Mendoza, en el texto de la Constitución provincial: Provincia de Mendoza, es una de las veintitrés provincias de la República Argentina. A su vez, es uno de los veinticuatro estados autogobernados o jurisdicciones de primer orden que conforman el país, y uno de los veinticuatro distritos electorales legislativos nacionales. Su capital es la homónima Mendoza.
Está ubicada al suroeste de la región del Nuevo Cuyo y más exactamente el Cuyo, al oeste del país, limitando al norte con San Juan, al este con el río Desaguadero, que la separa de San Luis, al sureste con la provincia de La Pampa, al sur con Neuquén (parte de su frontera la forma el río Colorado), al oeste con las regiones chilenas de Valparaíso, Metropolitana de Santiago, O'Higgins y Maule, cuyo límite está determinado por la divisoria de aguas de la cordillera de los Andes. Los límites de las provincias de La Pampa, Río Negro, Mendoza y Neuquén, se encuentran en un punto, en la intersección del río Colorado con el meridiano 68°15′O (o meridiano X).
Con 2 086 000 habitantes en 2020, es la quinta jurisdicción de primer orden más poblada —por detrás de la provincia de Buenos Aires, la provincia de Córdoba, la provincia de Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con 148 827 km² es la séptima más extensa, por detrás de las provincias de Buenos Aires, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Córdoba y Salta.
A partir de análisis arqueológicos se ha podido determinar que los primeros pobladores de Mendoza llegaron durante el Holoceno. Sin embargo es escaso el material existente de aquellos primeros pobladores como para conocer en profundidad sus costumbres y actividades (ver Cultura de Ansilta). Algunos de los primeros de los que se tiene un registro abundante son los que habitaron el Valle del río Atuel en el 12 300 a. C. dedicándose a la caza y a una agricultura incipiente de maíz, zapallo, quinoa, porotos, etc. Dominaban la cestería y la alfarería en forma rudimentaria. En este valle se desarrolló la Cultura de Agrelo, considerada la antecesora de los Huarpes. En la zona norte de la provincia se desarrolló esta última cultura, quienes fueron a su vez influenciados por el Imperio inca durante el siglo XV. La tradición oral establece la llegada del inca Túpac Yupanqui a Coquimbo alrededor del año 1470.
Entre los ríos Barrancas y Diamante vivían los puelches, recolectores y cazadores, emparentados con los pehuenches. Es de notar que, hasta inicios del siglo XVII los pehuenches étnicamente eran principalmente huarpes que es una rama de los pueblos mapuche que llegaron desde el norte proveniente desde el amazonas . En cuanto a los puelches (gente del este en mapudungun) este etnónimo dado por los mapuches abarcaba en lo que hoy es el sur y sureste de Mendoza a etnias de diversos linajes (principalmente huarpes del sur, guenaken o patagones del norte, e incluso het (antiguos pampas), todos estos pueblos quedaron mapuchizados desde la segunda mitad del siglo XVIII.
Los primeros españoles que ingresaron en el actual territorio mendocino lo hicieron a las órdenes de Francisco de Villagra, quien fue desde el Perú por la ruta del Tucumán con el objetivo de unirse a Pedro de Valdivia en Chile. Al no poder cruzar los pasos cordilleranos, por encontrarse cerrados por la nieve, Villagra acampó en Huentota en 1551 con 185 hombres y 500 caballos. Allí entabló relaciones con los huarpes y exploró la zona hasta el río Diamante.
El primer asentamiento poblacional en Cuyo se fundó el 2 de marzo de 1561. El capitán Pedro del Castillo fundó la ciudad de «Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja» luego transformada en la capital provincial, dándole el nombre del gobernador de Chile, García Hurtado de Mendoza. En un principio la población era de 47 vecinos chilenos, de los cuales 30 eran encomenderos encargados de unos 2500 indios.
