Tal Día como Hoy

Provincia de San Juan

Provincia de Argentina

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San Juan, en el texto de la Constitución provincial: Provincia de San Juan ​ es una de las veintitrés provincias de la República Argentina. A su vez es uno de los veinticuatro estados autogobernados o jurisdicciones de primer orden​ que conforman el país, y uno de los veinticuatro distritos electorales legislativos nacionales.​​ Su capital y ciudad más poblada es la homónima San Juan. Está ubicada en el noroeste de la región de Cuyo y más exactamente al oeste del país, limitando al noreste con La Rioja, al sureste con San Luis, al sur con Mendoza y al oeste con las regiones chilenas de Atacama, Coquimbo y Valparaíso.

Con sus 818 234 habitantes (2022),​ es la decimotercera jurisdicción más poblada del país, y la segunda provincia más habitada de la Región de Cuyo.

El territorio de esta provincia abarca 89 651 km², un poco más grande que Serbia, siendo la decimoquinta provincia más extensa, en donde prima un relieve montañoso intercalado por valles y travesías bajo un clima, predominante, templado seco, con una marcada escasez de cursos hídricos superficiales. En los valles se desarrollan los oasis, producto del embalsamiento y sistematización de los ríos generados por el deshielo cordillerano. Entre ellos se destaca el oasis del Tulum, en donde se emplaza el Gran San Juan, núcleo urbano que concentra más del 60% de la población total de la provincia.

En los oasis prima, en su desarrollo espacial, la actividad agrícola donde se destaca, la viticultura, actividad que tipifica a la provincia. Además tiene gran protagonismo la olivícola; asociada también está una buena variedad de frutas y hortalizas.

De las dos primeras actividades, principalmente, se desprende un complejo agroindustrial con la elaboración de vino, siendo esta provincia la segunda productora en volumen a nivel nacional; poseyendo a su vez destacados vinos varietales.​ Asimismo, también se producen grandes volúmenes de aceite de oliva.

Además de la actividad agrícola en los oasis, también se destaca una creciente e importante actividad minera.

En lo que respecta al turismo, los atractivos internacionales más importantes son el montañismo, con el cerro Mercedario y desde el punto de vista científico Ischigualasto, un importante yacimiento paleontológico de extrañas geoformas, que data del periodo triásico. El turismo enológico ha crecido considerablemente en los últimos años; también los deportes aventura como el rafting y carrovelismo, practicado este último en un lugar conocido como la Pampa del Leoncito, entre otros. También es bastante conocida por el turismo religioso, con el muy visitado oratorio de la Difunta Correa.

Antes de la llegada de los españoles, este territorio estuvo habitado por diversas naciones indígenas: los huarpes (al sur), los diaguitas (al centro y al norte).

Los huarpes habitaron gran parte de lo que hoy se conoce como el valle del Tulum. Su zona de influencia se extendió a las sierras de Zonda, Ullum, Villicum y Pie de Palo, y los cerros de Valdivia. Otras zonas de arraigo fueron la de influencia del río Bermejo y de las lagunas de Guanacache (o Huanacache) y ambas márgenes del río Desaguadero. Se dedicaban a la agricultura y la ganadería. Los grupos se ubicaban en tierras regadas por redes de canales y acequias que ellos mismos construían para garantizar el riego del maíz, la quinoa, el poroto y la calabaza. El maíz fue entonces fundamental en su dieta; lo comían asado o cocido y también lo secaban al sol para obtener chuchoca que consumían molida. Criaban llamas y guanacos para alimentación y transporte. Cazaban guanacos, ñandúes y otros animales pequeños, conservaban la carne charqueada (secada por el sol), por largo tiempo. También recolectaban huevos de ñandú y frutos de chañar y algarrobo.

Los diaguitas del Noroeste argentino, vivían en la zona de los actuales departamentos de Jáchal e Iglesia, al norte de las poblaciones huarpes. Practicaban la agricultura con apoyo del riego artificial y cultivaban el maíz que guardaban en graneros semisubterráneos. Vivían en poblados, en casas de adobe con techos de palos y pasto. El pueblo diaguita se destacó en la cerámica: fabricaban vasijas de boca ancha con dibujos geométricos.

Los diaguitas también habitaron en el Valle del Río Bermejo y en Valle Fértil. La documentación histórica menciona que estos grupos eran muy numerosos y vivían fundamentalmente de la ganadería de la llama. También recolectaban y practicaban la agricultura. También eran cuidadores y criadores de ganado en las estancias españolas. Utilizaban la piedra en puntas de flechas, hachas, cuchillos, raspadores, cuentas para collares y pipas.

Hacia finales del siglo XV, el Imperio Inca, liderado por Túpac Yupanqui, llegó a la región de lo que hoy ocupa aproximadamente la mitad oeste de la provincia actual, conquistando a los Diaguitas y a los Huarpes e integrándolos dentro del Collasuyo. Los incas establecieron su influencia principalmente en el noroeste y la región central comprendida entre la cordillera de los Andes y la Precordillera, en los alrededores del circuito del Qhapaq Ñan, un complejo sistema de caminos y postas que permitían a los chasquis y a los ejércitos incas moverse por todo el imperio desde Cuzco, la capital imperial. Una vez conquistada la región, Túpac Yupanqui se dirigió al sur, en la actual Provincia de Mendoza, donde encontró una severa resistencia de los pueblos Mapuches.

En 1551 el capitán Francisco de Villagra recorrió la zona de lo que hoy son las provincias de San Juan y Mendoza. Desde ese momento, el territorio sanjuanino fue explorado por varios grupos enviados por las autoridades de la Capitanía General de Chile. Estas expediciones tomaron contacto con los indios huarpes, que recibieron pacíficamente a los españoles. Precisamente la existencia de gran cantidad de indígenas que podían ser llevados a Chile para trabajar en el campo o las minas fue uno de los motivos por los cuales los españoles decidieron tomar posesión efectiva de estos territorios.

El 13 de junio de 1562, Juan Jufré de Loayza y Montese fundó San Juan de la Frontera en el valle de Tulum por orden de Francisco de Villagra, capitán general de Chile. La ceremonia tuvo pocos testigos: el reducido grupo de españoles que acompañaban a Jufré y algunos indígenas. Se leyó un acta, que fue firmada por algunos de los expedicionarios presentes. El acta de fundación de la ciudad la bautizó San Juan de la Frontera en honor del santo patrono san Juan Bautista y por llegar su territorio hasta la frontera con el Tucumán. El mismo día, Jufré instituyó el primer Cabildo, nombró teniente corregidor y repartió entre su gente los solares de la ciudad y alrededor de 1500 indígenas en encomiendas.

A fines de 1593 una creciente del río San Juan arrasó la precaria ciudad. Luis Jufré y Meneses, quinto hijo del fundador, la trasladó 25 cuadras al sur de su antiguo emplazamiento. Trazó la plaza Mayor en un cuadrado desnudo y a su alrededor comenzó a crecer nuevamente San Juan, que tuvo que soportar nuevas inundaciones, pestes y terremotos.

El 25 de junio de 1751, Juan de Echegaray logró fundar la actual ciudad de San José de Jáchal, siendo hoy la localidad cabecera del departamento Jáchal. Es en la actualidad núcleo de una importante región agrícola de la provincia.

San Juan formaba parte del corregimiento de Cuyo, cuya cabecera estaba en la ciudad de Mendoza, integrando la Capitanía General de Chile.

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