Puerto Rico, oficialmente el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, es uno de los catorce territorios no incorporados y uno de los dos estados libres asociados con estatus de autogobierno de los Estados Unidos de América. Con aproximadamente 3.2 millones de habitantes, Puerto Rico está organizado políticamente en setenta y ocho municipios, de los cuales el más poblado es el capitalino de San Juan. Está ubicado en las Antillas, en el noreste del Caribe, al este de la isla de La Española, y al oeste de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. El archipiélago de Puerto Rico incluye la isla principal de Puerto Rico (8868 km²) —la más pequeña de las Antillas Mayores— y un sinnúmero de cayos e islas más pequeñas, de las cuales las más grandes son Vieques (348 km²), Mona (55 km²) y Culebra (30 km²). Puerto Rico tiene clima tropical, poseyendo una gran diversidad de ecosistemas: bosques secos y lluviosos, zonas cársticas, cordilleras montañosas y hábitats marinos, incluyendo playas, arrecifes de coral, salares, ríos, lagos, lagunas, manglares y bahías bioluminiscentes.
Desde la llegada de Cristóbal Colón en 1493, Puerto Rico fue un territorio de la Monarquía Hispánica hasta la promulgación de la Carta Autonómica de Puerto Rico en 1897, momento en el que se convirtió en provincia de España hasta su invasión por los Estados Unidos en 1898. Cuatro siglos de administración española dieron lugar a una cultura hispanoamericana de la que la lengua española y el catolicismo son sus elementos más distinguibles. Los españoles construyeron numerosos fuertes, iglesias y otros edificios de uso público, comercial y residencial, así como puertos, faros y carreteras. Durante más de tres siglos, estuvo comunicada con la península ibérica por medio de convoyes de las Flotas de Indias que unían Cádiz y San Juan una vez al año.
Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses desde 1917, cuando el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley Jones. Aunque su relación con Estados Unidos es similar a la de un estado de la Unión y se le permitió la redacción de una Constitución para el manejo de asuntos internos, está sujeto a los poderes plenos del Congreso estadounidense mediante la Cláusula Territorial. Esto significa que el poder de ejercer su soberanía recae en el Congreso de los Estados Unidos. Los ciudadanos estadounidenses residentes en Puerto Rico no pueden votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, a menos que dispongan de residencia oficial en alguno de los cincuenta estados o en el Distrito de Columbia. Si es así, pueden trasladarse a su lugar de residencia y votar presencialmente o utilizar el procedimiento de voto a distancia (absentee ballot).
Cristóbal Colón bautizó, en 1493, a la isla con el nombre de San Juan Bautista, en honor a Juan el Bautista, profeta que bautizó a Jesucristo. Los nativos de la tribu taína llamaban a la isla Borikén o Boriquén, que significa «Tierra de Nuestro Altísimo y Bravo Señor», nombre que evolucionó a Borinquen, nombre que todavía se utiliza frecuentemente en referencia a Puerto Rico. De allí surgen los gentilicios boricua (neutro), borinqueño, -ña y borincano, -na.
El nombre con el que los españoles denominaron a la capital fue «Puerto Rico», que aludía a las riquezas que partían desde el puerto de la ciudad hacia la España peninsular. Al pasar los años, se intercambiaron los nombres, de manera que la ciudad de Puerto Rico pasó a ser San Juan, y la isla de San Juan Bautista pasó a ser Puerto Rico. En la actualidad, la capital es San Juan. La isla es popularmente conocida como «La Isla del Encanto». En 1932, el nombre de Porto Rico fue cambiado a Puerto Rico.
La historia de Puerto Rico comenzó con el asentamiento del pueblo indígena ortoiroide en el archipiélago de Puerto Rico entre los años 3000 y 2000 a. C. Otras tribus, como la de los indios arahuacos y saladoides, poblaron la isla entre los años 430 a. C. y 1000 d. C. Probablemente, los primeros pobladores de importancia en Puerto Rico fueron los ciguayos. En los siglos anteriores a la llegada de los europeos, los taínos, en torno a los siglos X-XI d. C., desplazaron o exterminaron a los ciguayos de sus lugares de origen, entre ellos Puerto Rico, quedando solo un reducto en el norte de la actual República Dominicana. En el momento de la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo en 1492, la única cultura indígena presente en la isla era la taína.
