Puente Genil es un municipio español situado en la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía. Forma parte de la Campiña Sur Cordobesa y su término municipal limita con la provincia de Sevilla. El municipio posee una ubicación privilegiada, pues se encuentra en pleno centro geográfico de Andalucía, constituyendo un nudo comunicaciones que dispone de conexiones por carretera y ferrocarril. Está ubicado a 69 kilómetros de Córdoba.
Aunque los orígenes de Puente Genil se retrotraen a la Baja Edad Media, el municipio actual no se fundaría hasta 1834 con la fusión de las localidades de La Puente de Don Gonzalo y Miragenil. Durante la segunda mitad del siglo XIX la llegada del ferrocarril y una notable industrialización marcaron el crecimiento de Puente Genil, que se convirtió en una de las poblaciones más importantes de la provincia de Córdoba. Reflejo de esta importancia fue el hecho de que en agosto de 1889 se inaugurase un sistema de alumbrado eléctrico en la vía pública, siendo Puente Genil el segundo de municipio de España —después de Barcelona— en hacerlo.
En 2025, según el censo poblacional, Puente Genil cuenta con 29 977 habitantes. Su extensión superficial es de 171,01 km² y tiene una densidad de 173,95 hab/km². Se encuentra situada a una altitud de 216 m y a 68 km de la capital de provincia, Córdoba. Cuenta con diez pedanías en su término municipal, entre las cuales sobresalen Cordobilla y El Palomar.
Puente Genil tiene un clima mediterráneo continentalizado. Los inviernos son fríos y los veranos calurosos, con importantes oscilaciones térmicas diarias que van desde los 0 °C e incluso temperaturas por debajo de los 0 °C en invierno hasta más de 40 °C en verano. Las precipitaciones anuales rondan los 400 mm.
Sobre la base de las actuales evidencias materiales documentadas en la comarca de Puente Genil se estima que en esta zona la ocupación humana comienza en el Paleolítico Medio. Estos restos materiales son diversos útiles de piedra tallada (sílex y cuarcitas), como raederas, bifaces, denticulados y cuchillos, procedentes, sobre todo de yacimientos situados en las antiguas terrazas del Genil, como Torrecillas, Yeguas, La Mina o El Rabanal, y que corresponden a sociedades de cazadores-recolectores. El cultivo de plantas y la domesticación de ciertas especies permitieron una mayor estabilidad a las comunidades humanas en el territorio y poder alimentar a un mayor número, a consecuencia de lo cual se pudo producir un aumento demográfico. El Calcolítico y la Edad del Bronce se encuentran bien documentados en la zona en yacimientos como Fuente del Lobo, cerro del Ahorcado o camorra de Puerto Rubio.
Durante el bronce Final, los habitantes de esta zona reciben fuertes influjos de otras zonas de la península ibérica y del Mediterráneo Oriental. El valle medio del Genil queda incluido en el área de influencia tartéssica y en su heredera, la cultura turdetana. De esta época datan importantes yacimientos como los Castellares, Las Gaseosas o la Villeta de las Mestas. Testigos materiales de la presencia de estos pueblos en la zona se encuentran en el Museo Histórico Local como cerámica bruñida, algunos fragmentos cerámicos con decoración incisa, objetos de metal como fíbulas colgantes o puntas de flecha, y cerámica corintia del siglo IV a. C. Otro testimonio de la presencia ibérica son las diversas esculturas zoomorfas en caliza, relacionadas con el mundo funerario.
Los orígenes de Puente Genil están en la unión administrativa de dos núcleos de población separados: Miragenil y La Puente de Don Gonzalo. Esta última fue fundada probablemente durante el segundo cuarto del siglo XV, emplazada en la margen derecha del río Genil. Tradicionalmente, se había venido dando por buena la fundación de La Puente de Don Gonzalo durante el siglo XIII por el caballero de origen portugués Gonzalo Yáñez Dovinal. No obstante, en fechas recientes se ha puesto de manifiesto su no existencia durante los siglos XIII-XIV debido a la ausencia de documentos que la avalen. En la orilla contraria del río se encontraba situado el pequeño núcleo poblacional de Miragenil, asociado con el municipio de Estepa y dentro de la jurisdicción del Reino de Sevilla. La fundación de Miragenil se sitúa en la segunda mitad del siglo XVI.
