Tal Día como Hoy

Qianlong

Sexto Emperador de la Dinastía Qing del Imperio chino

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Qianlong (chino: 乾隆, pinyin: Qiánlóng, Wade-Giles: Ch'ieng-lung, Pekín; 25 de septiembre de 1711-7 de febrero de 1799) fue el sexto emperador de la dinastía Qing, y el cuarto emperador Qing que reinó sobre toda China. Su nombre de pila era Hongli, y era el cuarto hijo del emperador Yongzheng.

El reinado de Qianlong está considerado como una edad de oro de la civilización china, y marcó el apogeo de la dinastía Qing.​ Su reinado oficial comenzó 18 de octubre de 1735. A fin de evitar reinar durante más tiempo que su ilustre abuelo, el emperador Kangxi, el 8 de febrero de 1796, Qianlong abdicó formalmente en su hijo, el emperador Jiaqing (r. 1795-1820).​ Pese a su abdicación, Qianlong mantuvo las riendas del poder como el Taishang Huang ('Supremo Emperador', esto es: emperador emérito) hasta su muerte en 1799 a los 87 años. En el momento de su fallecimiento, Qianlong había gobernado durante 65 años, siendo uno de los monarcas más longevos de la historia.

Qianlong fue un gobernante ambicioso y consciente de su deber. Heredó de su abuelo y su padre un imperio en auge,​ y presidió una de las épocas de prosperidad económica más largas de la historia de China.​ Los bajos impuestos sobre el campesinado, la emancipación de los siervos promovida por su padre Yongzheng,​ la introducción de nuevas cosechas como el maíz y el boniato,​ y la estabilidad interna​ propiciaron una expansión agrícola y demográfica sin precedentes. Durante su largo reinado, la población china se duplicó desde unos 150 millones en 1730 hasta los 300 millones de habitantes en 1790,​ lo que suponía un tercio de la población mundial.​

Como líder militar, Qianlong dirigió las Diez Grandes Campañas militares, que expandieron el territorio chino desde las zonas tradicionales de influencia de los han, en las llanuras del río Amarillo y del Yangtsé, hacia el norte —en Manchuria y Mongolia— y el oeste —en Asia Central y el Tíbet—. Esto llevó a China a su período de mayor extensión territorial.​ Para finales del reinado de Qianlong, China había adquirido la mayor parte de los territorios que la conforman en la actualidad.​

Qianlong fue un hombre extremadamente culto, y un gran patrón de las artes y de las letras. Autor de unos 42 000 poemas,​ patrocinó la famosa «Biblioteca de los Cuatro Tesoros», la Siku Quanshu, un compendio bibliográfico de las grandes obras escritas de la civilización China que facilitó la conservación de muchas obras literarias.​ Coleccionó todo tipo de obras de arte, incluyendo pinturas europeas, y patrocinó la creación de escuelas y academias en las provincias de China.​

Para finales de su reinado, el agotamiento de China comenzó a hacerse patente.​​ La expansión demográfica no había ido acompañada de una expansión de la base fiscal del imperio Qing.​ El 80% de los ingresos del Estado se debían a impuestos agrícolas y de capitación, que su abuelo el emperador Kangxi había prohibido elevar en un edicto de 1711.​ Durante el reinado de Qianlong, estos ingresos no habían aumentado porque las conquistas territoriales de Qianlong se habían producido sobre todo en territorios no cultivables. Aunque Qianlong fue un administrador competente y nunca permitió que las finanzas públicas entraran en déficit,​ la falta de ingresos adicionales, el alto coste de las campañas militares y, sobre todo, el gasto asociado a la cada vez más extravagante corte imperial​ hicieron imposible expandir la burocracia imperial hasta los niveles que hubieran sido necesarios para mantener el control eficaz sobre un territorio cada vez más poblado.

Los problemas fiscales del trono generaron una corrupción que para el final del reinado de Qianlong era endémica.​ La burocracia imperial, heredada de la dinastía Ming, se conformaba por mandarines que accedían al cargo por medio del sistema de exámenes imperial, altamente competitivo. Con el crecimiento de la población, el número de opositores se incrementó en gran medida, mientras que el número de cargos disponibles se mantuvo constante. La competición entre candidatos opositores era inmensa, y ello se convirtió en caldo de cultivo para un mercado negro de corruptelas a fin de acceder a un cargo; la calidad de la burocracia se degradó con rapidez, al tiempo que los sobornos y los tratos de favor corrompieron la supuestamente virtuosa casta de los mandarines. Esto, junto con el estricto neoconfucianismo que propugnaba el emperador, contribuyó al estancamiento de la sociedad civil china.

