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Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Provincia de Argentina

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Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, abreviado como Tierra del Fuego A.e.I.A.S.​ y en el texto de la Constitución provincial: Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur,​ es una provincia bicontinental argentina, una de las veintitrés provincias que conforman la República Argentina. A su vez, es uno de los veinticuatro estados autogobernados o jurisdicciones de primer orden​ que conforman el país, y uno de los veinticuatro distritos electorales legislativos nacionales.​​ Su capital es Ushuaia y su ciudad más poblada es Río Grande.​

Está ubicada en la región patagónica, en el extremo sur de la Argentina, y ocupa un amplio territorio insular, marítimo y antártico, que se extiende desde la isla Grande de Tierra del Fuego al polo Sur, incluyendo la isla de los Estados, las islas Malvinas, las islas del Atlántico Sur, la península Antártica, formando un triángulo cuyos lados son los meridianos 74°O y 25°O y su vértice el polo Sur. En la porción americana, la provincia limita al norte con la provincia de Santa Cruz, al oeste con Chile y al sur del canal de Beagle, también con Chile. En la Antártida, la provincia también limita al oeste con Chile, aunque los límites no están establecidos. Con 1 003 281 km² es la jurisdicción de primer orden​ más extensa (incluidos los territorios en litigio) y con 185 732 habitantes en 2022, la menos poblada del país.

Con respecto a los territorios cuya soberanía se encuentra en disputa (islas Malvinas, islas Georgias del Sur, islas Sandwich del Sur, islas Orcadas del Sur, islas Shetland del Sur, Antártida Argentina), la ley de provincialización en su artículo 2 establece que corresponden al territorio de la provincia, pero «sujeta a los tratados con potencias extranjeras que celebre el gobierno federal, para cuya ratificación no será necesario consultar al gobierno provincial», norma que habilita la secesión de dichos territorios por la sola decisión del Estado nacional en el marco de las negociaciones sobre la soberanía con otras potencias.

Estaba organizada como territorio nacional hasta el 26 de abril de 1990, año en el que obtuvo la categoría de provincia a través de la sanción de la Ley Nacional N.º 23 775 del Congreso de la Nación Argentina, siendo hasta ese momento el último territorio nacional que quedaba en el país.​​

La Isla Grande de Tierra del Fuego fue poblada mucho antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI por los yámana o yaghan, y también por los kaweskar, mal llamados por los invasores selknam "alacalufes" (comedores de choros, significando "choro" a bivalvos). Entre fines de los siglos XV y XVI, la mayor parte de la zona llana de la isla fue ocupada por un conjunto de patagones llamados selk'nam, más conocidos como onas. En el extremo sudeste de la isla la mezcla de selk'nam y mujeres de origen yámana fue originaria de la pequeña población de aush o ausch o manneken.

Llama mucho la atención que estos pueblos humanos pudieran sobrevivir a climas tan inclementes, en la mayor parte del año gélidos y en veranos húmedos. A pesar de los climas extremos, vestían con abrigos muy rudimentarios como la cobertura con un pellejo de guanaco, aunque tenían especial cuidado en que con pieles se cubrieran la cabeza con una especie de bonete bien abrigado, y al igual que los patagones, con abrigados calzados de piel.

Los yámana o yaghan solían vivir gran parte de su existencia en canoas realizadas con un solo tronco ahuecado mediante tallado y quemado. En esas canoas ha llamado la atención que pudieran nadar en aguas casi heladas y que casi siempre llevaran para calentarse las ardientes brasas de un fogón y se alimentaran de la abundante pesca, de focas y especialmente de ballenas encalladas en las costas. El idioma de los yámana o yagán es curioso por su enorme cantidad de vocablos, en algunos casos muy complejos, como, por ejemplo, la palabra mamihlapinatapai, pero también en su vocabulario llama la atención la falta de una palabra equivalente a abuelo, lo que ha sugerido que los miembros de estos pueblos tenían una vida que no superaba los 40 años.

