Pinos del Valle es una localidad española perteneciente al municipio de El Pinar, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Está situada en la parte suroriental de la comarca del Valle de Lecrín. Cerca de esta localidad se encuentran los núcleos de Peloteos, Restábal, Saleres, Melegís, Béznar e Ízbor.
Algunos investigadores sugieren el término Alauxa como el nombre originario de esta localidad. Sin embargo, su nombre actual parece provenir del topónimo árabe Bīnūs (بينوش), que en lengua árabe significa lugar donde abundan los pinares, según los habices de las iglesias del Valle de Lecrín de Lorenzo Luis Padilla Mellado.
Existe la creencia generalizada que tras el gran terremoto del 25 de diciembre de 1884, el rey Alfonso XII ordenó reconstruir el pueblo en beneficio de las clases más humildes y que desde entonces se lo empezó a conocer como «Pinos del Rey», pero está comprobado que el uso de este nombre es anterior, como lo atestigua la obra de Francisco Piferrer, Trofeo heroico, de 1860. El nombre «Pinos del Rey» se ostentó también durante la II República, hasta que durante los últimos años del franquismo adquirió de nuevo la denominación actual de «Pinos del Valle». Sin embargo, el nombre de la localidad popularmente se suele abreviar con frecuencia como «Pinos».
La historia de Pinos del Valle está ligada a la de la comarca del Valle de Lecrín. Se conjetura que durante la prehistoria pudo haber sido un espacio de caza y recolección, ya que en poblaciones de los alrededores como Padul y Dúrcal se han realizado numerosos hallazgos prehistóricos, muchos de ellos descubiertos durante las obras de la autovía A-44, aunque no constituyen material suficiente para que también atestigüen ser referidos a esta localidad.
Durante el periodo de dominación romana pasó a formar parte de la provincia de la Bética, produciéndose un aumento de la población y una transformación del territorio, con la aparición de las primeras canalizaciones de regadío. No se han hallado documentos físicos que testifiquen la existencia de poblaciones en Pinos del Valle durante el periodo de romanización, pero sí existen yacimientos destacados. Del asentamiento de los romanos, aún se conserva un pequeño acueducto en el paraje de Zazas.
Tras la caída del Imperio romano de Occidente y unos breves periodos de ocupación vándala y visigoda, pasó a formar parte de la provincia bizantina de Spania en los siglos XVI y VII, hasta que nuevamente cayó bajo dominación visigoda durante el reinado de Suintila.
La conquista musulmana de la península ibérica fue imparable y fulminante. Durante los ocho siglos de dominio musulmán, la localidad adquirió la configuración urbana y agrícola que ha permanecido sin cambios sustanciales hasta la actualidad. Se introdujeron y desarrollaron nuevos cultivos, así como una extensa red de regadío de la que aún quedan vestigios. En el siglo XV creció su población con los musulmanes que llegaban huyendo de los territorios ocupados por la Corona de Castilla y otros reinos cristianos durante la Reconquista.
Durante la Guerra de Granada, todo el Valle de Lecrín, incluyendo Pinos, fue sometido a la destrucción de sus cultivos y a la represión y captura de sus habitantes. Las tropas castellanas que rodeaban Granada realizaron varias incursiones y saqueos en el valle, resultando la de abril de 1491 la más sangrienta y devastadora. Tras la rendición de Granada en 1492 y la culminación de la reconquista por los Reyes Católicos, las costumbres y religión de los moriscos fueron inicialmente respetadas. Sin embargo, la llegada del cardenal Cisneros en 1499 impuso de forma implacable la conversión de los moriscos al cristianismo. La Pragmática Sanción antimorisca de Felipe II en 1567, que prohibía la religión islámica y las costumbres, lengua y vestimentas de los moriscos dio lugar a la rebelión de las Alpujarras. Al año siguiente, el noble Fernando de Válor fue proclamado en Béznar rey de los moriscos con el nombre musulmán de Abén Humeya. Los moriscos de Pinos del Valle colaboraron en la sublevación, e incluso marcharon hacia al barranco de Tablate para hostigar y obstaculizar el avance de las tropas castellanas hacia la Alpujarra. Finalmente, don Juan de Austria, Capitán General de las fuerzas castellanas, logró sofocar la revuelta en la región en 1571 y los moriscos que la secundaron fueron castigados. La población morisca originaria de Pinos del Valle quedó bastante reducida, lo que trajo consigo la decadencia de la agricultura y de la cría del gusano de seda, que había sido muy floreciente hasta entonces. Tras la huida prácticamente total de los moriscos hacia Andalucía y Castilla, comenzó una época de declive.
