Rachel Louise Carson (Springdale, Pensilvania, EE. UU., 27 de mayo de 1907-Silver Spring, Maryland, EE. UU., 14 de abril de 1964) fue una bióloga marina, conservacionista y escritora estadounidense que, a través de la publicación de Primavera silenciosa en 1962 y otros escritos, contribuyó a la puesta en marcha del moderno movimiento ecologista.
Carson comenzó su carrera como bióloga y escritora en el U.S. Bureau of Fisheries. Trabajó en el Bureau de 1936 a 1952 y finalmente fue jefa de redacción para sus publicaciones. Además escribió libros en su tiempo libre. Su obra The Sea Around Us fue elogiada por críticos y lectores y supuso un gran éxito de ventas. Por esta obra ganó el National Book Award de 1952 en la categoría libro no ficción. El éxito de The Sea Around Us le permitió a Carson pedir el despido en su puesto de trabajo en el Bureau of Fisheries en 1952 y dedicarse exclusivamente a escribir libros. Además, este libro la hizo conocida en todo el mundo. Su siguiente libro, The Edge of the Sea, y la reedición revisada de su primer libro, Under the Sea Wind, también fueron superventas. Esta trilogía explora la vida en los océanos desde las costas hasta las profundidades.
En 1957 Carson fue contratada por la National Audubon Society, una organización ecologísta, para investigar las consecuencias del uso de DDT y otros pesticidas sintéticos y desde entonces se dedicó a escribir sobre este tema. El resultado fue el libro Primavera silenciosa de 1962, el cual llevó a un nivel sin precedentes la preocupación sobre el medio ambiente en la conciencia colectiva de la sociedad estadounidense. También tenía consecuencias legales: En 1975 cada una de las sustancias químicas tóxicas mencionadas en el libro o estaba prohibida en EE. UU. o su uso estaba severamente restringido en este país. Además el libro fue leído en muchos otros países y ayudó a establecer la sensibilidad para el medioambiente allí. Primavera silenciosa se encontró con la feroz oposición de empresas químicas. Sin embargo, inspiró un movimiento ambiental de base y llevó a la creación de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos en 1970. Carson fue premiada a título póstumo con la Medalla Presidencial de la Libertad por Jimmy Carter en 1980.
Vivió sus primeros años en la granja de su familia en Springdale, Pensilvania, justo a orillas del río Allegheny. Desde muy joven fue una ávida lectora y pasaba su tiempo libre explorando las veintiséis hectáreas de la granja familiar.
Comenzó a escribir historias a los ocho años (normalmente relacionadas con animales) y publicó su primera historia en la revista St. Nicholas Magazine a los once años. Disfrutaba leyendo esa revista además de los trabajos de Beatrix Potter y las novelas de Gene Stratton-Porter. A los diez años ya había leído a Herman Melville, Joseph Conrad y Robert Louis Stevenson. El mundo natural, en particular el océano, era el tema común de su literatura favorita.
Carson asistió al colegio Springdale hasta el décimo curso y después completó la escuela secundaria en el cercano Instituto Parnassus de Pensilvania en 1925, graduándose la primera de su promoción entre otros cuarenta y cinco estudiantes.
En el Pennsylvania College for Women (actualmente Universidad de Chatham), al igual que en la escuela secundaria, llevaba una vida solitaria. Impulsada por sus inquietudes literarias, inició un major en Lengua y literatura inglesa, pero enseguida cambió la especialidad de sus estudios por Biología, aunque siguió colaborando para el suplemento literario del periódico estudiantil. Aunque fue admitida para acceder a la Universidad Johns Hopkins, fue obligada a permanecer en el Pennsylvania College for Women otro año más debido a dificultades económicas. Finalmente se graduó magna cum laude. Después de un curso de verano en el Marine Biological Laboratory, continuó sus estudios en Zoología y Genética en la Universidad Johns Hopkins en el otoño de 1929.
Formada como bióloga, continuó estudiando su maestría en Zoología que terminó en junio de 1932. Habría intentado estudiar un doctorado, pero en 1934 Carson se vio obligada a dejar la Universidad Johns Hopkins para tomar un puesto de profesora a tiempo completo para ayudar a la economía familiar.
