Pierre-Joseph Proudhon (Besançon, 15 de enero de 1809 - Passy, 19 de enero de 1865), fue un filósofo, político, economista, periodista y revolucionario socialista libertario y anarquista francés y, junto con Bakunin, Kropotkin y Malatesta, uno de los padres del movimiento anarquista histórico y de su primera tendencia económica, el mutualismo. Fue la primera persona en llamarse a sí mismo anarquista, usando ese término, y es ampliamente considerado como uno de los teóricos más influyentes del anarquismo. Proudhon se convirtió en miembro del Parlamento francés después de la Revolución de 1848, tras lo cual se refirió a sí mismo como federalista. Proudhon describió la libertad que perseguía como la síntesis de comunidad e individualismo. Algunos consideran que su mutualismo es parte del anarquismo individualista mientras que otros lo consideran parte del anarquismo social.
Proudhon fue impresor y aprendió latín de forma autodidacta para mejorar la impresión de libros en ese idioma. Su afirmación más conocida es «¡La propiedad es un robo!», contenida en su primera obra importante, ¿Qué es la propiedad? O una investigación sobre el principio de derecho y de gobierno (1840). La publicación del libro atrajo la atención de las autoridades francesas. También atrajo la atención de Karl Marx, quien inició una correspondencia con su autor. Ambos se influyeron mutuamente y se conocieron en París mientras Marx estaba exiliado allí. Su amistad finalmente terminó cuando Marx respondió a «El sistema de las contradicciones económicas o La filosofía de la miseria» de Proudhon con el provocativamente titulado «La miseria de la filosofía». La disputa se convirtió en una de las causas de la división entre las facciones anarquista y marxista de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Algunos, como Edmund Wilson, han sostenido que el ataque de Marx a Proudhon tuvo su origen en la defensa que este último hizo de Karl Grün, a quien Marx detestaba profundamente, pero que había estado preparando traducciones de la obra de Proudhon.
Proudhon era partidario de los consejos obreros y las asociaciones obreras o cooperativas, así como de la posesión individual de los trabajadores y campesinos, frente a la propiedad privada o la nacionalización de la tierra y los lugares de trabajo. Consideraba que la revolución social podía lograrse de forma pacífica. Proudhon intentó sin éxito crear un banco nacional, que se financiaría con lo que se convirtió en un intento frustrado de impuesto sobre la renta de capitalistas y accionistas. Similar en algunos aspectos a una cooperativa de crédito, habría concedido préstamos sin intereses. Tras la muerte de su seguidor Mijaíl Bakunin, el socialismo libertario de Proudhon se dividió en anarquismo individualista, anarquismo colectivista, anarcocomunismo y anarcosindicalismo, con defensores notables como Carlo Cafiero, Joseph Déjacque, Peter Kropotkin o Benjamin Tucker.
Nació en Besanzón, en el seno de una familia de artesanos y campesinos. Su padre, Claude Proudhon, era tonelero y cervecero, y consideraba que la cerveza que fabricaba debía venderse por un valor que agregaba al precio de costo, tan solo el salario de su trabajo, ya que «habría creído robar si hubiese cobrado más al comprador». Esta conducta paterna influirá a Pierre-Joseph, en cuya obra se evidenciará esta búsqueda del justo precio como estricta remuneración del trabajo, considerando toda «ganancia» como «ingreso no ganado». Su madre era cocinera y sirvienta. Él mismo trabajó toda su vida manualmente: primero, como guardador de vacas y boyero hasta la edad de 12 años, y después como tonelero, junto a su padre; después, como mozo de labranza, luego, como tipógrafo.
Originario, como Charles Fourier, del Franco Condado, en el que, como dice G. Lefranc, «hasta la revolución de 1789, hubo siervos al servicio de las abadías, pero que desde la Edad Media iba orientándose hacia fórmulas cooperativas, mediante la constitución de fruterías», sus concepciones económicas y sociales tienen una primera y profunda raíz en las observaciones de su infancia sobre el trabajo, la propiedad, la venta, el valor.