Otra expedición al mando del capitán Juan Jufré, enviada por Villagra, sucesor de García Hurtado de Mendoza en la gobernación de Chile, trasladó la ciudad a la margen izquierda del río a «dos tiros de arcabuz» al sudoeste, el 28 de marzo de 1562. La ciudad fue rebautizada como «Ciudad de la Resurrección en la Provincia de los Huarpes», pero finalmente perduró su nombre original.
Mendoza formaba parte del corregimiento de Cuyo con cabecera en la propia Ciudad de Mendoza, integrando la Capitanía General de Chile administración con autonomía supervisada por Virreinato del Perú.
La conquista inició la desintegración del mundo indígena. El valle central del actual territorio de Mendoza estaba ocupado por diversos grupos de agricultores que antes habían sido dominados por los incas, a quienes los españoles llamaron genéricamente huarpes. Más al sur circulaban grupos cazadores recolectores denominados puelches. Los nativos fueron despojados de sus tierras, trasladados hacia áreas marginales y repartidos en encomiendas entre los vecinos. Aunque la corona prohibió el trabajo indígena, las leyes no se aplicaron en esa frontera marginal del imperio porque la mano de obra indígena constituía la principal riqueza de la región. Los encomenderos traspasaron los beneficios a sus descendientes. En ese lapso obispos y miembros del clero comprometidos con la política de defensa de los naturales intentaron contener su explotación y su traslado a Chile. La disminución de la población indígena provocada por la emigración forzada a Chile y la alta mortalidad de la que fue víctima a raíz de enfermedades introducidas por los europeos justificaron la introducción de africanos esclavos frente a la creciente necesidad de mano de obra. La interacción de los habitantes fue conformando una sociedad étnicamente plural y rígidamente jerarquizada según las ideas de honor y limpieza de sangre que caracterizaban la cultura española tardiomedieval y moderna.
Para detener el avance mapuche, se erigieron el Fuerte de San Carlos (1771) y el Fuerte San Juan Nepomuceno (1772).
Con la formación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, el Corregimiento de Cuyo fue separado de la capitanía general de chile y de la supervisión del virreinato del Perú, para ser incorporado al nuevo virreinato con capital en Buenos Aires, con lo que dicha ciudad, con la que ya existía un importante contacto comercial y cultural se convirtió en la encargada de administrar el área la cual fue efectiva 1781. La cordillera de los Andes pasó a ser una frontera política a partir de dicho punto.
La Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782 dividió el Virreinato del Río de la Plata en ocho gobernaciones-intendencias, además de las gobernaciones militares y políticas de Montevideo y de los pueblos de las antiguas misiones jesuíticas, formándose brevemente la Intendencia de Cuyo. Pero como consecuencia del informe presentado por el virrey Vértiz, esta estructura fue modificada por Real Orden del 29 de julio de 1782 y por la cédula aclaratoria del 5 de agosto de 1785, suprimiéndose las intendencias de Cuyo y Santa Cruz de la Sierra y dividiendo la del Tucumán en dos, integrando Cuyo la nueva Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán, con sede en Córdoba.
El 2 de abril de 1805 se ordenó la construcción del fuerte San Rafael del Diamante en la actual villa 25 de Mayo.
La Revolución de Mayo de 1810 fue conocida en Mendoza el 6 de junio de ese año, pero los cabildantes vacilaron entre adherirse a la revolución o enviar tropas a Córdoba para sumarse a la contrarrevolución organizada por Rafael de Sobremonte. Finalmente, el entusiasmo popular motivó que el 25 de junio se decidiera acatar a la Primera Junta y enviar el diputado que ésta solicitaba. En un principio se eligió a Bernardo Ortiz, pero tras su fallecimiento fue reemplazado por Manuel Ignacio Molina, quien integró así la Junta Grande.
El 29 de noviembre de 1813 se creó la gobernación intendencia de Cuyo, separándola de la de Córdoba del Tucumán, integrada por las subdelegaciones de San Luis, Mendoza y San Juan. El primer teniente gobernador destinado a Cuyo fue el coronel Florencio Terrada. Posteriormente fue designado Gobernador Intendente el coronel Marcos Balcarce y luego José de San Martín