Enrique de Castro González (Oviedo, Asturias, España, 23 de septiembre de 1949-Gijón, Asturias, España, 27 de febrero de 2018), conocido como Quini, fue un futbolista español que jugaba como delantero.
Desarrolló su carrera profesional entre el Real Sporting de Gijón, en el que jugó un total de quince temporadas divididas en dos intervalos, 1968-1980 y 1984-1987, y el F. C. Barcelona, donde militó entre 1980 y 1984. Consiguió el Trofeo Pichichi, entregado por el diario deportivo Marca al máximo goleador del campeonato de Liga, en siete ocasiones: cinco en Primera División, tres de ellas con el Sporting —1973-74, 1975-76 y 1979-80— y dos con el Barcelona —1980-81 y 1981-82—, además de otras dos veces en Segunda División con el Sporting —1969-70 y 1976-77—. Ocupa la octava posición en la clasificación de goleadores históricos de la Primera División, con 219 tantos, y es el jugador del Sporting que más goles ha logrado en la categoría, con 165.
Falleció el 27 de febrero de 2018 a causa de un infarto agudo de miocardio.
Enrique Castro González nació el 23 de septiembre de 1949 en Oviedo, aunque pasó su infancia en el barrio avilesino de Llaranes. Fue el primero de los tres hijos de Enrique Castro —cuyo apodo, Quini, heredó— y María Elena González. Sus hermanos son Jesús, que fue portero del Real Sporting de Gijón durante diecisiete años y falleció ahogado en 1993 en la playa de Amió, situada en la localidad cántabra de Pechón; y Rafael, Falo, que jugó también de guardameta en el Sporting de Gijón Atlético, filial del equipo gijonés.
Quini vivió en la capital asturiana, en una casa propiedad de su abuela, hasta los cinco años, momento en que la familia se trasladó a vivir a Avilés, merced a la concesión de una vivienda en el poblado de Llaranes, construido para los trabajadores de la empresa ENSIDESA, en la que trabajaba su padre. Allí discurrió su infancia y adolescencia.
Estudió en el Grupo Escolar masculino ENSIDESA de Llaranes, encomendado por ENSIDESA a los Padres Salesianos, donde comenzó su carrera futbolística. Jugó en el equipo del colegio, el Grupo Deportivo Bosco. Así recuerda sus inicios:
En edad juvenil pasó a engrosar las filas del Bosco Ensidesa. Así recuerda dicha fase de su carrera:
Su carrera futbolística comenzó a ser prometedora y le resultaba difícil compaginarla con sus estudios y proyectos de futuro laboral, viéndose obligado a dejar la escuela de aprendices de Ensidesa, primero, y la empresa Montajes del Tera, a la que había entrado con la intención de aprender el oficio de soldador, después. Siendo aún juvenil, fue convocado para defender a la selección española en dos partidos del Campeonato Europeo contra Alemania, la cual apeó al combinado español del torneo.
En 1967, merced al enorme olfato goleador que había demostrado, pasó a jugar al primer equipo: el C. D. Ensidesa, de Tercera División, donde coincidió con otros históricos del Sporting como Castro, Churruca y Megido. Sus inicios en el equipo fueron algo decepcionantes: en la banda derecha, donde se le colocó en la demarcación de extremo, parecía desvanecerse la capacidad goleadora que había demostrado hasta el momento. Se produjo entonces una oferta del Real Oviedo para contratar sus servicios, ofreciéndosele jugar en el Oviedo Vetusta, filial del equipo capitalino que militaba en Tercera División. La decisión de su padre fue tajante, decantándose por mantener a su hijo en el Ensidesa, que jugaba en la misma categoría pero en el que, al tener su sede en Llaranes, se evitaba la incomodidad de los desplazamientos a la ciudad de Oviedo. Finalmente, la llegada de un nuevo técnico, José Luis Molinuevo, supuso el espaldarazo final a la carrera de Quini; Molinuevo lo alineó como delantero centro, y el jugador recuperó su acierto goleador. Un partido contra el filial del Sporting de Gijón, en el que marcó cuatro goles, despertó el interés de los ojeadores del equipo gijonés, necesitado de un ariete. Así recuerda Quini su trascendental paso por el Ensidesa:
El Real Sporting de Gijón contrató sus servicios el 9 de noviembre de 1968. Debutó con el conjunto rojiblanco el 22 de diciembre en el estadio Benito Villamarín de Sevilla, ante el Real Betis Balompié, formando la alineación de los gijoneses Castro, Echevarría, Florín, Uribe, Valdés, Herrero I, Lavandera, el propio Quini, Montes, Eraña y Churruca. El equipo sevillano ganó el encuentro por 1-0.
