Rafael Cansinos Assens (Sevilla, 24 de noviembre de 1882-Madrid, 6 de julio de 1964) fue un escritor, poeta, novelista, ensayista, crítico literario, hebraísta y traductor español. Adscrito genéricamente a la literatura modernista, desempeñó un papel reseñable como mentor del movimiento ultraísta.
Reconocido en su tiempo por su obra literaria, en el campo del ensayo y la narrativa, su dominio de varios idiomas le permitió ser un destacado traductor. Tradujo al español Las mil y una noches, partes del Talmud, el Corán, así como obras de Dostoievski, Goethe, Balzac y Andréiev.
Nació en Sevilla en 1882 y con quince años, en 1898, fallecido su padre, se trasladó con su familia a Madrid, ciudad que ya nunca abandonó, con su familia, muy modesta y de recursos económicos escasos.
Su educación fue profundamente cristiana de la mano de su madre, ferviente católica, y de las de sus dos hermanas mayores, que llegaron a ser novicias. La rama paterna, «Cansino», incluye a la actriz Rita Hayworth. «La familia de mi abuelo no tenía muy buen concepto de la del padre de Margarita [Carmen Cansino], por ser gente de la farándula».
Por su apellido, Cansinos, era consciente a mediados del siglo XIX de su herencia conversa, lo que llevó a un jovencísimo Rafael a investigar el origen de su apellido, encontrando evidencias de un pasado familiar marcado por la expulsión de los judíos de España en 1492 y que dividió a las familias sefarditas. Fue a partir de este momento cuando comenzó en él el proceso de asimilación al judaísmo, que ya le acompañó, con no pocos contratiempos, hasta el último minuto de su existencia.
Su primer cuento apareció en la revista literaria El Arte hacia 1898 y también colaboró en Vida Nueva, revista de la generación del 98 dirigida por el gaditano Dionisio Pérez Gutiérrez, y en el periódico El País. Un pariente le hizo conocer a los redactores de El Motín, pero José Nakens y sus amigos eran antimodernistas, y Cansinos se sentía ya perteneciente a la nueva sensibilidad. Hacia 1901, Pedro González-Blanco le puso en contacto con el modernismo, que le cautivó, y conoció a Francisco Villaespesa; con él y otros jóvenes innovadores paseó por las calles madrileñas y recaló en ciertas tertulias. Colaboró en Helios (1903), Revista Latina y Renacimiento (1907). En esos años de comienzo del nuevo siglo participó activamente con el senador Ángel Pulido Fernández en una campaña filosefardí que tuvo por finalidad recuperar la memoria judía española. Escribió salmos y frecuentó el Colonial y otros cafés de tertulia. Se hizo periodista y fue relacionándose con el citado Villaespesa, Juan Ramón Jiménez, Emilio Carrere, Felipe Trigo, Rubén Darío, Rafael Lasso de la Vega, Gregorio Martínez Sierra, Carmen de Burgos, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Machado y Manuel Machado, entre otros.
De 1905 es el manuscrito Memorias incompletas, compuesto por 172 hojas y que contiene una importante obra de juventud del escritor. En 2014 la Fundación-Archivo Rafael Cansinos Assens denunció su pérdida.
Publicó su primera obra, El candelabro de los siete brazos (salmos), en 1914, modernista, pero publicó tardíamente, cuando ya esta estética empezaba a periclitar. Por entonces lideró la tertulia del café Colonial, donde compartió la línea creacionista de Vicente Huidobro, y con otro grupo de vanguardistas fundaron el ultraísmo, cuyo manifiesto se publicó en 1919 a través de las revistas Cervantes y Grecia (que dirigía Isaac del Vando-Villar con Adriano del Valle como redactor-jefe), y cuyos objetivos se sintetizaron en Ultra, publicada entre enero de 1921 y febrero de 1922. En 1919 abandonó el periodismo para dedicarse por completo a la literatura, dirigió la revista Cervantes y colaboró en Grecia, Ultra y Tableros, compartiendo sus actividades con el grupo de vanguardistas compuesto por Guillermo de Torre, Adriano del Valle y Xavier Bóveda, entre otros (y entre ellos un joven Jorge Luis Borges). Al mismo tiempo mantuvo una relación muy estrecha con la incipiente comunidad judía de Madrid, que en aquel entonces giraba en torno a la figura de Max Nordau. Su obra de aquellos años, excepto algunos textos que firmó con el seudónimo de «Juan Las», no tiene sin embargo nada de vanguardista, sino que hunde sus raíces en textos bíblicos. En 1919 puso por vez primera en español, traduciendo del inglés y francés, una antología talmúdica con el título de Bellezas del Talmud. Su prestigio como traductor fue en aumento basado en sus versiones de obras de Juliano el Apóstata, Iván Turguéniev, León Tolstói, Máximo Gorki y Max Nordau. En 1921, en El movimiento V. P., hizo un retrato irónico de los protagonistas de las vanguardias españolas, y en especial de la disolución del ultraísmo.
