Polonia, oficialmente la República de Polonia (en polaco: ), es un país de Europa Central, uno de los veintisiete Estados soberanos que forman la Unión Europea, constituido en Estado democrático de derecho y cuya forma de gobierno es la república parlamentaria. Es un Estado unitario con 16 subdivisiones o regiones administrativas denominadas voivodatos.
Su territorio tiene una extensión de 312 696 km² y una población de 38.2 millones de personas, por lo que es el quinto país más poblado de la UE. Comprende en su porción más grande al norte parte de la gran llanura europea y abarca al sur territorio montañoso de los Sudetes, los Cárpatos y la sierra de Santa Cruz. Aunque la capital y ciudad más poblada es Varsovia, el centro académico-cultural es la segunda ciudad más grande, Cracovia.
Limita al norte con el mar Báltico y al noreste con el óblast de Kaliningrado (que pertenece a Rusia como un exclave), y Lituania, al este con Bielorrusia, al sureste con Ucrania, al sur con la República Checa y Eslovaquia, y al oeste con Alemania.
La creación de la nación es con frecuencia identificada con la adopción del catolicismo por su monarca Miecislao I en el año 966, cuando su territorio era similar al de la Polonia moderna. El Reino de Polonia fue formado en 1025, y en 1569 cimentó una larga asociación con el Gran Ducado de Lituania al firmar la Unión de Lublin, mediante la cual se erigió la Mancomunidad Polaco-Lituana. La Mancomunidad colapsó en 1795, y el territorio polaco fue repartido entre Rusia, Prusia y Austria. Polonia recobró su independencia tras la Primera Guerra Mundial como la Segunda República Polaca, pero fue ocupada por la Alemania nazi y la Unión Soviética al estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939. En 1944, se formó un gobierno provisional polaco, el cual, después de un período de conflictos, referéndums y elecciones, dieron como consecuencia que se convirtiera en un Estado satélite de la Unión Soviética, dando paso a que la República de Polonia (Rzeczpospolita Polska), fuese renombrada como República Popular de Polonia (Polska Rzeczpospolita Ludowa) en 1952. Durante las revoluciones de 1989, el gobierno marxista-leninista de Polonia fue derrocado, y el país adoptó una nueva constitución que se establece como una democracia bajo el nombre Rzeczpospolita Polska, a menudo referida como III Rzeczpospolita.
Polonia es la quinta economía (PIB PPA) más grande y una de las más dinámicas de la Unión Europea, alcanza en simultáneo un nivel muy alto en el Índice de Desarrollo Humano. Además, la Bolsa de Varsovia es la mayor y más importante de Europa Central y Oriental. Ocupa un lugar alto en educación, seguridad y libertad económica. Cuenta con un buen sistema educativo en Europa, situado entre los países más educados. El país ofrece educación universitaria gratuita, seguridad social financiada por el Estado y un sistema universal de atención de la salud para todos los ciudadanos. Ubicado entre las culturas de Europa Oriental y Occidental y acuñado por una historia cambiante, suma numerosos monumentos históricos y 17 Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Es visitado por 19.6 millones de turistas cada año (2018), por lo que es el decimosexto país más visitado del planeta.
El topónimo más corriente deriva del nombre de la tribu de los polanos occidentales, que habitaba la cuenca del Varta hacia el siglo VI. Su nombre, polanie, deriva a su vez de la palabra protoeslava polo que significa ‘campo’. En algunos idiomas, como el húngaro, lituano, persa, ruso y turco, el nombre del país deriva del de la tribu de los lendianos (lędzianie o lachy), una tribu lechita que habitaba en el extremo sureste de la actual Pequeña Polonia. Este nombre también proviene de la antigua palabra polaca lęda, que significa llanura. En polaco, el nombre ceremonial de su propio país es el único que utiliza el término Rzeczpospolita con el significado de «república», para las repúblicas extranjeras utilizan Republika.
Los homínidos parecen estar presentes en la actual Polonia desde hace quinientos mil años. Los eslavos se asentaron en este territorio desde hace 1500 años y la historia de Polonia como estado casi abarca un milenio. El territorio ocupado por Polonia ha variado enormemente durante su historia. En el siglo XVI, durante la República de las Dos Naciones, formaba la nación más grande de Europa, antes del crecimiento del Imperio ruso. Desde ese momento no existió una estructura polaca independiente hasta la recuperación de la independencia en 1918, y tras más de un siglo de gobierno por parte de sus vecinos, pero sus fronteras son alteradas nuevamente después de la Segunda Guerra Mundial.
