Tal Día como Hoy

Raúl Silva Henríquez

Cardenal católico chileno

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Raúl Silva Henríquez S. D. B. (Talca, 27 de septiembre de 1907-Santiago, 9 de abril de 1999) fue un sacerdote salesiano y abogado chileno, obispo de Valparaíso (1959-1961), arzobispo de Santiago (1961-1983) y acérrimo defensor de los derechos humanos que se violaron durante la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet.

Nació el 27 de septiembre de 1907 en la ciudad chilena de Talca. Fue el decimosexto de los 19 hijos del matrimonio conformado por don Ricardo Silva Silva y Mercedes Henríquez Encina. Su padre fue un acaudalado agricultor de la zona central de Chile, razón por la cual, la familia Silva Henríquez gozó de un gran bienestar económico. De esta manera y debido a que su padre era un ferviente católico y político conservador de la época, el pequeño Raúl ingresó, en 1918, al Liceo Blanco Encalada, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Talca. Fue ahí donde el joven, que después sería sacerdote, sintió el primer llamado al sacerdocio. Después de terminar la Preparatoria, el joven Silva Henríquez hizo dos cursos de Humanidades. En 1920 llegó el momento de emigrar desde Talca, razón por la cual, su padre lo matriculó en el Liceo Alemán de los Padres del Verbo Divino en Santiago.​​

En 1922 sintió la tentación de estudiar Arquitectura, al recibibirse de bachiller en 1923, decidió a estudiar Derecho debido a su escaso talento para las artes plásticas. Es así como ingresó a la Pontificia Universidad Católica de Chile con sólo 16 años, siendo todavía un adolescente tímido e inseguro.​​

Cursando tercer año de Derecho decidió consagrar su futuro a la vida sacerdotal. Inicialmente su consejero espiritual fue el rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Monseñor Carlos Casanueva, quien le aconsejó ingresar al Seminario diocesano y ser parte del clero secular. Sin embargo, al joven estudiante de Derecho no le convenció totalmente la idea y decidió que lo idóneo era ingresar a la Compañía de Jesús, para así convertirse en sacerdote jesuita.​

Debido a los múltiples obstáculos que encontró para ingresar a dicha orden, su compañero y amigo de universidad Luis Felipe Letelier le recomendó ir donde el sacerdote salesiano Valentín Panzarasa. En diciembre de 1926 los dos jóvenes fueron juntos al colegio Patrocinio San José, situado a los pies del cerro San Cristóbal, para así hablar con el sacerdote salesiano sobre la vocación sacerdotal de Silva Henríquez. Desde aquel momento, el padre Panzarasa sería el mentor del joven estudiante de Derecho que quería ser sacerdote y el padre le recomendó terminar sus estudios de abogacía antes.​

Estudios, sacerdocio y labores

Tras haber ingresado a la facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile y luego de 6 años de estudios, se recibió de abogado en diciembre de 1929. Su tesis versó acerca de las «Asignaciones modales». En enero de 1930 ingresó al noviciado de la congregación salesiana en Macul. Estudió Filosofía en Chile y posteriormente se doctoró en Teología y Derecho Canónico en el Estudiantado Internacional de Turín de la Congregación Salesiana. Fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1938 por el cardenal Maurilio Fossatti, arzobispo de Turín.

Al volver a Chile en 1938, ofició su primera Misa en el Santuario de María Auxiliadora, el templo de los Salesianos en Talca. Cuando regresó a Santiago de Chile, los superiores de la congregación lo designaron como profesor y asumió las cátedras de Derecho Canónico, Teología Moral e Historia Eclesiástica en el Instituto Teológico Salesiano.

Después de iniciada su labor como docente, el padre Raúl se percató que hacía falta un establecimiento salesiano de enseñanza primaria y secundaria en el lugar donde se emplazaba el Instituto Teológico. De esta manera, en 1941, inició la gestión de la construcción del templo San Juan Bosco en la Gran Avenida y en forma paralela a dicho proyecto, promovió la construcción adyacente del Liceo Manuel Arriarán Barros, el cual tendría como su primer rector a él mismo en 1943.

