El río Congo (anteriormente conocido como río Zaire) es un largo río de África Central que fluye en direcciones N, O y SO a través de cuatro países —Zambia, República Democrática del Congo, República del Congo y Angola— hasta desaguar en el océano Atlántico. Tiene una longitud de 4700 km, que lo sitúan como el noveno río más largo del mundo, tras los ríos Amazonas, Nilo, Yangtsé, el Misisipi-Misuri, el Yeniséi, el Amarillo, el Obi-Irtish y el Mekong.
Su cuenca drena una extensión de 3 700 000 km², que supone más de la décima parte de la superficie africana y que incluye los territorios de la República Democrática del Congo y la República del Congo, así como una gran parte de la República Centroafricana y parte del territorio de Zambia, Angola, Tanzania, Camerún y Gabón. El río y sus afluentes recorren la selva del Congo, considerada la segunda selva más grande del mundo, tras la Amazonia. El Congo también es el segundo río más caudaloso del mundo después del Amazonas, con unos 41 300 m³/s, y el más profundo del mundo, con zonas de hasta 230 m aproximadamente.
Tiene su nacimiento en el lago Bangweulu en Zambia. Discurre fundamentalmente por la República Democrática del Congo (Kinsasa) y por su frontera con la vecina República del Congo (Brazzaville), a las que da su nombre. En este curso alto, en el que recibe el nombre de río Lualaba, sigue una trayectoria constante hacia el norte, hasta llegar a las cataratas Boyoma, a la altura de la ciudad de Kisangani, momento en el que gira hacia el oeste, formando una amplia curva.
El Congo atraviesa en dos ocasiones la línea del ecuador y es fácilmente navegable en tramos de gran distancia, en particular entre Kisangani y el lago Malebo, en los que durante 1685 km el río es amplio y profundo. En este lago, que supone un ensanchamiento del río, se encuentran las capitales Kinsasa y Brazzaville. Un poco más al oeste de Kinsasa la corriente se estrecha y cae por una cadena de cataratas creadas por una serie de cañones profundos, conocidas como las cataratas Livingstone, donde fluye de manera violenta; el Congo solamente se calma a la altura de la ciudad de Matadi (a 116 km del océano Atlántico) y Boma (a unos 70 km en línea recta). Finalmente desemboca en una angosta llanura de inundación a través de un estuario (un solo cauce) que tiene casi 5 km de anchura cerca de la pequeña ciudad de Muanda.
Aunque en el tramo final hay un grupo de rápidos que impiden el acceso a la zona navegable del Congo desde el mar —cataratas Yellala, Inga y Livingstone—, se ha construido una línea de ferrocarril que permite salvar ese tramo. Gran parte del comercio del África central pasa por esa vía férrea, llevando mercancías desde el puerto de Boma a la parte navegable del Congo.
Antes de la colonización portuguesa de la zona, los nativos denominaban al río Nzere o Nzadi, que en la lengua de la etnia bakongo significa «el río que traga a los demás ríos». El explorador portugués Diogo Cão, que fue el primer europeo que recorrió su desembocadura, lo llamó río Zaire, por deformación del nombre dado por los indígenas. Esta denominación persistió hasta el siglo XVIII, cuando comenzó a ser nombrado río Congo, por la etnia Congo o bakongo, que dominaba casi toda la cuenca del río.
Entre 1971 y 1997, el gobierno de Zaire, nombre que tenía la República Democrática del Congo durante la dictadura de Mobutu Sese Seko, quiso cambiar la denominación del río Congo a río Zaire, pero ese cambio fue ignorado por muchos países, entre los cuales cabe destacar la vecina República del Congo.
El curso actual del río Congo se formó hace entre 1,5−2 000 000 años, durante el Pleistoceno.
La formación del Congo puede haber llevado a la especiación alopátrica del bonobo y del chimpancé común a partir de su ancestro común más reciente. El bonobo es endémico de los bosques húmedos de la región, al igual que otras especies emblemáticas como el mono del pantano de Allen, el mono Dryas, la jineta acuática, el okapi y el pavo real del Congo.