Varios exploradores argentinos exploraron el territorio durante el siglo XIX. El más conocido es Luis Piedrabuena, quien exploró las costas atlánticas de toda la Patagonia Sur a partir de los años 1850, entrando en buenas relaciones con los jefes patagones María la Grande y el cacique Casimiro Biguá de estirpes aonikenk, de los cuales los selknam u onas eran el desprendimiento más austral. Aún antes, en 1829, el francés naturalizado argentino Luis Vernet les conocía y tenía buenos tratos con ellos desde la Comandancia Militar de las Islas Malvinas que extendía su jurisdicción hacia todas las islas del Atlántico Sur e incluso, se supone, hasta todo territorio que llega al Polo Sur. Además, estableció la pequeña localidad argentina de San Juan de Salvamento en la isla de Los Estados. Con los datos recogidos es que Roberto Payró pudo editar en 1890 su minuciosa novela documental llamada La Australia Argentina. Casi al mismo tiempo el anglicano Thomas Bridges y su familia favorecieron la sedentarización de los indígenas fueguinos en Ushuaia. Bridges al principio parecía un agente inglés, si bien concluyó por reconocer la soberanía argentina; también paralelamente el sacerdote católico salesiano José Fagnano, nacido en Italia, consolidó con sus misiones lugares que serían importantes ciudades como Río Grande. Por otra parte, el controvertido Julio Popper se destacó por la búsqueda de oro en la región a fines del siglo XIX.

Con el tratado de 1881 y el protocolo de 1893 se estableció el límite internacional en la isla Grande de Tierra del Fuego.

Aunque la actividad de los Bridges y de los misioneros salesianos parece haber tenido los motivos más altruistas, como el de difundir la civilización entre los indígenas, que aún guerreaban entre sus distintas naciones, y las ventajas de los descubrimientos recientes, ocurrió una catástrofe demográfica entre los indígenas fueguinos, ya que al ser reunidos en dos sitios puntuales de la isla como Ushuaia y Río Grande fueron diezmados por enfermedades, ante las cuales carecían de defensas inmunitarias.

A principios de siglo XX Ushuaia se hizo célebre como sitio de destierro y como sitio penal, con la Cárcel de Ushuaia, a donde eran enviados presos comunes y políticos procedentes de casi todo el país o inmigrantes. La cárcel de Ushuaia fue cerrada recién a fines de los 1950. También a inicios de siglo XX comenzó la instalación argentina de la Antártida al establecerse definitivamente la base Orcadas en el año 1904, y al crearse la Compañía Argentina de Pesca con sede en Grytviken. En los 1970 se decidió hacer en la isla de Tierra del Fuego un polo industrial básicamente a partir del montaje de productos electrónicos y electrodomésticos con exenciones impositivas, lo cual permitió multiplicar varias veces la población, con gente procedente de prácticamente toda Argentina. También desde esa época se reforzó notablemente la economía al transformarse en un centro de atracción turística mundial.

En 1991, después del proceso de autonomía iniciado el año anterior, se la proclama oficialmente como provincia, siendo el último territorio nacional argentino provincializado, y convirtiéndose de esta forma en la provincia más joven de Argentina.

Tierra del Fuego: Fernando de Magallanes (1520) la nombró «Tierra de los fuegos» al ver desde su barco las fogatas de los onas o selk'nam.​

Ushuaia: Nombre que deriva de las voces ushu (que significa ‘al fondo’) y uaia (‘caleta, bahía o puerto’), en idioma yámana, y significa ‘bahía que penetra hacia el oeste’.​

Río Grande: Se debe al río Grande, a cuyas márgenes se asienta la ciudad. Este nombre comienza a usarse en 1889.

Tolhuin: En idioma selk'nam significa ‘corazón’, y se encuentra en el corazón de la isla.

Lago Escondido: Nombre dado por la cercanía al lago Escondido.

La bandera provincial se adoptó el 9 de noviembre de 1999, y fue resultado de un concurso público realizado ese mismo año, en el cual se eligió el diseño realizado por la arquitecta Teresa Martínez bajo el seudónimo de “Albatros”. Se compone de tres franjas diagonales, una naranja, otra azul celeste y una franja blanca central, en forma de albatros volando libremente y en dirección ascendente, del sector naranja al sector azul celeste. La franja naranja, ubicada en el sector inferior izquierdo, simboliza al fuego incluido en el nombre provincial, que alude a la presencia indígena que pobló originariamente el territorio y es una representación estilizada del contorno del sector argentino de la isla Grande de Tierra del Fuego. La franja azul celeste, ubicada en el sector superior derecho, representa los espacios marítimos y aéreos que conectan a una provincia bicontinental, integrada por gran cantidad de islas, con el mismo color que utiliza la bandera nacional; esta franja contiene cinco estrellas de la Cruz del Sur, que simbolizan las islas Malvinas, las islas Orcadas del Sur, las islas Georgias del Sur, las islas Sandwich del Sur y la Antártida Argentina, incluidas en el territorio provincial y cuya soberanía reclama la Argentina.​​​

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