Los últimos años de Qianlong estuvieron marcados por el estancamiento generalizado de China.​ Dando señales crecientes de senilidad,​ el emperador quedó en las manos de su favorito, Heshen (1750-1790), un jerarca manchú fabulosamente corrupto que usó su influencia sobre Qianlong para enriquecerse a costa de la estabilidad interna de China.​​

Hongli (nombre de pila de Qianlong) nació en Pekín en 1711. Era hijo de Yìnzhēn, cuarto hijo del emperador Kangxi (1654-1722) y de Xiaoshengxian (1692 -1777), una consorte de bajo rango perteneciente al clan Niohuru. Hongli nació en la residencia de su padre, el palacio del príncipe Yong (actual Templo de Yonghe), donde pasó parte de su infancia. Cuando tenía diez años, su abuelo Kangxi ordenó que Hongli fuera educado en la escuela de palacio de la Ciudad Prohibida con el fin de que Kangxi pudiera conocer mejor a su nieto.

Esto era una señal de inusitado favor imperial. Por aquel entonces Kangxi tenía ya más de cien nietos, y apenas conocía a la mayoría; según parece, Hongli era un favorito de Kangxi. La leyenda cuenta que, cuando Hongli era niño, acompañó a su abuelo a cazar al palacio imperial de Rehe. En una cacería, salió frente a él un oso. Mientras que el resto de la partida de caza huyó temerosa, el joven Hongli se mantuvo firme e impertérrito ante el animal, al que abatió con una flecha. Kangxi, testigo de esto, se quedó admirado del carácter del muchacho, que le pareció muy parecido al suyo propio, y a partir de ese momento se interesó personalmente por la instrucción de Hongli, al que hizo educar en artes marciales y literatura china, en las que Hongli demostró aptitudes excepcionales.​

La verosimilitud de esa historia está disputada, pero lo cierto es que Hongli contaba con el favor y la protección de su abuelo, y que esto pudo pesar en la decisión de Kangxi nombrar como sucesor al padre de Hongli, el príncipe Yìnzhēn, quizás con la esperanza de que de ese modo el propio Hongli pudiera sucederlo en el trono algún día. Durante la infancia de Hongli, las disputas sucesorias entre los numerosos hijos de Kangxi fueron frecuentes y estuvieron marcadas por el creciente poder de diversas facciones que apoyaban a uno u otro candidato. En el momento del nacimiento de Hongli, el príncipe heredero era Yunreng, que fue depuesto de su rango varias veces y finalmente encarcelado en 1712. Las disputas entre príncipes imperiales rivales continuaron hasta la muerte de Kangxi en 1722; en ellas, Yinzhen mantuvo un perfil bajo, lo cual quizás jugó a su favor al no tener grandes enemigos. En cualquier caso, en su testamento, Kangxi nombró a Yìnzhēn heredero al trono. Debido a las continuas disputas que la precedieron, la sucesión de Kangxi ha sido una fuente de rumores desde 1722, habiéndose sugerido desde que Yìnzhēn falsificó el testamento para ser entronizado,​ hasta que la principal razón por la que Kangxi lo nombró sucesor fue el deseo de Kangxi de que el propio Hongli se convirtiera en emperador algún día.​

Con la entronización de su padre Yongzheng en 1722, Hongli fue nombrado qinwan (príncipe de primer rango), con el título de «Príncipe Bao de Primer Rango» (en chino tradicional, 和碩寶親王; en chino simplificado, 和硕宝亲王; pinyin, héshuò Bǎo qīnwáng). Yongzheng tenía a Hongli en una estima tan alta como Kangxi, y al ascender al trono lo nombró casi de inmediato príncipe heredero. Sin embargo, a fin de evitar el faccionalismo cortesano que él mismo había sufrido durante el reinado de Kangxi, Yongzheng no hizo nunca público el nombre de su sucesor, y ninguno de los príncipes imperials sabían si iban a suceder a Yongzheng. De hecho, Yongzheng se mostró particularmente cauteloso en todo lo referido a señalar con particular favor a alguno de sus hijos, e insistía en tratarlos a todos por igual. Así, el joven Hongli fue educado junto con sus otros tres hermanos (Hongshi, Hongzhou y Hongyan), y sometido a un estricto régimen educativo. El propio Yongzheng los instruía en política y supervisaba en detalle el resto de su educación. El día empezaba con lecciones de filosofía confuciana a las seis de la mañana y acaba con lecciones de caligrafía y pintura a las cinco de la tarde. Esto permitió a Hongli ser uno de los emperadores mejor educados de la historia de China. Destacó en caligrafía, poesía y pintura, y hablaba chino, manchú, mongol y tibetano.​

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