En el siglo X aparece Polonia como nación; la gobernaron una serie de fuertes líderes que convirtieron a los polacos al cristianismo, creando un reino poderoso e integrando a Polonia en la cultura europea. En el siglo XIII la fragmentación interna determina la erosión de la nación inicial, pero a lo largo del siglo se consolida la base del nuevo Estado dominante que estaba por llegar.
La dinastía Jogalia (1385-1569) formó la Mancomunidad polaco-lituana, comenzando con el gran duque lituano Jogaila. En 1385 se unió con Lituania tras la coronación como rey de Vladislao II Jogaila.
Gracias a la cooperación de ambos países, los ejércitos lituano y polaco vencieron a la Orden Teutónica en la batalla de Grunwald en 1410. Fue la mayor batalla en suelo europeo librada en todo el siglo XV. La amistad fue beneficiosa para los polacos y lituanos, que desempeñaron el papel dominante en uno de los imperios más importantes de Europa por los siguientes tres siglos.
El Nihil novi, acta adoptada por el Sejm en 1505, transfirió más poder legislativo al Sejm que al monarca. Este evento marcó el principio del periodo llamado la «Mancomunidad de los nobles» cuando el estado era gobernado por «libres e iguales», la szlachta. La Unión de Lublin de 1569 estableció a la Mancomunidad polaco-lituana como un participante muy influyente en la política y cultura europeas.
Durante las varias invasiones a Rusia (1605-1618), debilitada por el Período Tumultuoso, las tropas de la Mancomunidad tomaron Moscú del 27 de septiembre de 1610 al 4 de noviembre de 1612, hasta que fueron expulsados por el alzamiento patriótico de Rusia.
El poder de la mancomunidad decayó después del doble ataque de 1648. El primero fue la mayor rebelión cosaca, en la que colaboró el Kanato de Crimea, en los territorios orientales de Kresy; los sublevados solicitaron la protección del zar frente a las tropas de la nobleza de la Mancomunidad Polaco-Lituana.
En 1651, debido a la creciente amenaza de sus aliados tártaros, el atamán cosaco Jmelnytsky pidió al zar Alejo I de Rusia que incorporase Ucrania a sus dominios, en calidad de ducado autónomo bajo la protección rusa. De esta manera la influencia rusa sustituyó a la polaca en 1654. La segunda ofensiva contra la mancomunidad fue la invasión sueca en 1655, en la que participaron también Transilvania y Brandeburgo, y que se conoce la «Avalancha».
En la segunda mitad del siglo XVII, la debilitada mancomunidad de Juan III Sobieski se coligó con el emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, Leopoldo I de Habsburgo, y juntos vencieron al Imperio otomano en la batalla de Viena (1683), que marcó el final de doscientos cincuenta años de conflictos entre la Europa cristiana y el islam otomano. Por su resistencia a los avances musulmanes, se ganó el nombre de Antemurale Christianitatis.
Tras siguientes dieciséis años de guerra con los otomanos (1682-1699), estos tuvieron que retirarse de los territorios al norte del Danubio, que nunca volvieron a ocupar; la guerra acabó asimismo con la amenaza otomana a Europa central.
En el siglo XVIII la democracia de los nobles gradualmente declinó en la desorganización, haciendo a la una vez poderosa mancomunidad, vulnerable a las influencias extranjeras. Finalmente todos quisieron una parte de Polonia, y la obtuvieron, borrando a Polonia del mapa en 1795. La idea de independencia polaca se mantuvo hasta el siglo XIX. Así fue que, cuando las fuerzas napoleónicas derrotan a Prusia en 1807, parte del territorio polaco es transformado en el Gran Ducado de Varsovia, un estado aliado de Francia. Sin embargo, tras la derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo, este Estado es disuelto. En el congreso de Viena se decidió crear la República de Cracovia, un país que solo comprendía Cracovia y sus alrededores. Este estado fue efímero debido a que, tras los levantamientos de Cracovia en 1846, fue anexado por Austria.