Piura es una ciudad peruana ubicada en la costa norte del país. Es la capital de la provincia y del departamento del mismo nombre. Según el censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática 2017, para el 2025 cuenta con una población estimada de 598 200 habitantes, lo que la convierte en la sexta ciudad más poblada del Perú. Su superficie es de aproximadamente 1102,55 km², distribuidos entre los distritos de Piura, Castilla y Veintiséis de Octubre.
Se localiza en la parte centro-oriental del departamento, en el valle del río Piura, al norte del desierto de Sechura. Se encuentra a una altitud media baja y a una distancia de 858 km al norte de Lima. Su proximidad a la frontera con Ecuador y su emplazamiento en una zona de tránsito entre la costa y la sierra le otorgan una posición geográfica estratégica. Piura constituye el núcleo principal de la aglomeración urbana conocida como Piura Metropolitana, zona en la que además de los tres distritos antes mencionados se le suma el Distrito de Catacaos.
Fue fundada el 15 de agosto de 1532 por Francisco Pizarro bajo el nombre de «San Miguel de Tangarará», convirtiéndose en la primera ciudad establecida por los españoles en América del Sur. En 1537 recibió escudo de armas por disposición de la Corona española. En la actualidad, es sede de diversas funciones administrativas, comerciales y de servicios dentro del departamento de Piura. En 2005, fue una de las sedes de la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 organizada por la FIFA.
El nombre Piura, probablemente indígena, es aún de origen incierto y requiere una adecuada reconstrucción lingüística. Enrique del Carmen Ramos propuso que proviene de la palabra quechua «Pirhua» que significa depósito o granero de abastecimiento, aunque para el lingüista Arribazalaga por lo general en quechua se suele usar «Colca» , «Collcca» o «qullqa». Ante ello Enrique del Carmen propone que Piura era un punto de abastecimiento o pirhua del Qhapaq Nan de los incas.
Por otro lado, para el lingüista Arrizabalaga con los investigadores Martos y Mendoza, esta propuesta podría no ser cierta. Arribazalaga expone que la antigua costumbre local de la región era almacenar los granos en grandes tinajas de barro enterradas bajo la arena salada de médanos (dunas). Indican que la primera mención de Piura como tal se registra en 1535 por Francisco de Jérez haciendo referencia al valle del río Piura y no a la localidad, luego hay una mención de Cristóbal de Mena acerca de un pueblo llamado así pero no a la ciudad actual, posteriormente en 1553, Cieza de León vuelve a mencionar Piura haciendo referencia al valle del río. Posteriormente la primera mención como San Miguel de Piura sería de una carta fechada por 1554 y en 1570, de Salinas Loyola hace referencia a la ciudad en el valle del mismo nombre indicando que este vocablo carece de significado conocido. Dada la cronología, Piura posiblemente proviniera del nombre del río Piura o el valle de este, y se dio en el proceso de su segunda fundación o traslado en Piura la Vieja, luego de abandonar San miguel de Tangarará.
Mendoza, también citado por Arrizabalaga, y Martos advierten que el sustrato étnico predominante en la región del bajo y el medio Piura fue tallán, considerando que la dominación chimú fue administrativa y la inca fue de poco más de 50 años, y que el vocablo Piura estaría relacionado con la familia de las lenguas tallán-sechura, que tienen variedades como el sec o sechura, y el subgrupo de lenguas tallanas o catacoanas como la chira, la colán y catacaos. Indica que posiblemente el sufijo toponímico /-ura/ (/-ora/) se hallaría relacionado con esas lenguas y relacionado con el agua, dado que los topónimos con esta terminación se suelen repetir en playas, bahías o ríos como son los casos de: Sechura, Nunura, Casura, Pisura, Lalura, Mancura, Congora y Pillacura.
Piura es conocida popularmente como la «Ciudad de la hospitalidad», «Ciudad del eterno calor» o la «Ciudad de los algarrobos», por sus bosques secos tropicales de algarrobos que reverdecen en cada temporada de lluvias veraniegas, adornando las dilatadas planicies que se cubren de vegetación convirtiéndola en sabana arbórea.
