Quebec (en francés: Québec o Ville de Québec) es la capital de la provincia de Quebec, ubicada al este de Canadá y fundada por Samuel de Champlain en 1608. Su centro histórico, un recinto amurallado de estilo francés del siglo XVIII (que recibe el nombre de Vieux-Québec, Viejo Quebec en español), fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.
Con una población de 531 902 habitantes en 2016 según Statistics Canada y con datos del censo de 2011, la ciudad es la novena más poblada del país, la segunda de la provincia homónima por población y el 50.º municipio canadiense por área. Además, su área metropolitana —la Comunidad Metropolitana de Quebec— engloba 27 municipios que alcanzan los 905 000 habitantes en una superficie de 3347,12 km². La ciudad celebró su 400.º aniversario de su fundación en el año 2008.
Es la segunda ciudad más poblada de la provincia de Quebec después de Montreal.
Está situada a orillas del río San Lorenzo en torno a una colina donde se eleva el hotel Château Frontenac (Hotel Frontenac). El clima es bastante lluvioso, con una media de 178 días lluviosos al año, 1207,7 mm de precipitación total, de la cual 337 mm son de nieve. La temperatura media anual es de 4,0 °C, siendo enero el mes más frío con temperaturas medias de -12,5 °C (-7,7/-17,3) y julio el más cálido con temperaturas medias de 19,1 °C (24,9/13,2 °C).
Quebec es una metrópolis puramente francófona, ya que el 97,4 % de la población del área metropolitana de Quebec sólo usa el idioma francés, frente a solo un 1,5 % de población anglófona, que se ven en la necesidad de aprender francés para ser entendidos. Hay una mínima población bilingüe de 0,4 % (no necesariamente de inglés y francés), y el resto pertenecen a minorías lingüísticas que no llegan al 1 %, siendo la más numerosa la de habla hispana.
El estrechamiento del río entre las ciudades de Quebec y de Lévis, en la ribera opuesta le dieron el nombre a la ciudad, Kebec una palabra de origen algonquino que significa «allá donde el río se estrecha». Otra teoría, aunque menos conocida que la anterior, afirma que el nombre de la ciudad pudo ser a causa de la confusión de Samuel de Champlain, cuando los nativos lo invitaron a bajar (Kepec) tomó esta palabra como el nombre de su región. Otra hipótesis relata que la ciudad lleva el nombre de los autóctonos que habitaban cerca de la región, los «ebik», actualmente conocidos como «montañeses».
Se consideraron otros dos nombres para la ciudad en el transcurso del tiempo. Champlain la denominó, a los pocos años de la fundación, con el nombre de Ludovica, en honor al rey Luis XIII, soberano francés de la época. También se denominó con la palabra amerindia de Stadacona al crearse la confederación canadiense en el año 1867, para evitar la ambigüedad con el nombre de la nueva provincia de Quebec.
Las primeras ortografías francesas del nombre fueron: Quebecq (Levasseur, 1601); Kébec (Lescarbot, 1609), Quebec (Champlain, 1613). De igual forma el gentilicio ha tomado las siguientes formas históricamente: Kébécois (1935), Québeccois (1835), Quebecois (1754), Québécois (1775), Québecquois (1825), Québécuois (1910), Quebequois (1754), Québéquois, incluso Stadaconien, que recuerda el nombre amerindio de Quebec, Stadaconé.
En español, para diferenciar entre la ciudad y la provincia se habla de la ciudad de Quebec y de la provincia de Quebec. En francés, la provincia se llama 'le Québec' mientras que la ciudad es simplemente Québec sin el artículo. Oficialmente y según la Comisión de toponimia de Quebec, la ciudad se denomina «la Québec» (con acento agudo, sin ninguna mención a «ciudad») a nivel provincial y federal tanto en inglés como en francés. Sin embargo, es común el uso de Quebec City y de Québec City en inglés.
La ciudad de Quebec es uno de los asentamientos europeos más antiguos del Canadá. A la llegada de Jacques Cartier a la zona, en 1535, el emplazamiento de la actual Quebec era un poblado hurón llamado «Stadaconé». Es este emplazamiento al que parece referirse el nombre de Canadá. «Kanata» es una palabra en iroqués que significa «pueblo» y que era utilizada por los hurones para referirse a Stadaconé, tal como oyó Jacques Cartier.