En 1936, tras la muerte de su padre, entró al servicio de la Administración Estadounidense de Pesca y Vida Salvaje (U. S. Fish and Wildlife Service), para la que ejerció como autora de textos divulgativos, incluidos guiones radiofónicos. Publicó muchos artículos y varios libros sobre temas marinos, que llegaron a tener mucho éxito entre los críticos y el público general.
Habiéndose mudado por razones familiares al campo de Maryland empezó a observar los devastadores efectos que los pesticidas, sobre todo el DDT, tenían sobre la vida silvestre. Animada también por el hecho que funcionarios, científicos y activistas habían desarrollado la misma preocupación, inició la elaboración de su obra más influyente, Primavera silenciosa, que vio la luz al cabo de cuatro años, en 1962. Es notable la oposición que recibió aún antes de su publicación, tanto por instancias oficiales como por la industria, llegando a ser acusada de comunista. El libro tuvo una enorme influencia, proporcionando unidad y fuerza a lo que hasta entonces era una conciencia incipiente y dispersa, ayudando a que se cristalizara el movimiento ecologista.
Carson murió a los cincuenta y seis años por un cáncer de mama, antes de ver realizadas las consecuencias que contribuyeron al cambio en la legislación y en la conciencia pública. En este último sentido, su obra marca el momento en que socialmente se comprende que la naturaleza es un todo complejo, cuyas partes están intrincadamente relacionadas y que las consecuencias indirectas de cualquier acción, también para la salud humana, son difíciles de predecir y deben ser vigiladas. La mayor crítica que ha recibido confirma precisamente este punto de vista; se refiere a que la prohibición del uso del DDT dio lugar a una recuperación de las elevadas tasas de morbilidad por malaria anteriores a su introducción, lo cual generó un fuerte debate mediado por intereses económicos, sociales y ambientales.
En todo caso, la obra y el testimonio de Rachel Carson ayudaron a la creación, años después de su muerte, de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (Environmental Protection Agency), a controlar el uso del DDT y de otros pesticidas, a la celebración del Día de la Tierra, a las leyes que se dictaron en muchos países del planeta sobre pesticidas, insecticidas, fungicidas, rodenticidas y productos similares y al desarrollo del movimiento filosófico y político que hoy es conocido como ecologismo.
Primavera silenciosa, el libro más influyente de Carson, fue publicado por Houghton Mifflin el 27 de septiembre de 1962. El libro describía los efectos nocivos de los pesticidas en el medio ambiente y se le atribuye el mérito de ayudar a lanzar el movimiento ecologista. Carson no fue la primera ni la única persona que expresó su preocupación por el DDT, pero su combinación de "conocimientos científicos y escritura poética" llegó a un público amplio y ayudó a centrar la oposición al uso del DDT. En 1994, se publicó una edición de Primavera silenciosa con una introducción escrita por el vicepresidente estadounidense Al Gore. En 2012 Primavera silenciosa fue designada Hito histórico nacional de la química por la American Chemical Society por su papel en el desarrollo del movimiento ecologista moderno.
A partir de mediados de la década de 1940, Carson empezó a preocuparse por el uso de pesticidas sintéticos, muchos de los cuales se habían desarrollado gracias a la financiación militar de la ciencia desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el programa de erradicación de la polilla Lymantria dispar, conocida como lagarta peluda, del Gobierno federal de Estados Unidos en 1957 impulsó a Carson a dedicar su investigación y su siguiente libro a los pesticidas y venenos ambientales. El programa contra la polilla lagarta peluda incluía la fumigación aérea con DDT y otros pesticidas (mezclados con fueloil), incluida la fumigación de terrenos privados. Los terratenientes de Long Island presentaron una demanda para que se detuviera la fumigación, y muchas personas de las regiones afectadas siguieron el caso de cerca. Aunque la demanda se perdió, el Supreme Court concedió a los demandantes el derecho a obtener medidas cautelares contra posibles daños medioambientales en el futuro; esto sentó las bases para posteriores acciones medioambientales que tuvieron éxito.