Suñer entró oficialmente en política en 1931, presentándose a las Cortes republicanas por la circunscripción de Zaragoza para ocupar el escaño que había dejado libre Niceto Alcalá-Zamora, quien también salió elegido por Jaén y optó por representar a esta circunscripción. Su candidatura, improvisada por el sector más poderoso de la economía local, tomó el nombre de Unión de Derechas de Zaragoza, aunque finalmente no salió elegido. Volvería a presentarse por Zaragoza en las comicios de 1933, logrando obtener un escaño coaligado en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) junto a prestigiosos jóvenes aragoneses, como Juan Antonio Cremades y José María Sánchez Ventura. Aunque se inscribió en la minoría parlamentaria de la CEDA, no se convirtió en miembro formal de la formación. Ello no le impidió participar en la concentración que la CEDA celebró en El Escorial en abril de 1934, donde dio un discurso en el que criticó duramente la «degeneración» de las democracias. Serrano Suñer alcanzaría la madurez de su formación político-ideológica durante los años de la Segunda República. Tal y como señala Gonzalo Redondo, era una persona eminentemente conservadora y de derechas, procedente de las filas del maurismo, y en la práctica más cercano a los postulados de Acción Española que de la CEDA.
Conoció bien a José María Gil-Robles, aunque no llegaron a la amistad debido a sus divergencias ideológicas y metodológicas. Siguió manteniendo contacto con José Antonio Primo de Rivera, que para entonces ya era diputado en Cortes y líder de la Falange Española de las JONS. En las elecciones de 1936 Serrano volvió a obtener acta de diputado por Zaragoza. En fechas previas a los comicios —que ganó la coalición del Frente Popular— organizó una reunión entre el general Franco y José Antonio Primo de Rivera, encuentro que finalmente no tuvo éxito. Serrano Suñer comentaría sobre aquella reunión:
Las elecciones tuvieron que repetirse en dos circunscripciones, Cuenca y Granada, por lo que la CEDA ofreció a Franco un puesto en las listas de la candidatura de Cuenca que le garantizaba salir elegido. Franco aceptó, pero en la misma lista electoral se presentaba José Antonio Primo de Rivera, que no admitió compartir lista con Franco y lo vetó. Por consejo de Primo de Rivera, Serrano Suñer viajó a Canarias —donde se encontraba destinado Franco como comandante general del archipiélago— con la misión en teoría de convencer a su cuñado para que se retirase. Mantuvo una larga conversación con Franco y, a pesar de los titubeos de su cuñado, Serrano logró finalmente que este renunciase a presentarse. Franco, sin embargo, no quedó muy satisfecho de aquella situación y, por el contrario, empeoró su opinión sobre Primo de Rivera.
Para esa fecha José Antonio se encontraba en prisión y la Falange había visto suspendidas sus actividades por orden judicial. Serrano Suñer visitó a su antiguo amigo en la cárcel, mientras que en las Cortes realizó una decidida defensa del acta de diputado que Primo de Rivera no había logrado en las elecciones de Cuenca por apenas unos cientos de votos. Además realizó alguna gestión ante el presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, para conseguir su traslado a una prisión en el norte, como Burgos o Vitoria. Aunque no se convirtió formalmente en miembro de Falange Española de las JONS, en la primavera de 1936 animó a los militantes de las Juventudes de Acción Popular a que se unieran en masa a la Falange. Serrano tuvo conocimiento de la conspiración cívico-militar que estaba en marcha contra el Gobierno del Frente Popular. El 14 de julio —al día siguiente del asesinato de José Calvo Sotelo— se reunió en Madrid con su amigo José Finat para entregarle unos documentos confidenciales que debía entregarle al jefe principal de la conspiración, el general Emilio Mola, con quien, de hecho, se entrevistaría Finat en Pamplona.
El estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid. Serrano se encontraba en la capital junto a su familia debido al reciente fallecimiento de su padre. Tras comprobar la difícil situación que existía en la ciudad por el fracaso de la sublevación, aceptó el ofrecimiento del político y exministro republicano Ramón Feced de que se alojara con él en su vivienda, lo que le ofrecía una cierta garantía frente a posibles peligros. A pesar de su condición de parlamentario, no pasó mucho tiempo hasta que fue detenido. Posteriormente sería recluido en la cárcel Modelo por las autoridades republicanas, donde ya se encontraban presos numerosos derechistas y falangistas. Estaba allí cuando el 22 de agosto de 1936 una turba violenta asaltó la prisión y provocó una matanza de prisioneros; a pesar de ser un político conocido y de que fueron asesinados muchos de sus conocidos, Serrano Suñer logró librarse de la muerte. Allí fue testigo del fusilamiento de dos amigos suyos: los falangistas Fernando Primo de Rivera y Julio Ruiz de Alda. Meses después consiguió a través de amigos ser trasladado bajo custodia a una clínica privada, por una presunta o real úlcera gástrica. El ministro sin cartera Manuel de Irujo habría autorizado el traslado a la clínica. El 20 de enero de 1937 logró evadirse vestido de mujer y se refugió en la legación diplomática de los Países Bajos, desde donde, con un falso salvoconducto de militar republicano, llegó hasta Alicante para reunirse tanto con su mujer como con sus hijos, José y Fernando. Trasladado al consulado argentino, posteriormente embarcaría en un buque de guerra argentino —el destructor Tucumán— que le llevaría a Marsella.