Gracias a una beca en 1820 pudo ingresar a estudiar durante algún tiempo en el Colegio de Besançon, pero razones económicas le impidieron concluir allí su bachillerato. A los 19 años ingresó a una importante imprenta de Besanzón, trabajando de corrector, mientras aprendía el arte de la tipografía. Como la casa editorial preparaba una edición de la Biblia, aprovechó la ocasión para aprender el idioma hebreo, nociones de teología y también iniciarse en filología comparada y lingüística. Básicamente se le debe considerar, pues, como a Fourier, un autodidacta. El carácter no sistemático, las contradicciones (reales o aparentes), el vuelo grandioso y el brillante rigor de su estilo son el resultado de su genio, campesino-artesanal, autodidáctica.
Entre 1831 y 1832 hizo un viaje por Francia en busca de trabajo, recorriendo París, Lyon, Neuchâtel (Suiza), Marsella y Tolón. De regreso a Besanzón, el fourierista Just Muiron le ofreció trabajo como redactor jefe del periódico El Imparcial. Durante todo este tiempo no cesó de instruirse y profundizar sus conocimientos de los clásicos como Descartes o Rousseau. Luego de otro breve viaje por Francia, fundó con otros dos socios una pequeña imprenta. La primera obra que Proudhon escribió fue un Ensayo de gramática general (1837), publicado como apéndice a una obra de lingüística del abate Bergier. En 1838 tuvo que cerrar la imprenta por sus dificultades económicas y el suicidio de su socio. El 23 de agosto de ese año obtuvo la beca Suard de la Academia de Besanzón, que le permitió disfrutar durante 3 años de una renta de 1500 francos. En 1839 publicó un trabajo de carácter histórico-sociológico, De la utilidad de celebrar el domingo, que, igual que el primero, no llamó mucho la atención, aunque obtuvo una mención académica. Pero su tercera obra, ¿Qué es la propiedad?, aparecida en 1840, lo hizo repentinamente famoso en París, en Francia y en el mundo. Al año siguiente, en 1841, y luego en 1842, completó las teorías allí expuestas con una Segunda y Tercera memoria.
En 1843 escribió dos obras importantes: La creación del orden en la humanidad y El sistema de las contradicciones económicas o la Filosofía de la miseria. Esta última dio lugar a una dura respuesta de Marx, quien escribió su La miseria de la filosofía, precisamente un año después de publicada Filosofía de la miseria (1844).
Proudhon conoció a Marx en París; luego de la muerte de Proudhon, Marx escribiría una carta a Herr Schweitzer comentando sobre sus apreciaciones a la obra del francés, la carta concluía:
Estas apreciaciones, sin embargo, chocan con lo que el propio Marx reconocía años antes a Proudhon en su obra La sagrada familia, donde había escrito:
En 1848 Proudhon es elegido diputado a la Asamblea Nacional al proclamarse la Segunda República. En el seno de ese cuerpo legislativo, combate la propuesta del reformista «cuyos talleres nacionales adormecen a los proletarios sin concederles nada de lo esencial». En ese medio republicano-burgués, aparece como un extraño disidente. Él mismo escribe en sus Carnets: «Estos diputados se asombran de que yo no tenga cuernos y garras». Sin embargo, sus ideas, a través del periódico que publica, Le representant du peuple, llegan a tener entonces gran influencia en los estratos populares de París. Cuando el general Louis-Eugène Cavaignac reprime violentamente la revuelta popular del 23 de junio, 691 de los 693 diputados de la Asamblea aprueban su conducta mientras que Proudhon es uno de los dos que la condena.
El 10 de diciembre de aquel mismo año, Luis Napoleón es proclamado Presidente de la República por la Asamblea Nacional. Dos años y medio después este Presidente se convertiría en Emperador, del mismo modo que el primer Napoleón había pasado del Consulado al Imperio.
Proudhon ataca duramente a Luis Napoleón en su periódico La voix du peuple, y lo considera como el peor enemigo del proletariado y del socialismo. Por esta razón es condenado, en 1849, a varios años de cárcel. Huye a Bélgica, donde vive en el anonimato durante un tiempo, ganándose la vida como profesor particular de matemáticas.