Los efectos de la repoblación con cristianos provenientes mayoritariamente de Jaén, Córdoba, Galicia y la meseta Norte no fueron positivos sobre la agricultura, ya que se produjo una desintensificación, además de un retroceso respecto a las técnicas agrícolas preexistentes, puesto que los repobladores no conocían las necesidades de muchos de los cultivos que practicaban los moriscos. Los molinos que abundaban se destinaban a la producción de aceite y fueron sustituidos por más molinos de harina. Progresivamente se fue introduciendo la vid, aunque la plaga de filoxera del siglo XIX destruyó prácticamente todos los viñedos. El cultivo de cítricos que existe actualmente se introdujo en el siglo XX, tras el fracaso de los viñedos. Comenzó su implantación en Béznar y fue extendiéndose gradualmente por todo el Valle de Lecrín. Actualmente son el principal aprovechamiento agrícola del Valle y una de las principales características que definen su paisaje.
El 25 de diciembre de 1884, durante el reinado de Alfonso XII, un terremoto con magnitud de entre 6,2 y 6,5 en la escala de Richter y epicentro en las Albuñuelas causó importantes destrozos en Pinos del Valle. Las primeras ayudas que se recibieron fueron cargamentos de víveres y de mantas. Además, desde el consejo de ministros se acordó realizar actos recaudación caritativa para reparar los daños causados por el sismo y prestar asistencia y protección a los damnificados, en los que estuvieron presentes los reyes Alfonso XII y María Cristina y las infantas Isabel y Eulalia.
Pinos del Valle fue un municipio independiente hasta 1976, cuando se fusionó junto con Ízbor en un solo municipio llamado El Pinar. Desde entonces ostenta la capitalidad municipal y es la sede del ayuntamiento pinero.
Situada en la ladera septentrional del cerro Chinchirina, en cuya cima se erige la ermita del Santo Cristo del Zapato, la localidad de Pinos del Valle se compone de tres barrios diferenciados: el Alto, el Bajo y las Eras.
En el barrio alto se encuentra la ermita de San Sebastián, el complejo polideportivo y la Cooperativa S.C.A. San Roque. El barrio bajo fue donde se formó la primera población, y en él se sitúa la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción y el cementerio. Pinos del Valle es el único pueblo de menos de 1000 habitantes de la comarca del Valle de Lecrín que cuenta con dos iglesias.
A la entrada del pueblo por la carretera de la presa de Béznar desde el acceso norte, se halla la barriada de las Eras, compuesta principalmente por viviendas residenciales de construcción más reciente. Próximas a ellas se encuentra el Ayuntamiento, sede del municipio de El Pinar, el cuartel de la Guardia Civil, el colegio público rural El Pinar y un parque infantil. Frente a las Eras, hacia el norte, se encuentra el mirador de Alauxa, que ofrece de amplias vistas sobre la comarca del Valle de Lecrín.
Cerca de esta localidad se encuentran los núcleos de Béznar, Peloteos, Restábal, Saleres, Melegís, Chite, Talará, Ízbor, Acebuches, Lanjarón y Los Guájares.
La localidad de Pinos del Valle goza de una posición estratégica, situada a medio camino entre la capital granadina y la Costa, con acceso directo a la autovía A-44 (Bailén-La Gorgoracha) desde la salida número 164. Se encuentra a 41 km de Granada, a 34 km de Motril, a 22 km de Órgiva y a 14 km de Dúrcal.