Fue un ácido crítico literario en La Correspondencia de España y en La Libertad, periódico este de tendencia republicana en que entró en 1925 y en que escribió hasta la Guerra Civil. Publicó también ensayos de crítica literaria como Poetas y prosistas del novecientos (1919), Los temas literarios y su interpretación (1924) y los cuatro tomos de La nueva literatura (1917-1927).
Durante la guerra civil española redacta unos Diarios principalmente en inglés, pero también en francés, alemán y árabe aljamiado, lo que hacía para practicar las lenguas que conocía; de idéntica manera están escritos los diarios a partir de los que redactó la Novela de un literato, que alcanzan hasta el principio de la contienda; los Diarios siguen todavía inéditos. Después de la Guerra Civil, en la que había tomado partido por los derrotados, fue depurado por el régimen de Franco y privado del carné de prensa bajo la única acusación de ser judío, e inicia un largo exilio interior, dedicándose casi por entero a traducir para la Editorial Aguilar. De su firma irán apareciendo la obra completa de autores como Dostoievski, Schiller, Goethe, Balzac o Andréyev.
Todas estas obras las acompañaba de amplias biografías y estudios. Especial importancia tuvo también la primera traducción directa —y completa— del árabe al español de Las mil y una noches, en tres tomos en papel biblia, con una monumental monografía introductoria. De la década de 1950 es Mahoma y el Korán, biografía crítica y estudio y versión de su mensaje, publicado en una editorial bonaerense minoritaria, que acompaña de la traducción del Corán, nuevamente por primera vez en español en versión directa, literal e íntegra, y que fue publicada repetidamente hasta los años 60 por Aguilar en Madrid; ambos títulos los difunde actualmente su Fundación. También se debe reseñar en su haber una Antología de poetas persas. Desaparecida la comunidad judía española después de la Guerra Civil, su relación con el judaísmo y sus publicaciones se canalizan a través de la Hebraica de Buenos Aires y de su íntimo amigo César Tiempo. En esos años también escribe un ensayo sobre el antisemitismo (Soñadores del galut, conservado en la Biblioteca Nacional Argentina) y La novela de un literato (1982-1995), que forma parte de una colección de diarios y memorias que todavía permanecen inéditos, conservada en la Fundación-Archivo Rafael Cansinos Assens (ARCA). En 2002 la fundación editó su novela póstuma Bohemia, mientras que otra serie de obras fue reeditada en el año 2006. En 2010 entró en el patronato de la Fundación el Ayuntamiento de Sevilla.
La vida que llevó en el Madrid de posguerra fue fundamentalmente nocturna, ya que dormía hasta bien entrada la mañana, cuando empezaba a trabajar; fallecida en 1946 su compañera sentimental, Josefina Megías Casado, y su hermana Pilar en 1949, con la que había convivido toda su existencia, en 1950 entró a trabajar en su domicilio de Menéndez Pelayo Braulia Galán, que se convertiría años después en su esposa, cuidándolo hasta el fin de sus días. En 1958 tuvo un hijo, Rafael Manuel, quien está al frente de la fundación que lleva el nombre del escritor. Gracias a su viuda se conservó el archivo literario del escritor, formado por más de sesenta mil documentos y una de las piezas más importantes, si no la que más, de la llamada Edad de Plata de las letras españolas. Su biblioteca, cuya donación fue despreciada por instituciones franquistas, se conserva, junto con la de Juan Ramón Jiménez, en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Puerto Rico.