Asimismo se la conoce como la «Ciudad errante» o «Ciudad volante» ya que su ubicación actual es la de su cuarto asentamiento, dado que el primero, cuando la fundó Francisco Pizarro en 1532 con el ceremonial dispuesto en las Reales Ordenanzas, conforme también se hizo posteriormente en las fundaciones de las ciudades de Lima y Trujillo, fue en Tangarará, en el exuberante valle del río Chira y cerca de la actual ciudad de Sullana, pero sus habitantes pronto empezaron a sufrir los embates del paludismo por lo que Diego de Almagro ordenó el traslado. El padre Rubén Vargas Ugarte dice que el asiento no fue afortunado, al igual que el segundo y el tercero.
El segundo asentamiento aconteció dos años después, en el valle del Alto Piura, en el lugar que ahora se conoce como Piura La Vieja, en inmediaciones de la hacienda Monte de los Padres en la actual ciudad de Morropón, contándose con tierras muy fértiles para el cultivo y pastos. Sin embargo, luego de un período pluvial o «mega Niño», sus habitantes resultaron afectados con males en los ojos (de allí surgió la devoción a Santa Lucía cuya imagen actualmente se encuentra en el templo de San Francisco) por lo que decidieron migrar una vez más luego de permanecer ahí cerca de cuarenta años.
El tercer asiento fue en el año de 1578 en lo que hoy es el puerto de Paita, refundándose la ciudad con el nombre de San Francisco de la Buena Esperanza, pero el sitio resultó muy expuesto a los ataques de los piratas y corsarios que la destruyeron en 1587.
Con autorización del Virrey Fernando Torres y Portugal, Conde del Villar, sus habitantes se mudaron a su actual y definitiva cuarta ubicación entonces conocida en el XVI como el asiento del Chilcal, «a dos leguas castellanas al norte del pueblo de indios de Catacaos» y junto a la presa precolombina de Tacalá que pocos años antes había sido reforzada con cal y canto por el quinto virrey del Perú Francisco de Toledo, porque determinaron que «hay abundante agua y leña y buen temperamento», constituyendo «sitio muy despejado y que lo baña el aire el cual viene por partes limpias», conforme es de verse en el acta que para el efecto se redactó y aún se conserva, refundándola el Capitán don Juan de Cadalso y Salazar el día 15 de agosto de 1588 con el nombre de San Miguel del Villar.
Igualmente se le conoce como la «Ciudad de los museos», por sus museos de historia y de arte religioso, de ceramios precolombinos, particularmente de la Cultura vicús, así como pinacotecas de sus personajes ilustres como Ignacio Merino, Luis Montero, Felipe Cossio del Pomar, y de pintores contemporáneos como Arcadio Boyer y Mario Salas.
El escudo de armas de Piura fue creado por la Corona española el 7 de diciembre de 1537, mediante la Real cédula firmada en Valladolid por el emperador Carlos V. Es usada para identificar tanto a la ciudad de Piura, como también al distrito y a la provincia homónimos. Según la Real cédula, el escudo era descrito como:
El himno de Piura fue compuesto en 1932 por Enrique del Carmen Ramos Briceño, a petición del Colegio Nuestra Señora de Lourdes. La profesora San Carlos se encargó de componer la música.
Los conquistadores españoles llegaron a las costas de lo que es hoy el departamento de Tumbes. Sin embargo, después que Francisco Pizarro vio que Tumbes no era lugar apropiado para establecer su base de operaciones, decidió seguir su viaje al sur en busca del lugar ideal para establecerse. Él encontró este sitio a orillas del río Chira. Allí en 1532, fundaron la primera ciudad española que se erigió en el Perú, en el sitio de Tangarará, al que llamaron San Miguel.
Existen diversas versiones sobre los motivos de esa denominación, señalando unos que fue porque se fundó el día de San Miguel, mientras que otros afirman que Pizarro quiso agradecerle un milagro al santo por su intercesión a favor de los españoles en su lucha contra los naturales, o que fue por Fray Miguel de Orenes. Pero así como se discrepa de los orígenes del nombre de la ciudad, también se discute sobre la verdadera fecha de fundación de San Miguel, lo que indujo a la creencia que la ceremonia de fundación fue celebrada el día en que se celebra la festividad del arcángel. Se impone la versión que fue el día 15 de agosto de 1532 pues es la fiesta de la Virgen de la Asunción en cuyo honor está consagrada la catedral.