Pierre Gassendi (Champtercier, Provenza; 22 de enero de 1592-París, 24 de octubre de 1655) fue un sacerdote católico, filósofo, astrónomo y matemático francés.
Mientras ocupaba un puesto eclesiástico en el sureste de Francia, pasó también algún tiempo en París, como parte destacada de un grupo de librepensadores. Fue también un científico activo y en 1631 publicó los primeros datos sobre el tránsito del planeta Mercurio.
Como filósofo, escribió numerosas obras que constituyeron contribuciones significativas destinadas a la búsqueda de un camino intermedio entre el escepticismo y el dogmatismo. Visto a menudo como un continuador de Epicuro, lo cierto es que su filosofía supone una amalgama de varias tradiciones en su intento de conciliar el atomismo con el cristianismo.
Hijo de Antoine Gassend y de Françoise Fabry, Pierre Gassendi nació en Champtercier, cerca de Digne-les-Bains, en la Provenza francesa en una familia campesina. Su nombre original era Pierre Gassend, posteriormente italianizado como Gassendi. Su tío, el sacerdote Thomas Fabry, lo educó en sus primeros años. Desde muy joven mostró buenas aptitudes académicas y asistió al collège (primer ciclo de secundaria) en Digne, donde destacó en matemáticas e idiomas. En 1609 entró en la universidad de Aix-en-Provence para estudiar filosofía con el carmelita Philibert Fesaye, para dos años después estudiar teología con el profesor Raphaelis. En 1612 fue nombrado director del collège de Digne, cargo que ocupó hasta que en 1614 la universidad de Aviñón lo nombró doctor en Teología. Fue ordenado sacerdote un año después, en 1615. En abril de este mismo año salió por primera vez de su tierra natal y fue a París, donde estuvo hasta noviembre a fin de resolver una disputa. A su vuelta en Aix dirigió su primera misa en 1616.
En 1617 le ofrecieron las cátedras de Filosofía y de Teología en la universidad de Aix-en-Provence, que habían quedado vacantes. Aceptó la primera y cedió la segunda a su antiguo maestro, Fesaye. Gassendi parecía estar retirándose gradualmente de la teología, aunque mantuvo su puesto como teólogo y canónigo en Digne. En septiembre de 1619, cuando el obispo Raphaël de Bologne tomó posesión de esa diócesis, participó y pronunció el discurso en nombre del Capítulo. Durante esta época impartió clases sobre todo en torno a la filosofía de Aristóteles, ajustándose en lo posible a los métodos tradicionales mientras seguía con interés los descubrimientos de Galileo y Kepler. Además, conoció al astrónomo Joseph Gaultier de la Vallette.
En 1623 la universidad de Aix pasó a estar bajo el control de la Compañía de Jesús, lo que obligó a Gassendi a abandonarla junto con todos aquellos que no fueran jesuitas. Tras esto viajó a Grenoble y París por encargo del Capítulo de Digne. En esta última ciudad conoció a Marin Mersenne en octubre de 1623. Se hicieron amigos rápidamente, lo que permitió a Gassendi conocer, a su vez, a varios eruditos destacados. Por otra parte, en Grenoble publicó en 1624 y de manera anónima las Disertaciones en forma de paradojas contra los aristotélicos, que supusieron un balance de sus enseñanzas hasta la fecha. Tomando al igual que Descartes el escepticismo como método, con este libro trató de adelantarse a otras publicaciones no autorizadas sobre su pensamiento.
Volvió a Digne y pasó algún tiempo con su mecenas Nicolas Peiresc. Después de 1628, viajó por Flandes y los Países Bajos junto con François Luillier en la que sería su única expedición fuera de Francia. En este viaje publicó, instigado por Mersenne, su obra Examen de la filosofía del doctor Robert Fludd. Tras el viaje, permaneció en París conviviendo con Luillier. En 1632 abandonó París y decidió retornar a Digne, donde en los años siguientes se encontró a menudo con Peiresc hasta la muerte de este en 1637. La muerte de su amigo marcó un antes y un después en la vida de Gassendi. Sufrió una depresión de la que se recuperó poco a poco y dedicó gran parte de sus esfuerzos a escribir una biografía de Peiresc. Esta fue publicada finalmente en París en 1641 con el título de Vita illustris o Vida de Peiresc.
Permaneció en Provenza hasta su segundo viaje a París en 1641. Dedicó varios años a la investigación y la escritura hasta que en 1645, bajo la influencia del cardenal Alphonse Richelieu logró un nombramiento como catedrático en matemáticas en el Collège Royal. Estuvo en el puesto hasta 1648, cuando tuvo que dejarlo por problemas de salud y volvió a Digne. Tras el fallecimiento de René Descartes, Cristina de Suecia llamó a Gassendi para que acudiera a la corte, invitación que el clérigo rechazó. Entre 1652 y 1653 volvió a la capital francesa, donde se quedó en casa de su amigo Henri Louis Habert de Montmor. En casa de este Gassendi falleció el 24 de octubre de 1655.
Igual que Epicuro, era de cuerpo delicado y los problemas de salud fueron constantes en su vida. Tuvo un talante ascético y mantuvo una dieta abstemia y vegetariana. A lo largo de su vida, mantuvo una amplia correspondencia con destinatarios tan dispares como Tommaso Campanella, Johannes Kepler, Galileo Galilei, Hugo de Groot, Vossius, Marin Mersenne o Isaac Beeckman, entre otros.
Pierre Gassendi escribía en latín y practicó, aunque sin mucho talento, el griego. Sabía además hebreo y árabe y trabajó en la anotación y traducción de textos. Había leído con avidez a escritores antiguos y modernos. Entre estos últimos se encontraban autores como Michel de Montaigne o Pierre Charron. También tradujo, entre otros, el libro X de las Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, de Diógenes Laercio.
Siguió como lema personal la frase acuñada por Horacio y que más tarde divulgaría Kant: sapere aude. Durante su vida, Gassendi atacó con dureza a la astrología, la cábala, la alquimia y a los rosacruces, entre otros. Prefirió y defendió la observación y la deducción matemática en Astronomía y en Física a partir de la razón bien dirigida.
En filosofía mantuvo una posición mecanicista. Destacó como el gran restaurador del atomismo y también del epicureísmo. Intentó armonizar su atomismo materialista con la creencia en el Dios bíblico. Proponía que los átomos, concebidos según las enseñanzas de Epicuro y Demócrito, eran una creación de Dios, por lo que Gassendi fue denominado el «Epicuro cristianizado».
Investigaciones y experimentación
Como científico, utilizó el mundo como dominio de experimentación. Junto con gente como Peiresc o La Mothe Le Vayer se dedicó a observar el cielo con el telescopio, por entonces invento reciente de Galileo. Fue de los primeros en Francia en mantener un diario de observaciones astronómicas, entre 1618 y 1655. Fruto de este trabajo fue un mapa de la Luna compuesto con Peiresc y Claude Mellan, por lo que tres siglos más tarde se le rindió homenaje poniendo su nombre a un cráter lunar. Además, en 1631 hizo la primera observación conocida del tránsito de Mercurio según lo predicho por Kepler en 1627 en sus Tablas rudolfinas. Lo más destacado de esta observación fue la medición del tamaño del planeta, pues resultó ser mucho menor de lo que Kepler había predicho. Esto obligó a los astrónomos de la época a reconsiderar el tamaño del resto de planetas.
Sin embargo, el trabajo experimental de Gassendi no quedó ahí. Investigó sobre la propagación del sonido y otros aspectos de la dinámica y fue capaz de formular de manera correcta la ley de la inercia, anticipada por Galileo y luego incorporada por Newton. También replicó los experimentos de Torricelli y de Pascal sobre la presión atmosférica, tomando como referencia las variaciones barométricas del mercurio. Se le atribuye también ser uno de los primeros de la historia en medir la velocidad del sonido, que llegó a calcular con un error del 25%. También se interesó por otros campos de las ciencias naturales como la Geología, la Mineralogía o la Geografía, intereses que lo hicieron pensar en emprender una expedición al Oriente que, sin embargo, no llegó a concretar.