El Primer Imperio francés, también conocido como el Imperio napoleónico o la Francia napoleónica, fue el gobierno monárquico establecido por Napoleón Bonaparte tras la disolución del Consulado en 1804. En su máximo apogeo, el Imperio comprendió la mayor parte de Europa Occidental y Central, además de poseer numerosos dominios coloniales y Estados clientelares. El régimen duró desde el 18 de mayo de 1804 —proclamación de Napoleón como emperador— hasta el 4 de abril de 1814, y desde el 20 de marzo al 7 de julio de 1815, día de la entrada de las fuerzas del rey Luis XVIII a París.
La presencia de Napoleón Bonaparte, un militar temido que encarnaba los ideales revolucionarios, despertó el miedo de las monarquías absolutistas que, temiendo la expansión de las ideas de la revolución francesa y auspiciadas por el Reino Unido, no cesaron en hacerle la guerra a Francia. Sin embargo, se toparon con una serie de derrotas humillantes a manos del emperador. Para el año 1812, Napoleón ya controlaba toda Europa occidental y central, con la excepción de la Gran Bretaña y Portugal. Con sus conquistas, varios Gobiernos absolutistas fueron extintos y las ideas de la revolución francesa se diseminaron por Europa.
Napoleón acariciaba el deseo de transformar a Francia en una potencia hegemónica, y se esforzó en lograrlo haciendo gala de un genio militar y una capacidad de liderazgo innatos. Mantuvo un Gobierno constitucional, que reservaba un inmenso poder político a la figura del emperador, inspirado en su popularidad y su estrecha relación con el ejército. Aun así, el imperio fue fundado y gobernado en las bases de la revolución francesa: Napoleón fue elegido soberano mediante un plebiscito, estableciendo un Estado continental y centralizado muy comparable al antiguo Imperio romano. Su régimen finalizó luego de consecuentes derrotas militares, tras verse obligado a enfrentar a casi toda Europa en conjunto. Sin embargo, la influencia de la Francia napoleónica perduró más allá de su existencia, en las décadas siguientes estallarían por todo el continente una serie de revoluciones populares que pondrían fin definitivo al despotismo.
En el plano interno, Napoleón consiguió restablecer la estabilidad política de Francia y creó una infraestructura capaz de impulsar los negocios de la burguesía francesa; bajo su gobierno, Francia alcanzaría su máximo esplendor. Puso fin al ancestral feudalismo de la monarquía y creó una nobleza del mérito comprendida por aquellos considerados competentes y dignos de tal posición. Impulsó el liberalismo económico, las construcciones, la educación, las artes y las leyes, siendo sus famosos código civil y código de comercio (el conjunto de las normas del derecho civil y del derecho mercantil francés un solo texto legal) uno de sus mayores legados a la humanidad, pues inspira hoy en día a casi la mitad de los ordenamientos jurídicos del mundo.
Inicios y primeras campañas de Napoleón Bonaparte
Napoleón Bonaparte nació en Ajaccio, Córcega, en 1769, un año después de que la isla de Córcega pasara a dominio de Francia. Estudió en la Academia Militar Francesa y conseguiría proyectar su genio militar solo después de la Revolución francesa (1789). Napoleón fue promovido a general con tan solo veinticuatro años de edad tras el sitio de Tolón en 1793. En el año 1795, y a los veintiséis años de edad, comandó el ejército francés que conquistó parte de la península itálica (Campaña de Italia) y de Egipto (Campaña de Egipto) entre los años 1796 y 1797.
Golpe de Estado de Napoleón Bonaparte: El 18 de Brumario
Habían pasado diez años del inicio de la Revolución francesa, pero Francia seguía sin conseguir la estabilidad política, económica y social deseada. Por una parte, el orden era perturbado por las presiones populares, que exigían medidas capaces de acabar con la pobreza y la miseria en que vivía gran parte de la población del campo y de las ciudades. Por la otra, la burguesía, clase social que había liderado la Revolución francesa, veía sus negocios sucumbir en función de las constantes crisis económicas y políticas. Para completar el escenario, varios países europeos conspiraban y combatían para poner fin al régimen revolucionario en Francia. En medio de ese caos, sobresale victorioso en el campo de batalla un joven general llamado Napoleón Bonaparte.
Con el respeto y la fama adquiridos en el campo de batalla, en aquel momento Napoleón Bonaparte representaba la alternativa política ideal para solucionar los problemas de los franceses. Era visto como héroe por la población y considerado un líder por la burguesía. Respaldado por su gran popularidad, comandó el 9 de noviembre de 1799 (18 de brumario del año VIII, según el calendario republicano francés) un golpe de Estado contra el gobierno del Directorio conocido como el "Golpe de Estado del 18 de brumario".
Instauración del Consulado: Napoleón Bonaparte "Primer Cónsul"
Dos meses después Napoleón Bonaparte asumiría el poder, entrando en vigor una nueva constitución y creando el Consulado, órgano que sustituyó al Directorio en el gobierno de Francia. Estaba constituido por tres cónsules, de los cuales Napoleón se convirtió en el "primer cónsul" y virtual dictador de Francia. Apoyado por gran parte de la población francesa, fue investido de amplios poderes. Napoleón procuró restablecer el orden interno, reorganizar la administración pública y reducir la inflación. Con eso, la economía volvería a crecer. Normalizar también las relaciones con la Iglesia era otro objetivo, rotas desde el año 1790. Otra medida importante de su gobierno fue la creación del Código Civil de Francia, conocido mundialmente como el Código de Napoleón o Napoleónico, el mismo reunía principios del Derecho Romano, de órdenes reales y de la legislación civil y penal vigente durante la Revolución francesa.
En el plano externo, Napoleón Bonaparte consiguió restablecer la paz por medio de victorias militares y de negociaciones diplomáticas, neutralizando a los adversarios de Francia. En este ámbito, uno de los aspectos más destacados del gobierno fue el acuerdo de paz firmado en 1802 con el Reino Unido, que ponía fin a años de conflicto, lo que aumentaría más su prestigio. En 1804, Napoleón (que dos años antes se había convertido en cónsul vitalicio) fue autorizado, por medio de un plebiscito, a asumir el título de emperador de los franceses. Las principales reformas de Napoleón fueron:
Establecer un sistema de gobierno centralista.
Pacificar la sociedad francesa: permitió el ingreso de las personas que se habían exiliado del país.
Estabilizar los impuestos: creó el Banco de Francia y el Código de Comercio.
Impulsar un sistema educativo centralizado y político.
Crear el Código Civil para regular la convivencia entre los ciudadanos.
Restablecer las relaciones con la Iglesia católica.