En 1948 es designado como director del colegio salesiano Patrocinio San José en Santiago. Desde aquel cargo promovió la fundación de la Federación de Establecimientos Educacionales dependientes de la Autoridad Eclesiástica (FIDE), órgano que reuniría a todos los establecimientos educacionales secundarios particulares católicos y del cual él sería uno de sus principales directivos, fundando la revista Rumbos y presidiendo dos congresos nacionales de la FIDE Secundaria.​

En diciembre de 1950 es designado como director del Instituto Teológico Salesiano de La Cisterna, con el fin de dar un mayor impulso a la educación de los seminaristas salesianos. Permaneció en aquel puesto seis años, lo máximo posible para el cargo.

El mismo año la Sagrada Congregación de Religiosos de la Santa Sede distribuyó una instrucción para que se realizaran en todo el mundo congresos locales de órdenes religiosas. De esta manera, la Nunciatura apostólica solicitó a la Congregación Salesiana organizar aquel congreso en Chile. Como no había provincial salesiano en Chile y el viceprovincial estaba impedido de organizar el encuentro, este último designó a Silva Henríquez organizador del evento. Es ahí donde el nuncio apostólico en Chile de aquel entonces Sebastiano Baggio lo conoce, y comienza a promover su rápido ascenso en la jerarquía eclesiástica.​​

Direcciones y representaciones

Como resultado de la Segunda Guerra Mundial y de las tremendas convulsiones políticas que la siguieron en Europa, un gran número de refugiados se desplazó hacia América en búsqueda de mejores condiciones de vida. Es por eso que la Santa Sede comenzó a sugerir con insistencia la creación de órganos encargados de canalizar este fenómeno. Así, el nuncio apostólico Baggio le encomendó a Silva Henríquez que realizara aquella misión en Chile. De esta forma, en febrero de 1955, nació el Instituto Católico de Migraciones (INCAMI), órgano que brindaría una gran asistencia a los miles de inmigrantes que llegaron a Chile durante la década de los cincuenta.

El 9 de julio de 1955 tuvo lugar en la Nunciatura apostólica en Chile, una reunión entre Monseñor Carlo Bayer, secretario general de Caritas Internationalis y varios prelados chilenos. Aparte del alto directivo de Caritas, asistieron al encuentro el obispo Manuel Larraín, los entonces padres Bernardino Piñera, Alfredo Ruiz Tagle, Raúl Silva Henríquez y también el abogado Julio Philippi Izquierdo. En aquel encuentro se acordó que Cáritas se haría cargo de INCAMI así su accionar en Chile. De esta forma, el nuncio Baggio promovió ante el episcopado chileno que fuera precisamente el padre Silva Henríquez el primer presidente y director de la Junta ejecutiva de la federación de todas las obras asistenciales y caritativas de la Iglesia, Caritas Chile.​​

Conjuntamente desarrollaba su labor como directivo de Cáritas, en 1956 la Congregación Salesiana decidió ponerlo en la dirección de la Escuela Industrial La Gratitud Nacional y del Liceo Juan Bosco. Desde su cargo como Director promovió la modernización del liceo y de la escuela industrial, que funcionaban en la misma esquina de Alameda con Ricardo Cumming, la ciudad de Santiago de Chile. Un año más tarde, también presidió la delegación chilena al Congreso Internacional de Religiosos que tuvo lugar en Buenos Aires.​

En 1957, año en que fallece su madre, es elegido como uno de los delegados chilenos para el XVIII Capítulo General de los Salesianos, encuentro que se desarrolló entre el 27 de julio y el 9 de agosto de 1958 en Turín. Sin embargo, antes de emprender viaje a Italia, el nuncio Baggio le propuso que aceptase que él recomendase su nombre a la Santa Sede para asumir como obispo de la diócesis de Antofagasta. Silva Henríquez rechazó la oferta ya que pretendía ser nombrado provincial de los Salesianos en Chile, cuestión que no prosperó debido a las múltiples diferencias que mantuvo con los superiores salesianos en el Capítulo General de la congregación.​

El 26 de octubre de 1958 falleció el entonces obispo de Valparaíso Monseñor Rafael Lira Infante. Como la diócesis no tenía un cabildo de canónigos, y tampoco el obispo había renovado las designaciones de los consultores diocesanos, fue el cardenal José María Caro, en su rol de arzobispo metropolita, el encargado de nombrar como vicario capitular al sacerdote Nemesio Marambio hasta que la Santa Sede hiciera el nombramiento respectivo. Sin embargo, la muerte del cardenal Caro, acaecida solo unos días después, provocó la vacancia en la arquidiócesis de Santiago, razón por la cual la atención se desvió hacia la designación del arzobispo capitalino.

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