Tal Día como Hoy

Presidente

Persona que dirige o lidera un Estado republicano

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Presidente (femenino: presidenta;​​​​ del latín praesĭdens, -entis, ‘el que dirige una reunión’),​ por lo general, es la designación utilizada para identificar a la persona que dirige una reunión, una sesión de trabajo o una asamblea. Actualmente, el término aislado se refiere al funcionario público, electo para un período determinado, que ostenta el poder ejecutivo de un Estado o de una región. Esta fórmula fue incorporada por primera vez en la Constitución de los Estados Unidos y actualmente se utiliza de manera generalizada. Además, sirve para identificar a quien preside determinado órgano público colegiado, como los son en vía de ejemplo, los presidentes respectivos del Congreso (tanto en la Cámara Alta como en la Cámara Baja), Corte Suprema, Tribunal Constitucional y otros.

De la misma manera y por extensión se denomina también, en algunos países, al máximo directivo de empresas privadas, universidades, cámaras empresariales, asociaciones e instituciones de diversa índole, públicas o privadas.

También existe la palabra vicepresidente y su equivalente femenino vicepresidenta, con un rango inmediatamente inferior al del presidente en la jerarquía organizacional.

El participio presente activo sustantivado praesĭdens​ (acusativo: praesidentem) significaba ‘que preside; presidente, líder’ y proviene del verbo praesideō, -ēre (‘presidir’). Este se compone de prae- (‘antes, delante’) y sedeō (‘sentarse, estar sentado’). El significado original era ‘estar sentado al frente, proteger’,​ en el sentido de dirigir una reunión o ‘estar situado al frente para proteger a los demás’. Un significado secundario es ‘mandar, gobernar’. Entonces praesĭdens significa ‘el que dirige una reunión’ o ‘gobernador, comandante’.​ A partir de la raíz praesidēre derivan palabras como «presidente/presidenta», «presidio» y «presea».​

Como se explicó anteriormente, el título presidente proviene del latín prae- ‘antes, delante’ + sedeō ‘sentarse, estar sentado’. Durante el Alto imperio romano, la forma genérica de llamar a un gobernador de provincia era el de Rector provinciae. A partir de la época de Tácito se empiezan a registrar los términos de praeses y praesidens que también pasan a designar al gobernador romano,​ aunque es el término praesidens el que adquiere más popularidad y sobrevive gracias tanto a autores cristianos posteriores y a su uso en cargos eclecíasticos.​ Posteriormente este título empieza a designar al titular o funcionario que preside o se sienta delante de una reunión y se asegura de que el debate se lleve a cabo de acuerdo con las reglas de orden​ (compárese con presidente del Consejo de Administración, speaker), pero actualmente se refiere más comúnmente a un cargo ejecutivo en cualquier organización social. Otros ejemplos son de las universidades de Oxford y Cambridge (desde 1464) y el presidente fundador de la Real Sociedad de Londres, William Brouncker, en 1660. Este uso sobrevive hoy en día en el título de cargos como «presidente de la Junta de Comercio» y «lord presidente del Consejo» en el Reino Unido, así como «presidente del Senado» en los Estados Unidos (uno de los roles asignado constitucionalmente al vicepresidente). El sacerdote que oficia en ciertos servicios religiosos anglicanos también se denomina a veces «presidente» en este sentido. Sin embargo, el uso moderno más común es como el título de un jefe de Estado en una república.

En la Francia prerrevolucionaria, el presidente de un parlamento era un poderoso magistrado, miembro de la llamada noblesse de robe («nobleza de toga»), con considerable autoridad tanto judicial como administrativa. El nombre se refería a su función principal de presidir juicios y otras audiencias. En los siglos XVII y XVIII, los escaños en los parlamentos, incluidas las presidencias, se convirtieron efectivamente en hereditarios, ya que el titular del cargo podía asegurarse de que lo pasaría a un heredero pagando a la Corona un impuesto especial conocido como paulette. Sin embargo, el puesto de premier président («primer presidente») solo podía ser ocupado por nominados del rey. Los parlamentos fueron abolidos por la Revolución francesa. En la Francia moderna, el juez principal de un tribunal se le denomina presidente (président de la cour).

