Rafael Tristany y Parera (Ardévol, Lérida, 1814 - Lourdes, 1899) fue un militar español. Participó en todas las guerras carlistas en el bando legitimista, siendo uno de sus cabecillas más destacados junto con Tomás de Zumalacárregui y Ramón Cabrera.
Descendiente de noble familia, hizo sus estudios de enseñanza elemental y por sí mismo se procuró una cultura literaria, histórica y científica, proporcionada al ambiente y época en que vivía.
Sobrino del general carlista Benito Tristany, a los diecinueve años Rafael ingresó también en las filas de Don Carlos, nada más estallar la primera guerra carlista. En 1835 alcanzó el grado de teniente coronel tras participar en diversas acciones como las batallas de Serraseca, Suria, Torá, Fonollosa, Sos, Llanera, Manresa, Berga, Gerri, El Bruch, Prats de Llusanés, Cervera, Calaf, Tona, Solsona, Solellas y Granera. Tomó parte también en la acción del Boix de Llobera y en abril de 1840 fue gravemente herido en la batalla de Biosca.
Cuando Cabrera emigró a Francia ese año, Tristany permaneció escondido en España, lanzándose de nuevo al campo en 1847.
Durante la campaña montemolinista, fue comandante general carlista de las provincias de Barcelona y Lérida. Asistió a los combates de San Feliu de Sasserra, Cervera, Tarrasa, Suria, Monsonís y Puigcerdá, llegando a mandar una brigada de más de 3000 hombres. Al frente de la misma, libró las acciones de Fígols, Sampedor, Pont de Armentera y Villanueva de Prades. Tomó las localidades de Berga y Sallent, y apresó la guarnición de Igualada. También libró los combates de San Salvador, Prades —de cuyo fuerte se apoderó— y Aviñó, en donde hizo prisionero al brigadier Manzano y 700 soldados liberales.
Después de entrar en Cardona —en donde hizo prisionero al coronel Olmedilla con varios oficiales y 30 soldados de caballería—, sostuvo con éxito victorioso la acción de Pinós. A pesar de tantos triunfos, la presión de las tropas liberales mandadas por Manuel Concha esterilizó los esfuerzos carlistas, y Tristany se vio obligado a emigrar a Francia el 18 de mayo de 1849.
En julio de 1855 entró de nuevo en España y al frente de unos 200 hombres, aun logró sostenerse en lucha de guerrillas casi cerca de un año.
Al servicio del rey de Nápoles
En 1861 ofreció Tristany sus servicios al rey Francisco II de Nápoles, quien le nombró comandante general de la provincia de los Abruzos, combatiendo a la Expedición de los Mil de Garibaldi. Al mando de las tropas obtuvo Tristany las victorias de Monte Cataldo, Campo de Melle y Castello Nuovo, pero finalmente cayó prisionero y fue deportado a Francia.
En mayo de 1872 volvió Tristany a España, operando en Cataluña con el cargo de comandante general del Principado, ganando la acción de las Presas, rindiendo a las guarniciones de San Feliu de Pallarols, San Hilario, Taradell y Salellas, derrotando a los liberales en La Llacuna y venciendo a una columna de guardias civiles en Sanahuja.
En 1873 pasó como comandante general a las provincias de Lérida y Tarragona, asaltando la Puebla de Segur, rindiendo la guarnición de Gerri, copando en Sanahuja un escuadrón de lanceros de Calatrava y 125 milicianos. Asistió después al asalto y toma de Igualada, a la victoria carlista de Caserras, y destrozó en Prades a la columna del coronel Maturana, muriendo este en el combate y apoderándose Tristany de un cañón, 1000 fusiles y 300 prisioneros.
En 1873 fue ascendido a teniente general por Don Carlos, y en 1874 asaltó Vich, haciendo prisionero un batallón y tomando dos cañones; tomó Manresa, en donde cogió otro cañón, y entró en Vendrell, en donde se apoderó de dos cañones y de 100 prisioneros liberales.
Cuando Alfonso de Borbón y de Este pasó al Centro, quedó Tristany como jefe supremo de los carlistas en Cataluña, disponiendo de más de 12 000 hombres, 22 cañones y 500 caballos, y una perfecta organización militar.
Durante el mando de Tristany en aquellas provincias, ganó éste las acciones de Cardona, Prades y Castellón de Ampurias, en las que cayeron prisioneros de los carlistas el coronel Moya, con 2 cañones y 200 hombres.
Habiendo sido restaurados los fueros de Cataluña por Don Carlos, en 1874 Tristany fue nombrado presidente de la Diputación General (Generalidad) de Cataluña, si bien sería Juan Mestre y Tudela, vicepresidente nominal, quien ejercería de facto las funciones de presidente.
En marzo de 1875 pasó Tristany al Norte con el cargo de jefe militar del cuarto de Don Carlos, asistiendo al sitio de Guetaria, en donde mereció la gran cruz de San Fernando.
En noviembre del mismo año fue nombrado capitán general de Cataluña, pero los esfuerzos del gobierno liberal, que llegó a reunir 50 000 hombres para combatir a los carlistas, hicieron inútil el valor de Tristany, quien no pudo impedir las victorias liberales de Mirabet, Caspe, Cantavieja, Puigcerdá, ni la toma de la Seo de Urgel.
Según la necrología que dedicaría El Correo Español a Tristany, el general Martínez Campos le habría dicho en una ocasión «Unámonos, proclamaremos a D. Alfonso, iremos a Barcelona y mataremos la revolución», a lo que Tristany contestaría: