Tal Día como Hoy

Práxedes Mateo-Sagasta

Político español (1825-1903)

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Práxedes Mariano Mateo-Sagasta y Escolar (Torrecilla en Cameros, 21 de julio de 1825-Madrid, 5 de enero de 1903) fue un político español, miembro sucesivamente de los partidos Progresista, Constitucional y Liberal-Fusionista durante los periodos del Sexenio Democrático y la Restauración borbónica. Ingeniero de caminos, canales y puertos, profesión que desempeñó en su juventud, ejerció el cargo de presidente del Consejo de Ministros durante siete períodos comprendidos entre 1870 y 1902, alternando desde 1874 el poder con su rival político Antonio Cánovas del Castillo. Fue famoso por sus dotes retóricas.

Tras la aprobación de la Constitución de 1876 fue, junto con Cánovas, uno de los principales artífices del sistema de turno pacífico, mediante el cual se creó una apariencia de democracia que ponía fin a la inestabilidad política que arrastraba el país desde décadas anteriores. Dicha estrategia se afianzó en 1885 en el Pacto de El Pardo, con el propósito de evitar que la inminente muerte del rey Alfonso XII volviese a desestabilizar la política española. Sus gobiernos estuvieron marcados por la consecución del sufragio universal masculino, pero también por los conflictos con las colonias, ya que presidía el gobierno en el momento del estallido de la crisis de 1898, que desembocó en la guerra hispano-estadounidense en Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

Nacido en la localidad riojana de Torrecilla en Cameros el día de Santa Práxedes, fue uno de los tres hijos de Clemente Mateo-Sagasta y Díaz con Esperanza Escolar. Titulado en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos por la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid en 1849, es destinado a la jefatura de Obras Públicas de Zamora, donde se le encomienda la construcción de la carretera de Zamora a Orense por las portillas de Padornelo y de la Canda. En 1852 se le encomendó el estudio del ferrocarril del Norte, entre Valladolid y Burgos, con 121 km de trazado.

Hacia 1850 Sagasta empezó una relación marital con Ángela Vidal Herrero, mujer que se había casado en 1844 con Nicolás Abad Alonso (un militar),​ con quien Sagasta no regularizó su relación en matrimonio hasta la muerte de Abad en 1885 y con quien tuvo dos hijos, José y Esperanza, nacidos respectivamente en 1851 y 1875.​

Con treinta y dos años, en 1857 se le nombra profesor-ingeniero de la recién creada Escuela de Ayudantes de Obras Públicas, impartiendo las clases de Topografía y Construcción durante nueve años. Fue nombrado subdirector en 1858, compaginando la docencia con la actividad parlamentaria. Sin embargo, en 1866, a raíz de la sublevación del cuartel de San Gil es cesado de su cargo de profesor de la Escuela de Ayudantes y separado del Cuerpo de Ingenieros de Caminos. A su vuelta del exilio en 1868 pasa a dedicarse plenamente a la actividad política.

Comienzo de la actividad política

Durante sus estudios de ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en 1848, fue el único alumno de la Escuela que se negó a firmar un manifiesto en apoyo de la reina Isabel II.

En sus inicios políticos fue de vital importancia su amistad con Pedro Calvo Asensio con quien se conoció en el turbulento mes de mayo de 1848, durante las revoluciones de 1848 que en España se centraron en intentar derrocar al presidente conservador Ramón María Narváez. Los dos fueron desde entonces buenos amigos y compañeros en el Partido Progresista.

Inició su vida política en Zamora, en 1854, donde había sido nombrado jefe de Obras Públicas. Allí recibe el cargo de presidente de la Junta Revolucionaria de la ciudad. Con la disolución del parlamento en julio de 1854 tras varios levantamientos en el país sin una decisión formal o decreto, se celebraron elecciones generales para las Cortes constituyentes en octubre de 1854. En estas elecciones, Sagasta fue elegido por primera vez para las Cortes en la circunscripción de Zamora, y Calvo Asensio en Valladolid.​​ Los principales objetivos de los progresistas en ese momento eran la garantía de libertades fundamentales, la elección popular de los ayuntamientos, la descentralización de la administración, la responsabilidad ministerial y la reorganización del ejército.​ Las Cortes Constituyentes fueron disueltas en 1856 sin que se adoptara una nueva constitución. En las elecciones siguientes de 1857, Sagasta no recibió mandato. No fue hasta las elecciones de 1858 cuando fue reelegido, esta vez en la circunscripción de Logroño, su provincia natal. En 1857 Sagasta también se incorporó en la redacción del periódico La Iberia, de la mano de Pedro Calvo, su director, para más tarde, tras la muerte de Calvo Asensio, pasar a comprar sus acciones de La Iberia a su viuda y dirigir el periódico.

