Corrientes (en guaraní: Taragui Tetãmini), en el texto de la Constitución provincial: Provincia de Corrientes, es una de las veintitrés provincias de la República Argentina y de los veinticuatro estados autogobernados (o jurisdicciones de primer orden) que conforman el país, así como uno de los veinticuatro distritos electorales legislativos nacionales. Su capital y urbe más poblada es la homónima ciudad de Corrientes.
En el aspecto histórico de la construcción del Estado Argentino, es una de las provincias más antiguas del territorio argentino y una de las catorce provincias fundadoras de la Confederación Argentina.
Está al nordeste del país, limitando al oeste y norte con el río Paraná que la separa de Santa Fe, Chaco y Paraguay, al noreste con Misiones, al este con el río Uruguay que la separa de Brasil y Uruguay, y al sur con Entre Ríos. Con 88 199 km², ocupa el puesto decimosexto en extensión territorial de la Argentina.
En 2004 el idioma guaraní fue declarado como "idioma oficial alternativo", dada la dualidad idiomática que se destaca en la provincia.
La provincia estaba habitada por dos tribus como los káingang y guaraníes. Tanto los kaingang, mientras que los guaraníes lo hacían hacia el 500 a. C., provenientes de la región amazónica, para ubicarse en los márgenes de los ríos Paraná y Uruguay. Desde allí y como producto de su organización comunal (en tekoá Guazú o grandes aldeas), comenzaron un proceso de influencia hacia las demás tribus, generando una "guarinitización".
Los originarios se establecieron a lo largo de la costa del Paraná, formando comunidades seminómadas, hasta bien entrada la época colonial. Mantuvieron relaciones hostiles con otros habitantes, los belicosos charrúas (pámpidos), ubicados en parte de Río Grande del Sur y la República Oriental del Uruguay.
En diciembre de 1527, Sebastián Caboto, navegante veneciano al servicio de España, descubrió el río Paraná y el 31 de marzo de 1528, el río Paraguay, fue el primer europeo que avistó la costa oeste.
Cuando se concedió a Pedro de Mendoza el adelantazgo en la Región del Río de la Plata, por las Capitulaciones celebradas entre él y el rey de España, Corrientes quedó dentro de los territorios que se le otorgaban.
Época virreinal: Hispanismo y misiones jesuíticas
La ciudad de Corrientes fue fundada por el adelantado Juan Torres de Vera y Aragón con el auxilio de Alonso de Vera y Aragón, llamado el tupí, y Hernando Arias de Saavedra —Hernandarias— el 3 de abril de 1588. El adelantado necesitaba hacerlo para cumplir las capitulaciones de su cargo; como estación de paso entre Asunción del Paraguay y Buenos Aires, el crecimiento de la región se vio favorecido. Torres de Vera y Aragón no permaneció en la nueva fundación, ya que siguió viaje a España para lograr la ratificación de su cargo. Común pero errónea es la afirmación de que su fundador bautizó a la ciudad como San Juan de Vera de las Siete Corrientes; el acta de la fundación registra simplemente el de Ciudad de Vera, ampliado con el tiempo para honrar al patrono del fundador y luego apocopado en su forma actual.
Los pobladores iniciales fueron 62 criollos y españoles procedentes de Asunción, a los que se sumaron otros 86 llegados de la ciudad de Concepción de Buena Esperanza. El mismo movimiento dio origen ese año a Santa Ana de los Guácaras, Itatí y Santa Lucía, que fueron organizados como pueblos de indios cuyos pobladores se tomaron en su gran mayoría de la población amerindia local.
Numerosas misiones jesuíticas se instalaron en el actual noreste de la provincia (entonces parte de Misiones), donde desarrollaron una intensa y peculiar labor evangelizadora. Esto fue el verdadero catalizador de la sociedad guaraní en la región, ya que la alianza de sus dirigentes políticos (los mburuvicha guazú) con la Compañía de Jesús les granjeó la protección temporal de la Corona de España frente a las presiones de los hacendados virreinales, interesados en someterlos a un régimen de encomiendas, y los saqueos de los bandeirantes brasileños. No todas las tribus guaraníes se acogieron a este sistema, sin embargo; mientras un gran número de guaraníes se asentó en las misiones, otros permanecieron hostiles y se retrajeron a las áreas más aisladas y remotas de la región. La población guaranítica dio lugar a buena parte del tejido social que fue la base para la organización de la provincia actual, pese a que la expulsión de los jesuitas provocó el despoblamiento y la pérdida del territorio de las Misiones Orientales, que caería en manos de los luso-brasileños tornándose más adelante en Río Grande del Sur.
Cuando, por Cédula Real del 16 de diciembre de 1617, la gobernación inicialmente asignada a Pedro de Mendoza fue dividida en dos, la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, quedó, junto con otras, en la jurisdicción de la Gobernación del Río de la Plata.
En el siglo XVIII, los conflictos entre los naturales de Corrientes y la gobernación de Buenos Aires, de la que dependían, fueron intensos; se debieron principalmente a la negativa a prestar servicio militar contra los habitantes de otras zonas o los nativos. En 1732 una sublevación comunera se alzó contra el gobernador Bruno Mauricio de Zabala, tomando el bando de los comuneros de Asunción; fue duramente reprimida por tropas enviadas desde la capital. 30 años más tarde, el gobernador Pedro de Ceballos se encontraría con una situación similar, provocada por la orden de reclutar milicias para abrir un Camino Real hacia el Tucumán.
Las represalias del gobierno central incluyeron el traslado al río Uruguay del transporte comercial que se desarrollaba en el Paraná, lo que fue un duro golpe a la economía local, basada en la construcción naval —proveyendo de carpintería naval a todo el virreinato— y los tejidos destinados al autoabastecimento y la provisión de los mercados vecinos.
La Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, que modificó la organización administrativa del Virreinato del Río de la Plata creando las Gobernaciones Intendencias, hizo que Corrientes quedara asignada a la Intendencia de Buenos Aires.
Se organizó un cuerpo propio de milicias, los Cazadores Correntinos, que durante las invasiones inglesas de comienzos de 1806 y 1807, colaboraron en la defensa de Buenos Aires bajo el mando de Juan José Fernández Blanco, adjuntos al Tercio de Vizcaínos. El cuerpo fue suprimido tras la asonada del 1 de enero de 1809 encabezada por Martín de Álzaga.
La ciudad de Corrientes, dotada ya de clara identidad para la época de la Independencia Argentina, ya como provincia se alió con los criollos y españoles de Buenos Aires, pasando a formar parte de la alianza de provincias que formarían posteriormente la República Argentina. En 1810 la Junta de Buenos Aires nombró al primer gobernador Elías Galván, al que siguieron