El pueblo judío (en hebreo: יְהוּדִים ISO 259-2: Yehudim, pronunciación [jehuˈdim]) es una colectividad étnico-religiosa y cultural descendiente del pueblo hebreo y de los antiguos israelitas del levante mediterráneo. La religión constituye un posible aspecto de pertenencia al pueblo judío así como las tradiciones, prácticas culturales, sociales y lingüísticas. Si bien pueden presentar características comunes, tales como el idioma o la creencia, los judíos no constituyen un grupo étnico homogéneo, y por ello la definición precisa de judío es controvertida y puede variar dependiendo del énfasis que se haga en la observancia religiosa o en la identidad secular.
Los judíos han sufrido una larga historia de persecución en diferentes lugares. Según datos de Berman Jewish DataBank, en el 2015 la población judía alcanzaba los 14,3 millones, lo que representa alrededor de un 0,2 % de la población mundial. La mayoría de ellos reside en Israel y los Estados Unidos. Según la Universidad Hebrea de Jerusalén, el 96 % de los judíos de fuera de Israel reside en diez países.
El término judío (en hebreo יהודי—Yehudi) procede de Judá (יְהוּדָה—Yehúda, cuarto hijo del patriarca bíblico Jacob). En un sentido territorial, Judá (יְהוּדָה, es decir, Judea) designaba al Reino de Judá, entidad política que existió en el levante mediterráneo, unos mil años antes de Cristo y hasta el 70 después de Cristo. Los habitantes del Reino de Judá eran conocidos como judíos, término que luego fue ampliándose hasta abarcar a todos aquellos que habían emigrado desde allí hacia otras regiones e incluso fue aplicado luego a sus descendientes.
Como adjetivo gentilicio hebreo que deriva del nombre propio Judá, el término judío aparentemente no fue aplicado para designar a los miembros de la tribu, pero sí lo emplea Jeremías en el texto bíblico, dándole un sentido nacional, en referencia a aquellos habitantes del sureño Reino de Judá que permanecen fieles a Yahvéh:
Cuyo texto original en la Biblia hebrea es:
Los habitantes del Reino de Judá serán desde entonces conocidos como judíos, término que luego se amplió hasta abarcar a todos los "hijos de Israel" (בְּנֵ֥י יִשְׂרָאֵֽל), incluyendo a aquellos que habían emigrado hacia otras regiones y aplicándose luego también a sus descendientes.
El término judío guarda también una estrecha relación con aquellos habitantes y miembros del Reino de Judá que fueron forzados al exilio y cautiverio en Babilonia, pero fueron leales a Yahvéh y después obtuvieron de los persas el permiso para regresar a su territorio natal, aplicándose por ello el término judío tanto al hebreo que retornó a él como a aquel que permaneció en Mesopotamia.
En castellano, el término judío procede del latín Iudaeus, que a su vez proviene de la antigua lengua judeo-aramea Y'hūdāi, correspondiéndose con el hebreo Yehudi (יְהוּדִי). Existe además una correspondencia etimológica entre varios idiomas; así, por ejemplo, Jude en alemán, juif en francés, jueu en catalán, Jew en inglés, xudeu en gallego, chodigo en aragonés, jøde en danés, y zsidó en húngaro. Con todo, existen también idiomas en los que los judíos son denominados hebreos, tal como sucede en persa y en griego (Εβραίοι), así como en italiano, rumano, ruso y demás lenguas eslavas.
Un posible significado del término judío es 'Alaba al Eterno'. La palabra judío no aparece en la primera sección de la Biblia hebrea (Pentateuco o Los Cinco Libros de Moisés), pero sí en sus otras secciones ya indicadas, así como también en el Libro de Ester (que en el judaísmo constituye un texto aparte y que es leído en Purim). Ello sin embargo no significa que el término Iehudi/Judío tenga sentido peyorativo alguno en caso de ser comparado con su predecesor, Ivri/Hebreo.
Hasta el siglo XVIII, los vocablos judíos y judaísmo eran prácticamente sinónimos. Sin embargo, la llegada de la Haskalá (ilustración judía) supuso un cambio radical en la mentalidad de muchos judíos, que se vieron a sí mismos como miembros de un mismo pueblo,[cita requerida] pero separados de la tradicional adhesión a la fe judaica.