En las siguientes elecciones a las Cortes, los progresistas no se presentaron. A partir de 1865 Sagasta estuvo en contacto con Juan Prim, quien planeaba un levantamiento revolucionario contra el gobierno de la reina Isabel II. Tras el fracasó de la sublevación del Cuartel de San Gil en 1866 , Sagasta fue arrestado y condenado a muerte. Sin embargo, logró huir y exiliarse en Francia.

Periodo del Sexenio Democrático

Regresa a España tras la Revolución de 1868 y el exilio de la reina Isabel II y su familia. Francisco Serrano Domínguez formó un gobierno provisional en octubre de 1868. Sagasta fue miembro de este gobierno como Ministro del Interior en el periodo denominado Sexenio Democrático.​ Las siguientes elecciones que el gobierno celebró en enero de 1869 se celebraron bajo el sufragio universal masculino, igualitario y directo. No hubo censo de ingresos. Aproximadamente el 24% de la población tenía derecho a voto. La participación electoral fue del 70%. De los 236 escaños ganados por los partidos monárquicos-democráticos, los progresistas bajo Prim recibieron 156. Los republicanos recibieron alrededor del 25% de los votos y, por tanto, 85 escaños. El propio Sagasta fue elegido en una circunscripción de Madrid.

Los problemas internos de España, que Sagasta tuvo que afrontar como ministro del Interior, incluían la disolución de las juntas provisionales formadas durante los levantamientos, algunas de las cuales habían asumido la administración local y no querían disolverse ni siquiera después de las elecciones. Una crisis agraria, agravada por sequías en varias zonas, provocó hambruna y desempleo. Además, se redactó una nueva constitución. El derecho de asociación reconocido por el Gobierno Provisional en noviembre de 1868 allanó el camino para la fundación de organizaciones del movimiento obrero. La ley minera del gobierno de transición abrió la posibilidad de que el capital extranjero adquiriera derechos mineros de forma permanente. Esto provocó posteriormente un repunte económico.

En el periodo de enero a diciembre de 1870, es decir, durante las negociaciones con los candidatos extranjeros al trono español, Sagasta fue Ministro de Asuntos Exteriores. Aunque las negociaciones con los herederos previstos al trono estuvieron lideradas en gran medida por el presidente del distrito, Prim, el Ministerio de Asuntos Exteriores desempeñó un papel importante en ello.​ En diciembre de 1870, tras el asesinato de Juan Prim y la llegada del rey Amadeo de Saboya, Sagasta retomó el Ministerio del Interior. En las elecciones a las Cortes de marzo de 1871, Sagasta fue elegido en una circunscripción de Madrid. Desde julio de 1871 hasta diciembre de 1871, Sagasta no fue miembro del gabinete, pero el 21 de diciembre de 1871 el rey Amadeo lo nombró presidente del Consejo de Ministros. Debido a un escándalo de corrupción, tuvo que renunciar al cargo en mayo de 1872.​ Sagasta no fue elegido miembro de las Cortes en agosto de 1872, las cuales decidieron en febrero de 1873 transformar España en república bajo la presidencia de Francisco Pi y Margal. Durante la Primera República, tampoco era miembro de las Cortes Constituyentes.

Tras el Golpe de Estado de Manuel Pavía y la disolución del parlamento el 3 de enero de 1874, se convirtió en Ministro de Asuntos Exteriores de la República bajo la presidencia de Francisco Serrano Domínguez. Del 13 de mayo de 1874 al 3 de septiembre de 1874 volvió a dirigir el Ministerio del Interior. Desde el 3 de septiembre de 1874 ocupó el cargo de presidente de distrito. Tras el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos y restauración borbónica del rey Alfonso XII, Sagasta entregó las funciones oficiales a Antonio Cánovas del Castillo el 31 de diciembre de 1874. En todo este periodo, inmerso en numerosas crisis sociales y políticas, fue el jefe del Partido Constitucional, la escisión del progresismo amparada por él.

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