José Ramón Barros Luco (Santiago, 9 de junio de 1835-Santiago, 20 de septiembre de 1919) fue un abogado y político chileno, miembro del Partido Liberal (PL), el cual presidió en 1903. Fue además, presidente de la República entre 1910 y 1915.
Habiendo desarrollado una larga trayectoria política como ministro de Estado de los presidentes Federico Errázuriz Zañartu, Domingo Santa María, José Manuel Balmaceda, Jorge Montt y Germán Riesco, y parlamentario, Barros Luco fue elegido presidente en 1910 con el apoyo de todos los partidos. Durante su gobierno se acentuó la rotativa ministerial, llegando a tener 15 gabinetes. Intentó combatir los excesos del régimen parlamentario, modificando el sistema de clausura del debate y estableciendo leyes contra el fraude electoral.
Definió la neutralidad de Chile frente a la Primera Guerra Mundial y tomó medidas contra las dificultades económicas que significaba el cierre de los mercados europeos. Se firmó el Pacto ABC con Argentina y Brasil como modo de contrarrestar la influencia estadounidense en la región. Durante su mandato se realizaron obras públicas de relevancia, destacando el ferrocarril Arica-La Paz y el actual edificio de la Biblioteca Nacional de Chile.
Escéptico en lo que respecta a la acción política y de carácter bonachón, su figura histórica es recordada en la memoria colectiva por las incontables anécdotas atribuidas a su persona.
Fue hijo de Ramón Luis Barros Fernández de Leiva y de Dolores Luco Fernández de Leiva, siendo el mayor de cinco hermanos. También primo del historiador Diego Barros Arana. De origen aristócrata pero pobre, trabajó varios años como abastero, castrando reses en el matadero y cantando romanzas de óperas italianas en tertulias y sarambos, al tiempo que estudiaba derecho. Realizó su práctica profesional en el estudio de Manuel Carvallo y se graduó como abogado en 1858. Su memoria de prueba se tituló "La importancia de un Código Rural", que más tarde se tradujo al francés.
Como la profesión de abogado no le otorgaba muchos ingresos, aceptó la ayuda de un familiar para ingresar a la administración pública, como oficial mayor del Ministerio del Interior.
Su primera actuación en política fue la publicación de una serie de artículos en “El Ferrocarril” defendiendo los empréstitos que solicitaba el presidente Manuel Montt para construir ferrovías. En agradecimiento, Montt le haría elegir diputado suplente por Casablanca en 1861. El 31 de mayo de 1864 fue nombrado subdelegado de la 1.° Subdelegación del Puente de Madera, departamento de Santiago. Adhirió al presidente José Joaquín Pérez, al que eligió como modelo a imitar en su vida política. Como el ministro Manuel Antonio Tocornal se olvidó de hacerlo elegir diputado en las elecciones parlamentarias de 1864, quedó fuera de la Cámara, pero volvió a ser elegido diputado por Caldera en 1867. Militante liberal, posteriormente sería elegido representante de Curicó (1870-1873), Valparaíso (1873-1876 y 1888-1891), Santiago (1876-1879, 1879-1882, 1882-1885 y 1891-1894) y Parral (1885-1888). Más adelante fue elegido senador por Tarapacá (1891-1897) y por Linares (1900-1906).
Fue ministro dieciséis veces, titular de Hacienda y del Interior en diez ocasiones y subrogante de Guerra y Marina, Justicia, Culto e Instrucción Pública y Hacienda otras seis. Su primer ministerio, bajo Federico Errázuriz Zañartu, se debió a que este, necesitado de un ministro de Hacienda con prontitud, proclamó “¡Pues será ministro cualquiera que pase por la calle!” y al abrir la ventana vio que cruzaba el patio el oficial mayor del Ministerio del Interior, Ramón Barros Luco.