La construcción hacia 1583 de un puente de piedra sobre el Genil, proyectado por Hernán Ruiz el Joven, facilitaría la comunicación entre ambas localidades, que fueron creciendo en tamaño. En 1821, durante el Trienio Liberal, se produjo la unión de ambas poblaciones mediante un decreto de las Cortes con fecha de 18 de junio que se formalizó el 20 de julio. No obstante, esta fusión fue efímera y en 1823 se decretó su separación de nuevo, volviendo a la situación previa. No sería hasta unos años después, bajo la regencia de María Cristina, cuando tuvo lugar la referida unión entre ambos localidades mediante Real Decreto de 10 de diciembre de 1834. El nuevo municipio adoptó el nombre de «Puente Genil».
Durante la segunda mitad del siglo XIX se produjeron varios hechos que marcarían el desarrollo de Puente Genil y la convertirían en una de las poblaciones más importantes de la provincia de Córdoba. En 1865 el ferrocarril llegó al municipio con la inauguración de la línea Córdoba-Málaga, que contó con su propia estación en la localidad. Varias décadas después, en 1893, fue inaugurada la línea Linares-Puente Genil. Esto convirtió al municipio pontanense en un nudo ferroviario, al tiempo que supuso una mejora notable en las comunicaciones de la zona. Otro hecho relevante de estos años fue el desarrollo industrial, con la construcción de varias fábricas en el municipio ligadas al sector agroindustrial. La elaboración de productos tales como harinas, aceite de oliva, aceite de orujo y carne de membrillo alcanzó una gran importancia. De todo este entramado industrial sobresale el caso de la Colonia industrial Nuestra Señora del Carmen, que se levantó a comienzos del siglo XX y contó con varias fábricas.
Eventualmente, la expansión de las actividades industriales propició la introducción de la electricidad. En agosto de 1889 se inauguró un sistema de alumbrado eléctrico en la vía pública, siendo Puente Genil el segundo de municipio de España —después de Barcelona— en hacerlo. Fueron construidas varias centrales de generación eléctrica, como La Aurora (1894), para atender la demanda tanto pública como privada.
La actividad económica propició que se fuera articulando un importante movimiento obrero con presencia entre los trabajadores del campo, la industria y el ferrocarril. Desde 1912 influencia del socialismo se hizo fuerte en la zona, llegando a ser Puente Genil uno de los principales núcleos socialistas de la provincia de Córdoba. Una de las más notables figuras del movimiento socialista pontanense fue el periodista Gabriel Morón, que durante el período de la Segunda República llegó a ostentar la alcaldía. Al comienzo de la Guerra Civil el municipio quedó situado dentro de la zona republicana, si bien no tardó en ser ocupado a comienzos de agosto por las fuerzas sublevadas al mando del coronel Antonio Castejón. A la represión inicial republicana, que dejó un centenar de asesinatos, le siguió otra oleada represiva auspiciada por los sublevados que llegaría a provocar un millar de víctimas.
A comienzos de la década de 1950 se construyó el embalse de Cordobilla al sur del término municipal, levantándose también una central hidroeléctrica como nueva fuente de energía. En esta misma zona el Instituto Nacional de Colonización (INC) promovió, en la década de 1960, el establecimiento del poblado de Cordobilla. Durante el período franquista el Servicio Nacional del Trigo impulsó la construcción en Puente Genil de un silo para el almacenamiento del grano, el cual entró en servicio en 1966. Paralelamente, el Sindicato Nacional del Olivo también impulsó la construcción de un Almacén Regulador de Aceite, con el fin de atender la producción del sector olivarero. La entrada en servicio del embalse de Cordobilla y, con posterioridad, del canal Genil-Cabra, permitió introducir el regadío en la zona y contribuyó a una expansión de la producción agrícola. Este auge de la agricultura coincidió con un declive del tradicional sector industrial, llegando a cerrarse varias fábricas en la década de 1960.