Sin embargo, no fue hasta 1608 cuando el explorador Samuel de Champlain fundó Quebec en las inmediaciones del abandonado poblado hurón. En lengua iroquesa, Kebec significa «donde se estrecha el río», aludiendo al estrechamiento que se produce en el río San Lorenzo, al llegar a la altura de los actuales Quebec (orilla izquierda) y Lévis (orilla derecha).
Quebec fue tomada por los ingleses en 1629, los cuales se mantuvieron en la ciudad hasta 1632. Desde entonces, Quebec se convirtió en el corazón de Nueva Francia. Más de un siglo después, la ciudad cambiaría de manos de nuevo, esta vez definitivamente. En el curso de la Guerra de los Siete Años, que había comenzado en 1754, la guerra se extendió al teatro norteamericano. Durante la primera fase de la guerra, las tropas francesas, al mando del general Louis-Joseph de Montcalm, lograron varias victorias. Sin embargo, la llegada a América del general británico James Wolfe (1757) significó un cambio de tornas. En 1759, las tropas inglesas al mando de Wolfe se presentaron ante las murallas de Quebec, sometiéndola a sitio (26 de junio). El 13 de septiembre, se entabló una sangrienta batalla ante las murallas de la ciudad, que apenas duró unos treinta minutos, la batalla de las Llanuras de Abraham. Aunque el general Wolfe murió, las tropas francesas fueron derrotadas y Montcalm se retiró, moribundo a Quebec, muriendo a las pocas horas. Cinco días después, la ciudad se rindió a los británicos. Era el final de la presencia francesa en Quebec. Con la firma del Tratado de París (1763), Francia cedía formalmente a Gran Bretaña la soberanía sobre Nueva Francia.
Durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, la guarnición británica en Quebec fue atacada por tropas estadounidenses en la Batalla de Quebec. La derrota de los estadounidenses terminó con las esperanzas de éstos de que Canadá se sumase a la rebelión.
La ciudad de Quebec fue la capital de Canadá de 1859 a 1865. Tras la formación de la provincia de Canadá, la capital fue trasladada sucesivamente a Kingston y a Montreal. Con la creación del Dominio del Canadá, en 1867, la capital se trasladó a Ottawa. En Quebec tuvo lugar la Conferencia de Quebec (1844), una de las conferencias de la serie de conversaciones que dio lugar a la promulgación de la Ley de la Norteamérica Británica y la creación de la Confederación del Canadá (1867).
En la Segunda Guerra Mundial se mantuvieron dos conferencias en Quebec. La primera en 1943 con Franklin Delano Roosevelt (presidente de Estados Unidos), Winston Churchill (primer ministro del Reino Unido), Mackenzie King (primer ministro de Canadá) y Tse-ven Soong (ministro de Asuntos Exteriores de China). La segunda se celebró en 1944 y estuvieron presentes Churchill y Roosevelt. Estas se mantuvieron en los edificios del Citadelle y del cercano Palacio de Frontenac.
En abril de 2001, la ciudad recibió la Cumbre de las Américas para discutir el Área de Libre Comercio de las Américas; fue escenario también de manifestaciones anti globalización masivas, provocadas por la cumbre y por la decisión de instalar una pared en torno a una porción grande de la ciudad histórica con una cerca vallada de cuatro metros de alto durante la misma. Los cuerpos de policía fueron acusados extensamente del uso excesivo de la fuerza durante estas manifestaciones.
El 1 de enero de 2002, la ciudad de Quebec y otros doce municipios de la Comunidad Urbana de Quebec se unieron a la nueva ciudad de Quebec («megaciudad»), que se dividió en ocho distritos y desde el 2009 en solo seis.
El histórico edificio militar del siglo XIX perteneciente al 22.º Regimiento Real —uno de los más emblemáticos de esta ciudad canadiense— quedó casi reducido a cenizas después de sufrir un voraz incendio el domingo 6 de abril de 2008 en la víspera de la celebración del 400.º aniversario de la fundación de la ciudad de Quebec. El edificio, construido en 1884 y que alojaba un museo, se derrumbó dos horas después de iniciado el fuego, quedando en pie tan sólo las paredes exteriores.