La quiropráctica, también conocida como quiropraxia, es una pseudociencia que se emplea bajo la creencia de que los trastornos mecánicos del sistema musculoesquelético, especialmente en la columna vertebral, pueden afectar la salud general a través del sistema nervioso. Se clasifica como medicina alternativa y se centra en el diagnóstico y tratamiento de estos trastornos utilizando principalmente prácticas de manipulación manual.La doctrina en la que se basa, además de ciertas prácticas empleadas por los quiroprácticos, son consideradas pseudocientíficas.
Tal como el origen de su nombre indica —del griego χειρ, χειρός (‘mano’) y πράξις (‘praxis, práctica’), por tanto: «hecho manualmente»—, la principal técnica quiropráctica consiste en terapia manual, especialmente la manipulación de la columna vertebral, otras articulaciones y tejidos blandos. Las bases tradicionales de la quiropráctica afirman que la mayor parte de las enfermedades humanas son causadas por malformaciones de la columna vertebral («subluxación vertebral»), que presionan los nervios circundantes y «bloquean el flujo de una energía natural a través del cuerpo», interfiriendo con la función del organismo y su «inteligencia innata». Ninguno de estos conceptos ni teorías fundamentales de la quiropráctica está respaldado por pruebas científicas. Algunos quiroprácticos también ofrecen terapias convencionales, tales como ejercicios y orientación para un estilo de vida saludable, lo que hace que al paciente le resulte difícil distinguir lo que tiene una base científica de lo que no la tiene.
La terapia manual puede ser efectiva para aliviar el dolor lumbar crónico, si bien no se ha podido confirmar ni refutar que sea más eficaz que los tratamientos de la medicina convencional. No hay evidencias suficientes que respalden la efectividad de la terapia manual en otras enfermedades que afectan a los huesos, las articulaciones o los tejidos blandos, por lo que no existe base para recomendar la quiropráctica como tratamiento en estos casos, y no hay ninguna evidencia de su efectividad para tratar ningún otro trastorno de salud.
No está establecida la seguridad de la quiropráctica. La manipulación produce con frecuencia efectos adversos transitorios moderados o leves (aproximadamente en el 50 % de los casos). La incidencia de las complicaciones graves, entre las que se incluyen hemorragia subaracnoidea, paraplejia y muerte, es probablemente rara, si bien no se conocen los datos reales debido a que la gran mayoría de los casos no se comunican ni documentan en la literatura médica. Otros posibles riesgos para la salud como consecuencia de la consulta con un quiropráctico incluyen diagnósticos erróneos y/o retrasos en alcanzar un diagnóstico correcto, y el rechazo a la vacunación por parte de muchos quiroprácticos. La quiropráctica es una de las formas más extendidas de terapia manual. Se practica en todo el mundo y está regulada por la ley en más de cuarenta países.
Fue desarrollada en Iowa (Estados Unidos) en el año 1895. David Daniel Palmer realizó el primer ajuste vertebral específico a un conserje local que había perdido la audición después de un accidente. Analizó su columna, y tras ver que una vértebra estaba desplazada la corrigió, y su audición mejoró. Su hijo Bartlett Joshua Palmer ayudó a expandirla a principios del siglo XX. Su padre, que decía que había «recibido la quiropráctica desde el otro mundo», Fue encarcelado en 1907 por practicar medicina sin licencia y fundó el Palmer College of Chiropractic en 1897, que fue la primera de las 50 escuelas que existen hoy en el mundo, la mayoría en Estados Unidos, y también en Reino Unido, Australia, Francia, Dinamarca, Brasil, México, etc.[cita requerida]
Las observaciones de Palmer lo llevaron a concluir que existe una supuesta «inteligencia innata» que controla una supuesta «energía» o «fuerza vital» que, según las teorías de los curanderos magnéticos de la época, permite que el cuerpo se cure a sí mismo. Según Palmer, dicha «inteligencia innata» regula todas las funciones del organismo pero, en presencia de una «subluxación de la médula espinal», el flujo de la «energía» se bloquea, causando todo tipo de trastornos de salud. Palmer estaba convencido de que el 95 % de todas las enfermedades son causadas por vértebras desplazadas y el resto, por luxaciones de otras articulaciones. Palmer desarrolló las técnicas de manipulación con el objetivo de desbloquear el flujo de esta «energía» y permitir la autocuración del organismo. Ninguna de estas teorías puede cuantificarse mediante ningún método científico.
La «inteligencia innata» llegó a convertirse en un concepto teológico, la representación de la «Inteligencia Universal» (Dios) dentro de cada persona.
Actualmente, la quiropráctica ha evolucionado desde las ideas originales de Palmer, manteniendo sus bases teóricas. Al mismo tiempo, un gran número de quiroprácticos quieren separarse del tradicional concepto vitalístico de la inteligencia innata.
En el año 2005, la Organización Mundial de la Salud definió la quiropráctica como «una profesión sanitaria que se ocupa del diagnóstico, el tratamiento y la prevención de los trastornos del sistema neuromusculoesquelético y de los efectos de dichos trastornos sobre la salud en general», cuya filosofía está basada en conceptos y principios que difieren de los de otras profesiones sanitarias, principalmente «holismo, vitalismo, naturalismo, conservacionismo, racionalismo crítico, humanismo y ética». Esta definición está incluida en un amplio documento que contiene directrices cuyos objetivos principales son los de «facilitar la práctica autorizada e inocua de la quiropráctica« y «establecer los requisitos básicos para la enseñanza de la quiropráctica» con el fin de «proteger al público y a los pacientes», revisando las «contraindicaciones para reducir al mínimo el riesgo de accidente» y proporcionando «asesoramiento en materia de gestión de las complicaciones que ocurren durante el tratamiento».
Los quiroprácticos se centran principalmente en el tratamiento de los dolores de espalda y cuello, pero muchos pretenden poder tratar otros trastornos de salud, tales como el asma, los trastornos digestivos, la migraña, los cólicos del bebé y los dolores menstruales, entre otros muchos. No obstante, no se ha demostrado la efectividad de la quiropráctica para el tratamiento de ningún trastorno de salud, con la posible excepción del alivio del dolor lumbar crónico, si bien en este caso no se ha podido confirmar ni refutar que sea más eficaz que los tratamientos de la medicina convencional.
Una evaluación crítica encontró que colectivamente, la manipulación espinal es inefectiva para cualquier enfermedad. Una revisión Cochrane encontró muy poca a moderada evidencia de que la terapia de manipulación espinal fuese más efectiva que las intervenciones inertes, simuladas o como una terapia adjunta a lumbago agudo. La manipulación espinal puede que sea costo-efectiva para el lumbago crónico o subagudo pero los resultados para el lumbago agudo fueron insuficientes.
En 2006, un panel compuesto por más de cien expertos con nivel mínimo de doctorado seleccionados al azar de la Asociación Estadounidense de Psicología y la Asociación para la Ciencia Psicológica (antes llamada Sociedad Estadounidense Psicológica) participaron en una encuesta delphi sobre tratamientos psicológicos realizada por investigadores de la Universidad de Scranton y la Universidad Simmons (antes llamada Simmons College) de Boston, Massachusets. Los participantes de esta encuesta consideraron que la manipulación quiropráctica estaba «ciertamente desacreditada» como tratamiento psicológico.
La relación costo-efectividad del uso mantenido de la quiropráctica es desconocida.
No está establecida la seguridad de la quiropráctica. La tasa real de eventos adversos es desconocida ya que se subnotifican. La manipulación provoca frecuentemente efectos adversos leves a moderados, con una incidencia de complicaciones serias o fatales probablemente rara.