Tal Día como Hoy

Piercing

Práctica de perforar una parte del cuerpo humano para insertar aretes u otras piezas de joyería

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Piercing (anglicismo, gerundio del verbo to pierce: 'agujerear', 'perforar', 'atravesar'),​ adaptada al español como pirsin,​ es la práctica de perforar una parte del cuerpo humano para insertar aretes u otras piezas de joyería. Estas perforaciones son una forma de modificación corporal y reflejan tanto valores culturales, como religiosos, y además parte de la moda, erotismo, gustos personales o identificación con una subcultura.

Se debe identificar claramente al piercing de origen étnico y tradicional de las culturas que continúan realizando esta práctica de las modas occidentales que carecen de un sentido tradicional o folclórico y que son originadas en la marginación cultural que en su opuesto la tradición primitiva.

En la historia occidental tradicionalmente solo se practicaba a las mujeres un único agujero en el lóbulo inferior de cada oreja desde pequeñas para toda su vida, a fin de poder lucir pendientes o aretes; sin embargo, en otras culturas del mundo, de la antigüedad y en la misma cultura occidental en el siglo XXI, también se perforan varias otras partes del cuerpo en ambos sexos.

Si es un piercing facial, especialmente en la nariz, se recomienda no sacárselo hasta después de la cicatrización ya que se puede infectar y causar problemas de la entrada y salida del aire en las fosas nasales.

Las diferentes culturas del mundo, a veces desconocidas por las sociedades occidentales, son la cuna de esta práctica, el perforado, como rito o señal de pertenencia a una u otra tribu, o a veces para indicar que una persona ya es madura.

Los esquimales son los que originariamente emplearon los perforados de nombre labrets, que en su mundo se practicaba en los jóvenes que pasaban de ser niños a adultos responsables con cualidades y actitudes ya para salir a cazar con sus mayores. Otro de los orígenes de la perforación corporal está en las tribus mursi y masái, en concreto en la población femenina, que deforman su cavidad bucal con discos para aumentar de tamaño la boca y alargan sus lóbulos llevando unos carretes metálicos de gran tamaño.

Actualmente, algunas tribus han heredado dicha práctica de antaño. Los guerreros Potok portan en su boca un disco labial y se atraviesan el tabique nasal con una hoja de árbol. Las mujeres de Nueva Guinea atraviesan con una espina de pez las aletas nasales y el tabique, mientras que los hombres llevan en el tabique dientes de pez. Las mujeres Tinglit se agujerean su cuerpo como muestra de paso de la pubertad a una madurez en todos los sentidos, pero sobre todo sexual.

Y antiguamente, las tribus Sioux, hacían a los jóvenes someterse a una prueba consistente en perforarse el pecho con garfios colgándose con cuerdas a un árbol hasta lacerar la piel, de esta forma demostraban que estaban preparados para ser guerreros.

Los antiguos mayas practicaban el perforado perforando el labio, nariz y orejas con las joyas más caras que podían permitirse y los indios Cashinawa se perforaban la nariz para insertarse plumas de colores que indicaban su rango y su madurez.​

Para colocar el perforado, primero se marca con un bolígrafo especial, el lugar a perforar, luego se pasa a perforar con la aguja. Según el lugar, el proceso puede variar.

En algunos centros, usan algún tipo de anestesia local durante el proceso, que puede ser desde hielo, hasta pulverizaciones de líquidos, como la benzocaína, aunque estas anestesias son, a veces, completamente inútiles, pues en caso de una mala realización la anestesia que estos ofrecen actúa a nivel cutáneo y el cliente seguirá sintiendo dolor. Suele hacerse con aquellas partes del cuerpo en la que se registra más sensibilidad, como labios o lengua. Es peligroso tomar una aspirina o cualquier otro analgésico previo a la perforación, ya que todos suelen afectar a la coagulación de la sangre, por lo que el agujero tardará bastante más en curar. Generalmente, hacerse un perforado no duele de forma excesiva o insoportable, ya que es un solo momento de dolor.

La perforación consiste en la implantación, generalmente decorativa o ritual, de un pendiente en diferentes partes del cuerpo. Para su realización se lleva a cabo una pequeña perforación con una aguja especial (llamada cánula o catéter) en la zona deseada de la anatomía, luego, se procede a introducir el pendiente en la cavidad efectuada con dicha aguja.

En el momento de realizarse un perforado, los clientes suelen tener en cuenta el material, ya que siempre debe estar esterilizado, para prevenir infecciones.

Las joyas que se van a implantar, deben ser de titanio, acero quirúrgico u oro de 14 o 18 quilates En la primera implantación, solo se pone titanio, porque es antibacteriano. En los posteriores cambios de perforado ya es posible ponerse cualquier otro tipo de metal. Estos han de estar esterilizados y guardados en bolsas o recipientes estériles hasta su uso, y ser aptos para su uso como perforados.

Quien hace la perforación lo debe hacer con guantes de tipo quirúrgico, nuevos y no debe tocar nada que no sea material esterilizado previamente, de igual forma, no debe fumar dentro del estudio de perforación.

A sí mismo, la piel debe estar limpia y desinfectada antes de perforarse.

También hay que tener en cuenta que si se ha tenido infecciones producto de la colocación del perforado anteriormente, probablemente vuelva a ocurrir la próxima vez.

Cicatrización de la perforación

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