Un portaviones o portaaviones —también llamado portaeronaves o portaaeronaves— es un buque de guerra capital capaz de transportar y operar aviones, helicópteros y drones. Sirve como una base móvil para aeronaves que pueden entrar en combate o hacer reconocimiento. Tiene su propio grupo de batalla (fuerza de tareas) conformado por varios destructores, fragatas, cruceros, submarinos, helicópteros antisubmarinos y aviones de alerta temprana que lo protegen y salvaguardan.
Durante la Primera Guerra Mundial, algunas de las grandes potencias comprendieron la importancia estratégica de disponer de aviación embarcada para enfrentarse a conflictos en territorios alejados del territorio nacional o en territorios nacionales de ultramar en los que no era posible disponer de medios aéreos de importancia por motivos económicos o logísticos. La victoria naval de las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial, en gran medida debida a los portaviones, convirtió a estos en los buques más importantes y en el arma más poderosa de una armada, sustituyendo a los acorazados en el papel de buque insignia de una flota.
Solo se han hundido portaaviones en los años de la Segunda Guerra Mundial, no en los recientes. Un fuego naval o un bombardeo aéreo están lejos de ocurrir en la actualidad por los avances en radar y la cobertura del Grupo de Batalla; no obstante, submarinos nucleares, submarinos no-tripulados, torpedos, misiles hipersónicos antibuque, bombardeo cinético, drones y ciberataques son las amenazas modernas. En tiempos de paz, el portaaviones cumple con la función moderna de diplomacia de cañonero.
Entre las innovaciones más modernas y una muestra del estado actual de la tecnología en los portaviones son las catapultas electromagnéticas, que ahorran el tomar agua del mar para vapor, y la cubierta de vuelo con rampa de salto. Existen en tierra pistas con una rampa para que entrenen los pilotos que operarán en estos tipos de portaaviones.
Los portaaviones, al ser los navíos de guerra más grandes que existen, implican en su construcción un proceso largo y laborioso, que supone un enorme costo para su armada y tarda años en completarse. La tendencia es hacer cada vez portaaviones con su eslora, manga y desplazamiento más grandes para transportar en el hangar y operar en cubierta más número de aviones rápidamente y usar menos marinos para manejarlos, gracias a la automatización y el uso de software y sistemas operativos.
A fecha de hoy (Junio de 2025), existen 20 portaaviones operativos alrededor del mundo (comandados por nueve Armadas) más los que están en construcción (EE. UU. ya tiene portaaviones nucleares clase Ford aprobados por el Congreso: el USS John F. Kennedy (CVN-79) y el USS Enterprise (CVN-80), uno más siendo el cuarto de diez planeados a construir. Igualmente, China tiene otros 2 portaaviones en construcción.
Para informarse de los portaviones que están operativos, en construcción, hundidos o retirados ver Anexo:Portaviones por país.
El invento de los hermanos Wright en 1903 está muy cercano del primer despegue experimental en 1910 por un aeroplano de la cubierta de un crucero de la Armada de Estados Unidos, el USS Birmingham (CL-2) y los primeros aterrizajes fueron realizados en 1911.
El 4 de mayo de 1912, el primer avión en despegar de un barco en movimiento tuvo lugar cuando el comandante Charles Samson voló desde el HMS Hibernia (19056).
Los portahidroaviones se convirtieron en el siguiente paso en la historia de los portaviones. La Armada Imperial Japonesa consiguió realizar la primera incursión hidro-naval de la historia en septiembre de 1914 desde el Wakamiya. Usado contra las fuerzas alemanas durante la Primera Guerra Mundial, cargaba cuatro hidroaviones Maurice Faman franceses que despegaron y aterrizaron en el agua donde fueron recogidos mediante una grúa.
El desarrollo de cruceros con cubierta plana y corrida a lo largo de toda la eslora produjo los primeros grandes barcos de la flota. En 1918 el HMS Argus se convirtió en el primer portaviones capaz de lanzar y aterrizar aviones navales. Debido al éxito de estos buques en los años 1920 empiezan a construirse los primeros buques diseñados específicamente como portaviones, el HMS Hermes y el japonés Hōshō.
La mayor parte de los primeros portaviones eran conversiones de naves que habían servido para otra cosa o diseñado en un principio para otro propósito, como mercantes, cruceros, cruceros de batalla o acorazados.
El Tratado Naval de Washington de 1922 afectó a los planes de portaviones. Estados Unidos y Reino Unido tuvieron que limitar a 35 000 t el desplazamiento de sus portaviones, mientras que algunas exenciones específicas permitieron que algunos barcos individuales de tonelaje superior fueran convertidos a portaviones como la clase Lexington.
Su papel crucial durante la Segunda Guerra Mundial
Durante la década de 1920, varias armadas empezaron a diseñar y construir portaviones específicamente diseñados para ello. Esto permitió que el diseño se especializara para su futuro papel como barcos principales y de mando.
Durante la Segunda Guerra Mundial, estos barcos se convirtieron en el núcleo de la fuerza naval de los Estados Unidos, Gran Bretaña y el Imperio Japonés.
El portaviones se usó extensivamente en la Segunda Guerra Mundial, y durante ese tiempo se construyeron de varios tipos.
Los portaaviones escolta, tales como el USS Bogue, solo se construyeron durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque muchos portaviones fueron barcos construidos con ese propósito, la mayoría fueron convertidos a partir de barcos mercantes con el fin de dar apoyo aéreo a los convoyes y las misiones anfibias.