Jujuy, en el texto de la Constitución provincial: Provincia de Jujuy, es una de las veintitrés provincias de la República Argentina, que limita con Chile al oeste y con Bolivia al norte. Es una de las dieciséis Provincias Unidas del Río de la Plata primigenias, que suscribieron la Declaración de la Independencia en Tucumán, el 9 de julio de 1816. Es también, uno de los estados autogobernados o jurisdicciones de primer orden que conforman el país, y uno de los veinticuatro distritos electorales legislativos nacionales. Cuenta con una población de 811 611 habitantes (2022) y una superficie de 53 291 km². Se ubica al norte del país, limitando al oeste con la República de Chile hasta el trifinio cerro Zapaleri, donde comienza su frontera con el Estado Plurinacional de Bolivia (hacia el norte), y al este y sur con la provincia de Salta. Su capital y ciudad más poblada es San Salvador de Jujuy, siendo el aglomerado urbano Gran San Salvador de Jujuy el más poblado de la provincia, el 15.º del país y el 4.º del noroeste argentino (NOA). Mientras, San Pedro de Jujuy, es su segundo centro de población más importante. Su economía representa el 1,1 % del PBI nacional y su territorio representa el 1,68 % de la superficie nacional, además de ser la cuarta jurisdicción de primer orden menos extensa, por delante de Misiones, Tucumán y la ciudad de Buenos Aires.
Posible origen de la palabra «Jujuy»: en la obra Marta Riquelme, Guillermo Enrique Hudson (también conocido como William Henry Hudson, 1841-1922) dice: «El kakuy es un ave que frecuenta los bosques (…) Kakuy era el antiguo nombre de ese territorio, que los primeros exploradores deletrearon por error 'Jujuy', nombre corrupto que por fin le había quedado».
Época virreinal española: Fundación de la ciudad de Jujuy
En el siglo XV, el actual territorio de Jujuy estaba poblado por diversos pueblos indígenas. Predominaban
los ocloyas, quechuas, aimaras y los jujuyes, de quienes deriva el nombre de la provincia, aunque los atacameños -en especial la parcialidad lipe- eran predominantes en la región puneña. Los omaguacas eran una síntesis étnica de calchaquíes y atacameños con un fuerte componente genético arawak. La tenaz resistencia de estas poblaciones dificultó primero el avance de los incas y luego el avance español, hacia 1470 el territorio fue invadido por los quechuas procedentes del sur de Perú aliados con los aimaras procedentes del norte del territorio que hoy pertenece a Bolivia. En 1536 Diego de Almagro recorrió la Puna jujeña. El 20 de agosto de 1561 el gobernador Juan Pérez de Zurita ordenó la construcción de la ciudad de Nieva, primera fundación dentro de la futura jurisdicción de Jujuy, estaba situada entre los ríos Grande y Xibi-Xibi, pero a mediados de 1563 fue destruida por los indígenas y una nueva autoridad destituyo a Zurita.
En 1563, el rey Felipe II de España expidió una Real Cédula determinando los límites jurisdiccionales de la Real Audiencia de Charcas dentro del virreinato del Perú, incluyendo dentro de ellos a la Gobernación del Tucumán. De este modo se la separó de Chile, separación que se completó en 1564 con el nombramiento de un gobernador para la «Provincia del Tucumán, Diaguitas y Juríes», con residencia en Santiago del Estero. El actual territorio jujeño quedó incluido en la nueva gobernación.
El magistrado español Pedro Ortiz de Zárate fundó San Francisco de la Nueva Provincia de Álava el 13 de octubre de 1575 en la zona llamada Punta Diamante por la cercana unión de los ríos que franquean la ciudad (el Grande de Jujuy y el Xibi Xibi), pero a principio de 1576 fue destruida nuevamente.