En términos de vida acuática, la cuenca del río Congo tiene una muy alta riqueza de especies y entre los máximos niveles de concentración conocidos de especies endémicas. Hasta ahora, cerca de 700 especies de peces se han registrado en la cuenca del Congo, y grandes secciones permanecen virtualmente sin estudiar. Debido a esto y a las grandes diferencias ecológicas entre las regiones de la cuenca, a menudo se divide en varias ecorregiones ecológicas (en lugar de tratarla como una única ecorregión). Entre estas ecorregiones, sólo los Rápidos del Bajo Congo cuentan con más de 300 especies de peces, incluyendo aproximadamente 80 especies endémicas, mientras que la parte suroeste (Cuenca del Kasai) sólo tiene más de 200 especies de peces, de las cuales alrededor de un cuarto son endémicas. Las familias de peces dominantes —al menos en algunas partes del río— son Cyprinidae (carpas/ciprínidos), como Labeo simpsoni, Mormyridae (peces elefantes), Alestidae (tetras africanos), Mochokidae (bagres squeaker) y Cichlidae (cíclidos). Entre los nativos en el río está el enorme y altamente carnívoro pez tigre gigante. Dos de los cíclidos endémicos más inusuales son los blanquecinos (no pigmentados) y ciegos Lamprologus lethops, que se cree que viven a una profundidad de 160 m por debajo de la superficie, y Heterochromis multidens, que parece estar más estrechamente relacionado con los cíclidos de las Américas que con otros cíclidos de África. También hay numerosas ranas endémicas y caracoles. Varias represas hidroeléctricas en el río son peligrosas para los animales, ya que pueden conducir a la extinción de muchos de los endemismos.
Varias especies de tortugas y el cocodrilo hociquifino, el cocodrilo del Nilo y el cocodrilo enano son nativos de la cuenca del río Congo. Además, los manatíes africanos también viven en las partes bajas del río.
Toda la cuenca del Congo está poblada por pueblos bantúes, divididos en varios cientos de grupos étnicos o tribales (ver grupos étnicos de la República Democrática del Congo (en inglés)). La expansión bantú se estima que habría llegado hasta el Congo Medio alrededor del 500 a. C., y al Congo Alto al comienzo de la era común. Restos de la población aborigen desplazada por la migración bantú, pigmeos /abatwa del phylum ubangiano, permanecen en las zonas forestales remotas de la cuenca del Congo.
El reino del Kongo se formó alrededor del año 1400 en la orilla izquierda del río Congo Bajo. Su control territorial a lo largo del río se mantuvo limitado a lo que hoy corresponde con la provincia Congo Bajo. La exploración europea del Congo comenzó en 1482, cuando el explorador portugués Diogo Cão descubrió el estuario del río (probablemente en agosto de ese año), que señaló con un padrão o pilar de piedra (que aún existe, pero solo en fragmentos) erigido en la punta Shark. Cão también navegó río arriba estableciendo contacto con el reino de Congo y llegando a las cataratas de Yellala, el límite navegable, donde erigió otro padrão. Cão murió en el río persiguiendo a un cocodrilo. El curso del río permaneció desconocido durante todo el período moderno temprano.
La cuenca alta del Congo corre al oeste desde el Rift Albertino aunque su conexión con el Congo permaneció desconocida hasta 1877. El extremo noreste de la cuenca del Congo se alcanzó por la expansión nilótica, en algún momento entre los siglos XV y XVIII, por los antepasados de los hablantes de Luo meridional del pueblo Alur. Francisco de Lacerda siguiendo el río Zambeze logró llegar en 1796 a la parte más alta de la cuenca del Congo (al reino de Kazembe, en la parte superior de la cuenca del río Luapula).
La exploración europea continuó con el intento británico de James Kingston Tuckey, que en 1816 trató de remontar el río Congo desde su desembocadura, logrando avanzar 480 km río adentro, aunque no llegó a superar las cataratas Livingstone, que frenaron su avance.
El río Congo superior, conocido como río Lualaba, se alcanzó por primera vez por esclavistas árabes en el siglo XIX. La localidad de Nyangwe fue fundada como puesto de avanzada de los traficantes de esclavos hacia 1860.