Cristóbal Colón llegó a la isla de Puerto Rico el 19 de noviembre de 1493, en su segundo viaje de exploración. Algunos historiadores creen que Martín Alonso Pinzón ya había llegado a la isla en 1492 durante el tiempo que estuvo separado de Colón. Los taínos, habitantes nativos de la isla, la llamaban «Borikén», origen del nombre «Borinquen», término que guarda cierta semejanza acústica con el nombre original y que ha proporcionado el aún existente «boricua». Según algunos historiadores, el nombre «Borikén» deriva del vocablo «buruquena», nombre de un pequeño crustáceo endémico del Caribe puertorriqueño.
Según algunos historiadores, los taínos constituían una cultura pacífica y hospitalaria, que contrasta con datos históricos por Scarrano, Waguenheim y otros historiadores que describen una cultura hospitalaria pero cautelosa.[cita requerida] Estos les entregaron a los españoles regalos de oro, metal que para ellos tenía un valor simplemente decorativo, como un collar de caracoles, mientras que para los habitantes de Europa, Asia y África era y sigue siendo muy preciado.
Existe la teoría de que ese comportamiento se debía a la creencia de que los españoles eran dioses por el color de su piel; pero la opinión moderna lo descarta como mito. En realidad, lo que se desprende de los escritos de exploradores es la referencia a que fueron tratados como dioses por los taínos, lo cual es un enfoque propio de los conquistadores,[cita requerida] pero no un indicador objetivo de lo que los taínos realmente pensaban de ellos. Hay que recordar que en ese momento no existían buenos traductores españoles capaces de profundizar en una conversación con los taínos y que los que existían se dejaban llevar por sus impresiones.
Otro incidente que vale la pena examinar es la muerte de Diego Salcedo, un español que mantuvo esclavizado a un grupo de taínos. Estos se rebelaron contra él por su trato cruel y lo ahogaron en un río. Muchas personas creen que el acto se llevó a cabo para verificar su condición de dios, pero los académicos difieren. Un hecho utilizado para rebatir esta presunción es que en 1492 se construyó en la isla de La Española el Fortín de Navidad con los restos de la embarcación Santa María. Cuando regresaron los españoles en 1493 encontraron que el fuego había destruido el fortín y que los taínos habían matado a todos los españoles residentes. Los expertos en el tema son de la opinión de que la muerte de Salcedo fue un acto premeditado del cacique Agüeybaná que representó el inicio de la rebelión indígena contra los españoles en las Antillas.[cita requerida]
En 1508, Juan Ponce de León conquistó la isla y fundó la población de Caparra. Ponce de León fue recibido por el cacique Agüeybaná y, rápidamente, tomó control de la isla, en contraste con el intento fallido de Vicente Yáñez Pinzón, que fue declarado capitán general y corregidor y se limitó a desembarcar animales domésticos en el occidente de la isla. Después de la muerte de Cristóbal Colón, quien había sido nombrado «Gobernador de las Indias» por la Corona española, este título le fue negado a su hijo Diego Colón y nombró a Juan Ponce de León como primer gobernador oficial de la Isla de San Juan (Puerto Rico), y se erigió la Capitanía General de Puerto Rico en 1582.
Bajo el sistema de la encomienda, equivalente al sistema feudal europeo, se forzó a muchos taínos a abandonar sus aldeas para vivir en las haciendas. Muchos taínos murieron debido a que carecían de inmunidad contra las enfermedades traídas por los europeos, tales como el sarampión o la viruela. Los pocos que sobrevivieron fueron liberados cuando Fray Bartolomé de las Casas, sacerdote español, convenció a los Reyes Católicos de que eliminaran la encomienda. Para llenar el vacío dejado por los vasallos liberados, los comerciantes comenzaron a traer a Puerto Rico esclavos africanos negros. Los africanos, en su mayoría, fueron establecidos en la zona oriental de la isla, en pueblos como Vieques, Loíza y Ponce. Debido a esta mezcla de razas, que de igual manera ocurrió en Santo Domingo y Cuba, los borinqueños modernos describen a Puerto Rico como un país con ciudadanos con un mestizaje producto de tres razas (española, africana y taína), aún siendo la española la predominante.