La resistencia de los omahuaca u omaguacas estuvo comprendida con la de los diaguitas, de modo que en la llamada guerra calchaquí participaron los pueblos aborígenes de Jujuy, destacándose en ellos los jefes Kipildor (Quipildor) y Viltipoco. Fue precisamente en esta provincia donde los españoles cerraron el cerco a los «calchaquíes» al ser fundado el 19 de abril de 1593 en el lugar donde está emplazada actualmente la plaza Belgrano. Así, un lunes de Pascua de Resurrección y bajo la invocación del Salvador, Francisco de Argañarás y Murguía dejó establecida la fundación de la ciudad de San Salvador de Velasco en el valle de Jujuy, donde quedó definitivamente asentada.
A lo largo del siglo XVII la población asentada en la ciudad, pueblos, estancias, haciendas y chacras fue creciendo lentamente. Según el primer censo (1779) había 14.694 personas en el área de influencia del Cabildo de Jujuy . De ellas el 14 % vivía en la ciudad donde españoles y mestizos criollos eran la mayoría (un 49%) seguidos por naturales (un 32%) y luego mulatos y negros (un 28%) , mientras que fuera de la ciudad predominaban los naturales indígenas. Los esclavos afroamericanos provenían del puerto de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata y se los destinaba a tareas domésticas o artesanales , propiedad de españoles y en las estancias de los jesuitas . Cabe mencionar que la esta composición varió durante la Guerra de la Independencia y la Guerra Gaucha , como consecuencia de éxodos, sitios y más de 260 combates librados en tierra salto jujeña, según cuenta el historiador Cnel Emilio Bidondo. Estima que un 35% de la población masculina murió o fue tomada prisionera en combate entre 1810 y la Batalla de León (1821) siendo principalmente mestizos (los heroicos gauchos jujeños), españoles , naturales y mulatos (que integraron los regimientos de Pardos y Morenos)
La región formó parte del virreinato del Perú hasta 1776, momento en que la Corona española creó el virreinato del Río de la Plata, en lo que fuera la antigua Gobernación del Tucumán , con metrópoli en la ciudad de Salta. Por Real Cédula del 5 de agosto de 1783, se divide la gobernación, y se crea la Intendencia de Salta del Tucumán que comprendía la actual provincia de Jujuy , junto con Catamarca, Santiago del Estero, Salta, Tucumán , lo que hoy es Tarija y la Puna de Atacama.
Desde la creación de la provincia
El 18 de noviembre de 1834, Jujuy y su zona de influencia proclamaron la autonomía provincial y se separaron de la provincia de Salta, con mucho retraso en relación con las demás provincias argentinas del siglo XIX. El teniente gobernador, coronel José María Fascio, llamó a cabildo abierto y consultó a la multitud:
Ante la respuesta de ¡Sí, juramos!, quedó proclamada la autonomía provincial y Fascio fue nombrado gobernador provisorio. Fascio era un militar español, que había combatido en el bando realista. El 2 de diciembre de 1834, la Legislatura de Salta reconoció la autonomía de Jujuy. Fascio invadió Salta y el 13 de diciembre logró triunfar en la Batalla de Castañares, por lo cual aseguró la autonomía. El 27 de diciembre fue nombrado gobernador propietario y renunció el 25 de febrero de 1835.
El 29 de noviembre de 1835 fue sancionada la segunda constitución provincial, y fue gobernador el coronel Fermín de la Quintana.
En 1836, la mayor parte de la provincia rechazo una invasión de las tropas de la Confederación Perú-Boliviana.
El 17 de diciembre de 1836 se produjo el reconocimiento oficial de la autonomía jujeña por parte de la Confederación Argentina.
En 1839 fue promulgado el Estatuto Provincial para el Régimen y Administración de la Provincia de Jujuy, nueva constitución provincial.
El 28 de enero de 1851 fue sancionado el Estatuto Provisorio para la dirección y administración de la Provincia de Jujuy, en reemplazo del estatuto de 1839.