Como ministro de Errázuriz organizó la Exposición Internacional de 1875, revisó el impuesto agrícola, se dictó una ordenanza de aduanas y se fundó el Instituto Agrícola. Cuando fue ministro de Domingo Santa María contrató un préstamo para pagar el oneroso préstamo de 1866 y se preocupó de la ley sobre formación de presupuestos y cuentas de inversión. Se convirtió en ministro del Interior cuando José Manuel Balmaceda anunció su candidatura presidencial, pero como Barros Luco era partidario de una convención liberal con nacionales, radicales y liberales independientes, y sin querer dirigir desde el ministerio la candidatura de Balmaceda, renunció a su cargo.
También fue ministro del Interior y luego de Industria durante el gobierno de Balmaceda. Durante su gestión se creó el Consejo Superior de Higiene Pública, se promulgó un nuevo Código de Minería y se inauguró en Santiago una Exposición Nacional preparatoria para la Universal de Paris.
Fue director del Banco de Chile, presidente de la Compañía de Crédito y Construcciones, presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, consejero de la Caja de Ahorros de Santiago y de la Caja de Crédito Hipotecario.
En su calidad de presidente de la Cámara de Diputados en 1891, suscribió el acta de destitución del presidente de la República José Manuel Balmaceda elaborada por el Congreso, y fomentó el alzamiento de la Armada Nacional, cuyas acciones dirigió —junto a Waldo Silva, vicepresidente del Senado— hasta que se constituyó la Junta de Gobierno de Iquique, de la que también fue miembro. El 22 de abril se encontraba a bordo del blindado Blanco Encalada cuando este fue torpedeado por naves del gobierno. Se decía, a pesar de que siempre lo negó y le molestaba esas habladurías que consistían en que se había agarrado de la cola de una vaca durante el naufragio para salvar su vida. Triunfante la revolución, retomó sus funciones como parlamentario y se desempeñó como ministro en varias ocasiones.
Durante el gobierno de Jorge Montt fue ministro del Interior, consiguiendo hacer ley la futura conversión metálica del billete. Tuvo que tomar medidas frente a los intentos de sublevación por parte de los derrotados balmacedistas, suspendiendo por nueve meses las garantías individuales para ciertos delitos y la excarcelación bajo fianza. Estas medidas fueron consideradas muy suaves y fue reemplazado en el ministerio por Pedro Montt.
Fue Ministro Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Chile en Francia entre 1897 y 1900, y ocupó el mismo cargo ante Suiza y la Santa Sede entre 1898 y 1900.
Durante esos años se casó con Mercedes Valdés, de la que no tuvo descendencia. Ante las dudas de por qué se casó con ella y no con su más agraciada hermana que recientemente había enviudado, dueña de una importante fortuna, respondió que “A mis años, prefiero ser una sorpresa para una soltera antes que un desengaño para una viuda”.
Fue ministro del Interior de Germán Riesco y lo subrogó en el mando entre abril y junio de 1903 como vicepresidente de la República, organizando un gabinete con la Coalición e integrando ministros conservadores por primera vez en el quinquenio. Durante este periodo acaecieron violentos sucesos por una huelga de estibadores en Valparaíso, donde resultaron seis muertos y varios heridos.
En 1910, dadas las tensiones existentes entre liberales y nacionales para elegir un candidato presidencial, fue designado postulante del sector. Al asumir su candidatura improvisó un discurso, diciendo que en aquel mismo sitio, Germán Riesco había declarado que su gobierno no sería amenaza para nadie y que él reemplazaba esa fórmula diciendo que su administración sería de garantía para todos. Todos los sectores se adhirieron a su candidatura, incluyendo a los conservadores, por lo que fue elegido por unanimidad.
Aunque la candidatura de Barros Luco había sido de consenso, después de la elección surgieron divisiones entre los partidos. Por ello su primer gabinete estuvo compuesto solo de liberales doctrinarios, encabezado por Maximiliano Ibáñez, el que fue criticado por su composición unipartidista, por lo que renunció a los pocos días de haber asumido.