Después de la destrucción del Segundo Templo, los judíos perdieron muchas de sus ramas. Sin embargo, una cantidad importante de helénicos permaneció en Alejandría. Sin templo, los judíos que aún hablaban griego dejaron de ver a Jerusalén de la misma manera en la que solían verla. Los judíos se separaron según su idioma en griegos y hebreos. Además, las creencias y los textos bíblicos de cada comunidad diferían en varias cosas.
Para el primer siglo, la comunidad judía en Babilonia, a la que habían sido exiliados después de la conquista babilónica, así como la revuelta Bar Kokhba en 135 d. C., ya había comenzado a crecer. Entre los años 200 d. C. a 500 d. C., en ese lugar se concentraba alrededor de un sexto de la población total de judíos en esa era. Para el siglo XIII el autor Bar Hebraeus decía que había alrededor de 6 944 000 judíos en el mundo romano.
Ashkenaz es un término geográfico empleado originalmente por los judíos para referirse a los territorios centroeuropeos de habla alemana (con origen en Sajonia, posible origen de la palabra). El término asquenazí (plural: asquenazíes; en hebreo: אשכנזים ashkenazim), en sentido más amplio, se refiere a los judíos procedentes de la mayoría de territorios de la Europa Central y Oriental (Rusia incluida), que comparten a grandes rasgos ritos comunes y cuyo rasgo unitario es el uso histórico de una lengua común, el yidis, una lengua germánica con influencia hebrea y eslava (de distinto nivel, conforme la rama y el dialecto).
En términos generales, los judíos cuyas raíces se encuentran en los Balcanes (Bulgaria incluida) y territorios europeos más occidentales o mediterráneas (península ibérica, Italia, Grecia, Turquía, los Balcanes, Inglaterra, Países Bajos y Francia) son en su mayoría sefardíes y no asquenazíes (contrariamente a la opinión general que asquenazí es sinónimo de judío europeo), ya que sus ancestros procedían de la península ibérica (véase a continuación). En el caso de Francia, algunas comunidades minoritarias, como los judíos alsacianos, sí son asquenazíes.
Sefarad es el nombre hebreo dado a España, tanto históricamente como el nombre del actual país en hebreo moderno. Su gentilicio y componente étnico, sefardí (plural: sefardíes; en hebreo: ספרדים sfaradim, admitiendo en español también la forma sefardita/s) es el término tanto histórico como moderno que se refiere a los judíos originarios de la península ibérica, a saber, España y Portugal. La historia de los sefarditas en la península ibérica se remonta a la Antigüedad. Los sefardíes hicieron grandes contribuciones a la cultura ibérica, donde residieron no menos de quince siglos. Por la persecución emprendida por el catolicismo debieron emigrar de España en 1492. A los descendientes de esos judíos se les sigue llamando sefardíes, sefaraditas o sefarditas, sin importar en qué parte del mundo hayan nacido. Pese a la expulsión de la península ibérica, los exiliados sefardíes encontraron refugio en sitios tan diversos como el Magreb, Egipto, Italia, Grecia, Turquía, Tierra Santa, Países Bajos (tras su independencia de los Países Bajos Españoles) y el Nuevo Mundo.
Uno de los idiomas hablados por los sefardíes es el judeoespañol o ladino, que es un dialecto castellano. Los sefardíes poseen costumbres ancestrales y un rito religioso hebraico que les es propio. En 1924, el general Primo de Rivera concedió la ciudadanía española a los judíos sefardíes por «razones históricas», lo cual salvó muchas vidas durante la Segunda Guerra Mundial. El cónsul español Ángel Sanz Briz pudo salvar en Hungría a miles de judíos del Holocausto, declarando que los judíos sefardíes eran ciudadanos españoles y, por tanto, pertenecían a la jurisdicción de su gobierno.
En 1991, Yad Vashem (Museo del Holocausto en Israel) distinguió las acciones de Sanz Briz, concediéndole a través de sus herederos el título de Justo entre las Naciones e inscribiendo el nombre del cónsul español en el memorial de la Shoá. En 1994 el gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara. Sanz Briz fue el primer diplomático español que apareció en un sello de correos de España.