En la inglesa Biblia del rey Jacobo, la palabra presidents también se usa en Daniel 6:2 para traducir el término arameo סָרְכִ֣ין (sā·rə·ḵîn), una palabra de probable origen persa que significa ‘oficiales’, ‘comisionados’, ‘supervisores’ o ‘jefes’. En la traducción española Reina-Valera de 1909 también se traduce como «presidentes».​

El primer uso de la palabra presidente para denotar al funcionario de mayor rango de un Gobierno fue durante la Mancomunidad de Inglaterra. Después de la abolición de la monarquía, el Consejo de Estado, cuyos miembros eran elegidos por la Cámara de los Comunes, se convirtió en el gobierno ejecutivo de la Mancomunidad. El Consejo de Estado era el sucesor del Consejo Privado, que anteriormente había estado encabezado por el lord presidente; su sucesor, el Consejo de Estado, también estuvo encabezado por un lord presidente, el primero de los cuales fue John Bradshaw. Sin embargo, el lord presidente por sí solo no era jefe de Estado, porque ese cargo estaba en manos del consejo en su conjunto.

El uso moderno para designar a una sola persona que es el jefe de Estado de una república se remonta directamente a la Constitución de los Estados Unidos de 1787, que creó el cargo de presidente de los Estados Unidos; su primer titular fue George Washington (1789-1797). Los gobiernos estadounidenses anteriores habían sido encabezados por «presidentes» (como el presidente del Congreso Continental o el presidente del Congreso Provincial de Massachusetts), pero estos eran presidentes en el sentido antiguo, sin autoridad ejecutiva. Se ha sugerido que el uso ejecutivo del término se tomó prestado de los primeros colegios y universidades estadounidenses, que generalmente estaban dirigidos por un presidente.

Un estilo común de dirección para los presidentes, «Sr./Sra. Presidente», se toma de la tradición parlamentaria británica, en la que se hace referencia al presidente de la Cámara de los Comunes como «Sr./Sra. portavoz» (Mr/Mrs. Speaker). Coincidentemente, este uso se asemeja a la antigua costumbre francesa de referirse al presidente de un parlamento como Monsieur/Madame le Président, una forma de tratamiento que en la Francia moderna se aplica tanto al presidente de la República como a los jueces principales. Del mismo modo, los parlamentarios francófonos se dirigen al presidente de la Cámara de los Comunes canadiense como Monsieur/Madame le/la Président(e). En la novela Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos de 1782, el personaje identificado como Madame la Présidente de Tourvel («señora presidenta de Tourvel») es la esposa de un magistrado en un parlamento. El nombre ficticio Tourvel no se refiere al parlamento en el que se encuentra el magistrado, sino más bien, a imitación de un título aristocrático, a su propiedad privada.

Una vez que Estados Unidos adoptó el título de «presidente» para su jefe de Estado republicano, muchas otras naciones siguieron su ejemplo. Haití se convirtió en la primera república presidencial de América Latina cuando Henri Christophe asumió el título en 1807. Casi todas las naciones americanas que se independizaron de España a principios de las décadas de 1810 y 1820 eligieron a un presidente al estilo estadounidense como líder ejecutivo. El primer presidente europeo fue el presidente de la República Italiana de 1802, un Estado cliente de la Francia revolucionaria, en la persona de Napoleón Bonaparte. El primer presidente africano fue el presidente de Liberia (1848),​ mientras que el primer presidente asiático fue el presidente de la República de China (1912).​

En los siglos XX y XXI, los poderes de las presidencias han variado de un país a otro. El espectro de poder ha incluido desde presidentes vitalicios y hereditarios hasta jefes de Estado ceremoniales. Los presidentes de los países con forma de gobierno democrática o representativa suelen ser elegidos por un período determinado y en algunos casos pueden ser reelegidos por el mismo proceso por el que fueron designados, es decir, en muchas naciones, elecciones populares periódicas. Los poderes conferidos a tales presidentes varían considerablemente. Algunas presidencias, como la de Irlanda, son en gran medida ceremoniales, mientras que otros sistemas otorgan al presidente poderes decisorios como el nombramiento y destitución de primeros ministros o gabinetes, el poder de declarar la guerra y el de veto sobre la legislación. En muchas naciones, el presidente es también el comandante en jefe de las fuerzas armadas de la nación, aunque una vez más, esto puede variar desde un rol ceremonial hasta uno con una autoridad considerable.

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