El domingo siguiente volvió a ser alineado y debutó como goleador, cabeceando un centro de Echevarría en un partido contra el Racing Club de Ferrol en que el Sporting formó con Castro, Echevarría, Florín, Uribe, Valdés, Herrero I, Lavandera, el propio Quini, Solabarrieta, Eraña y Churruca.
Primer Trofeo Pichichi y llamada de la selección
Su segunda temporada en el equipo supuso un doble hito: el Sporting consiguió, tras diez años en la categoría de plata del fútbol español, el ascenso a Primera División; en lo personal, Quini obtuvo el primero de sus siete trofeos Pichichi tras marcar veinticuatro goles y, junto con los también sportinguistas Castro, Herrero II y José Manuel, consiguió el campeonato de Europa con la selección española amateur, bajo las órdenes de José Santamaría, marcando cuatro goles en la semifinal, celebrada en Viareggio, ante Italia.
Tales éxitos hicieron que Ladislao Kubala, seleccionador nacional absoluto, se fijara en Quini, incluyéndolo por primera vez en una convocatoria en 1970. Tras una serie de entrenamientos, debutó con el combinado nacional el 28 de octubre de 1970 en el estadio de La Romareda, en Zaragoza, ante Grecia. Tras comenzar el partido como suplente, sustituyó a Gárate y marcó uno de los dos goles de España, que venció a los griegos por 2-1. El equipo español formó así: Iribar, Melo, Sol (Gallego), Uriarte, Adelardo, Costas, Amancio (Rodilla), Luis, Gárate (Quini), Marcial y Rexach. Aquel fue el primero de treinta y cinco partidos con la selección —el último fue el disputado en Madrid contra la República Federal Alemana el 2 de julio de 1982—, con la que participó en los campeonatos mundiales de Argentina 1978 y España 1982, y en la Eurocopa de Italia 1980. Como internacional, sólo llegó a anotar ocho goles al disfrutar pocas veces de la libertad del nueve, que sí tenía en el Sporting y el Barcelona, encomendándosele a veces labores de marcaje que cumplía correctamente pero no tan vistosas como las de goleador a las que estaba acostumbrado, lo cual levantó en ocasiones las críticas de la prensa, como él mismo recuerda:
Uno de los partidos más destacados de su carrera internacional lo disputó el 20 de noviembre de 1974 en Glasgow, en el estadio Hampden Park ante Escocia, en el que marcó tres goles, uno de los cuales fue anulado, que recuerda así:
También con la selección, vivió uno de los momentos más amargos de su carrera, llegando a peligrar su continuidad en el mundo del fútbol; el 16 de febrero de 1972 en el estadio Boothferry Park de Hull, Inglaterra, en un partido ante Irlanda del Norte: un codazo de George Best, mientras Quini se elevaba para cabecear un centro de Rojo I, le fracturó el pómulo izquierdo, lo cual le mantuvo más de un año inactivo. La Real Federación Española de Fútbol ordenó su traslado inmediato a España. A su llegada a Madrid fue rápidamente internado y operado, en una delicada intervención a través del interior de la boca. Su recuperación fue lenta, perdiéndose prácticamente toda la campaña 1972-73.
En la temporada 1973-74, el Sporting consiguió eludir el descenso, tras lo cual todo el equipo cumplió la promesa de recorrer los noventa kilómetros que separan Gijón de Covadonga en bicicleta. Espoleado por los ánimos de numerosos aficionados a lo largo del camino, Quini alcanzó el santuario en tercera posición.
Aquel año había obtenido su segundo Trofeo Pichichi, primero en la máxima categoría, después de marcar veinte goles. Esto hizo que se fijaran en él clubes de mayor potencial, pero el llamado derecho de retención lo mantuvo en el equipo gijonés, tras lo cual hizo unas polémicas declaraciones al diario catalán Dicen que, cuando fueron aireadas por la prensa gijonesa, molestaron a la afición sportinguista. El 7 de octubre de 1974 el Sporting jugaba contra el R. C. D. Español en el estadio El Molinón; durante los prolegómenos del partido, en los entrenamientos previos y después al saltar el equipo al campo con Quini a la cabeza, el público mostró su enfado con una sonora bronca. Cuatro goles de Quini cambiaronn completamente los ánimos de la afición, que al acabar el partido dedicó al jugador un enorme aplauso.